Dionisio Cabal: “Mora fue el precursor de José Martí”

“El vuelo a la libertad” es un libro en el que aparecen como protagonistas dos grandes personajes de la historia costarricense, los cuales fueron

“El vuelo a la libertad” es un libro en el que aparecen como protagonistas dos grandes personajes de la historia costarricense, los cuales fueron pilares en la guerra del 56 contra los filibusteros.

Francisca Pancha Carrasco, quien tenía una mentalidad de avanzada, y Juan Rafael Mora Porras, el ideólogo y el brillante luchador de esa gesta. Este, en un momento dado de la historia, deslizó por debajo y en silencio todas, o casi todas, las flores a un personaje que aún no se sabe si fue real o imaginario: Juan Santamaría.

Tras el buen soldado, los liberales se inventaron la nación y crearon un sentimiento de patriotismo alrededor de él, que ya antes habían fusilado a Mora y al general José María Cañas.
En “El vuelo a la libertad”, Dionisio Cabal no solo junta a Mora y a Carrasco, sino que plantea una relectura de ambos. Cabal, de 56 años, fundó en 1979 el grupo Cantares, de gran trayectoria en el país y ha dedicado su vida al estudio de la cultura popular costarricense. Ha sido también solista y ha representado al país en numerosos festivales internacionales. En 2010 publicó Los Agüizotes.
Su último libro se puede adquirir en la Librería Internacional, Universal y Lehmann. También pueden pedirlo a: [email protected] y se le enviará a domicilio.

¿Cuál ha sido el afán de unir a estas dos personalidades costarricenses tan fuertes y tan significativas de nuestro siglo XIX?

-Francisca Carrasco y Juan Rafael Mora son protagonistas de la misma gesta, tipos humanos excepcionales, sui generis. Piensan y actúan el futuro. Carrasco reivindica espacios de género de manera orgánica; su “teoría” parte de la praxis, que es la manera popular de derivar conocimientos. Mora diseña un nuevo tipo de nación hispanoamericana. Su teoría resiste la prueba de la verdad. Es el primer gran triunfador contra la Doctrina Monroe. Ambos son la prueba de que la identidad costarricense ya estaba completamente perfilada; los dos son parte de la épica que sublima nuestra identidad.

El libro se apoya mucho en la bibliografía existente de ambos personajes. En ese sentido, ¿podemos ubicar al texto como un libro de ficción puramente o prefiere la categoría de “no ficción”, tan extendida en el contexto de la literatura latinoamericana y estadounidense?

-El libro revela aspectos biográficos inéditos y reinterpretados de ambos personajes a través de una línea fácil de seguir: yo cuento la vida de Pancha Carrasco; ella, el camino de Mora a la gloria y al holocausto. Cito un fragmento del prólogo “Aunque el texto apela a la plena libertad creativa, los elementos esenciales no se alteran. El asesinato del Presidente Mora es la clave del drama”. Aquí no hay más ficción que la que puede haber en el Mío Cid (perdón por la comparación). Yo digo que la verdadera ficción es la historia como nos la han venido contando.

¿Al poner juntos a Pancha Carrasco y Juan Rafael Mora busca, de entrada, una reivindicación de ambos personajes, especialmente de Mora?

-Yo vengo cantando a Mora y a Carrasco, y a los milicianos campesinos desde hace 26 años con la Cantata de La Guerra del 56, vengo reivindicando la verdad. Mora es luz y verdad, un ser humano imperfecto, pero como tocado por un rayo asombroso. Aunque conocía el sueño de Bolívar y el abecé de la Revolución Francesa, eso solo no basta para explicarlo como fenómeno. Mora es “Costarrica” puesta de pie, su silueta recortada contra el sol del mundo. Una ética profética contra la inhumanidad. ¿Hemos comprendido los costarricenses la dimensión y la estatura de Mora o su fusilamiento por la clase política de la época ha opacado históricamente su figura? Por años se manipuló la verdad, usaron al honrado Santamaría para que hiciera un trabajo sucio. El Erizo no tuvo la culpa, sirvió de mampara a la oligarquía. Cada día que pasa se revela con fuerza la estatura continental de don Juanito.

Me llamó la atención que en una entrevista con otro medio, afirmara que Juanito Mora era precursor de Martí. Me gustaría que me hiciera un comentario al respecto.

-Don Juanito enfrenta a los poderes políticos y económicos de Estados Unidos, y por supuesto, a su poder militar. Contra ellos se armó de dos herramientas formidables: previsión y diplomacia. Fue astuto, madrugador y temerario. Comprende que aquel país del norte es el gran depredador y nos urge para frenarlo con nuestro propio desarrollo y con alianzas estratégicas con Hispanoamérica y Europa. No le teme, lo desafía. Antes que Martí dijera que había vivido en las entrañas del monstruo, ya don Juanito los había llamado “los bárbaros”. En ese momento, él es la primera conciencia de América, llama a la unidad, propone un congreso continental para la defensa de la integridad de nuestras patrias. En una de sus proclamas anuncia que “Costarrica” defiende el futuro de Hispanoamérica. Sí, precursor, padre de Martí, aunque Martí no lo hubiese conocido. 

Sus dos anteriores libros estaban más en la línea del costumbrismo y del rescate de la cultura popular. ¿Este podemos catalogarlo como un libro más político?

-Todos mis libros son políticos; parten del amor y exaltación de lo bello y lo ponderable de “Costarrica”; plantean una ruta crítica en la cultura que apunta hacia la Segunda Independencia. La apoliticidad no existe. Si no soy pintoresquista cuando hablo de folclore, con más razón en este caso en que nos convoca la “Historia” con letras mayúsculas. Con este libro, Más Cultura Producciones inaugura la Colección “La Cruceta” sobre temas del 56. Como usted sabe, la cruceta fue un buen argumento que usamos en el 56 en la lucha cuerpo a cuerpo.

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