Cien años del luchador inolvidable

De extracción “proletaria” como él mismo lo manifestó, Fallas nació el 21 de enero de 1909 en esa ciudad. Es considerado uno de los

Con varias actividades en Alajuela, organizadas por el Colectivo Calufa, se celebró el centenario de nacimiento del escritor costarricense y luchador social Carlos Luis Fallas Sibaja, también conocido como Calufa.

De extracción “proletaria” como él mismo lo manifestó, Fallas nació el 21 de enero de 1909 en esa ciudad. Es considerado uno de los mejores escritores costarricenses, al tiempo que destacó como líder político en el Partido Vanguardia Popular, y jugó el papel de líder de la clase trabajadora en huelgas que reivindicaron los derechos laborales.

Gerardo Contreras, catedrático de la Escuela de Historia de la UCR,  calificó a Fallas como “un emblema de la clase trabajadora” y recordó que fue testigo de excepción del Pacto de Ochomogo, en el cual Manuel Mora Valverde y José Figueres Ferrer acordaron poner fin a la Guerra Civil de 1948.

Como escritor, sus obras Marcos Ramírez y Mamita Yunai no sólo constituyen emblemas de la literatura costarricense por su agilidad narrativa, sus descripciones precisas y facilidad para generar empatía en la persona lectora, sino que llevaron la cultura costarricense a rincones insospechados del orbe tras ser publicadas en múltiples lenguas.

Mamita Yunai, publicada en 1941, es el desgarrador relato de las condiciones laborales y de vida de los obreros que trabajaban en las plantaciones de la United Fruit Company. Este texto logró notoriedad internacional gracias al impulso que le dio el poeta chileno Pablo Neruda.

Once años después apareció Marcos Ramírez, un texto que durante muchos años la institucionalidad costarricense consideró como “infantil”, pues el protagonista es un niño.

Sin embargo, en esta novela Fallas relata la ardua tarea de sobrevivir para un joven proveniente de una familia de escasos recursos en medio de la cruda realidad de la Costa Rica del temprano siglo XX y está plagada de relatos memorables como la quema del periódico La Información, afín a la dictadura de los hermanos Tinoco.

Otras obras son Gentes y gentecillas, Mi Madrina, Tres Cuentos y Un mes en la China Roja. En una autobiografía escrita en 1957, Fallas apuntó que “mi labor literaria es muy escasa, porque la mayor parte de mi tiempo lo dedico a la lucha por la total liberación de mi pequeña patria”.

SENSIBILIDAD SOCIAL

«Nací el 21 de enero de 1909, en un barrio humilde de la ciudad de Alajuela. Por parte de mi madre soy de extracción campesina. Cuando tenía cuatro o cinco años de edad, mi madre contrajo matrimonio con un obrero zapatero, muy pobre, con el que tuvo seis hijas. Me crié, pues, en un hogar proletario”, escribió el autor.

Contreras recordó que luego de abandonar los estudios tras dos años en el colegio, Fallas trabajó como tractorista, barrendero, bananero y zapatero. Además, “se improvisó como militar en las fuerzas del Vanguardia Popular durante la Guerra Civil de 1948 y se enfrentó cara a cara, junto con los trabajadores bananeros del Pacífico Sur, a don José Figueres Ferrer y sus fuerzas contrarrevolucionarias, en las batallas de San Isidro del General”.

Al inicio de la década de los años 30, la activa participación de Fallas en la organización de sindicatos le valió una extraña condena un año de destierro en la provincia de Limón. Esa sentencia más bien lo llevó a participar en la organización de la Huelga Bananera de 1934, la cual movilizó a 15.000 trabajadores.

A inicios de los años 40 fue elegido regidor municipal en San José y posteriormente diputado. Durante la Guerra Civil de 1948 luchó “terriblemente”, como lo recordara en su momento José Figueres Ferrer.

“Si bien es cierto que se finiquitó la Guerra Civil, también lo es que Fallas y cientos de militantes del Vanguardia y del calderonismo fueron a parar a las mazmorras de la Penitenciaría Central”, apuntó el historiador.

Contreras destacó la “gran capacidad organizativa como dirigente partidario y como dirigente de las clases trabajadoras”, y lo calificó como “revolucionario internacionalista”.

De acuerdo con este investigador, Fallas tuvo un papel hasta ahora desconocido en uno de los momentos clave de la Guerra Fría, pues fue enviado por el Partido a Cuba dos meses antes de la fracasada invasión de la administración de Estados Unidos y de los cubanos anticastristas en la Bahía Cochinos, Cuba, acaecida en 1961.

“El Vanguardia en un trabajo de inteligencia demostró que Cuba iba a ser atacada precisamente en ese sitio y está documentado que Carlos Luis Fallas llevó una nota de Manuel Mora y la entregó directamente a Fidel Castro”, indicó Contreras.

El luchador comprometido y genial escritor murió en mayo de 1966. “Fallas, con todas sus cualidades, es un ejemplo vivo para todas las generaciones de costarricenses de cuál debe ser la conducta y la moral que debe ostentar un ser humano que lucha denodadamente por la transformación social y por ende por la revolución socialista”, manifestó Contreras.

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