Directora General de Cultura: “Tenemos que hacer nuevas coordenadas creativas”

Con una dosis de optimismo y un paquete de programas financieros disponibles, las jerarcas del Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) sortean la crisis

Las jerarcas del Ministerio de Cultura dicen que sí hay recursos para los sectores artísticos.

Con una dosis de optimismo y un paquete de programas financieros disponibles, las jerarcas del Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) sortean la crisis que impuso recortes en todas las dependencias públicas.

Como se detalló en la edición anterior, muchos artistas, grupos y asociaciones artísticas y creativas enfrentan problemas financieros debido a los recortes presupuestarios realizados en el sector privado ante la recesión mundial.

Para muchos economistas, los efectos de ésta se seguirán sintiendo en nuestro país hasta el próximo año, aunque la economía estadounidense muestre leves visos de recuperación.  Sin embargo, para los creadores nacionales la situación se agudiza cada día.  Pese a que muchos no dependen directamente de su labor artística para su sobrevivencia cotidiana, sus proyectos artísticos tendrán que esperar a tiempos mejores.

Ante este panorama, Adriana Collado, Directora General de Cultura, y Laura Pacheco, Viceministra de Cultura, afirmaron que pese a los recortes, el MCJ vive con cierto desahogo este período porque, en esta administración, el ministerio fue dotado del mayor presupuesto de su historia.  Mientras que en el 2005 ascendía a ¢10.760 millones, este año dispone de ¢26.245 millones, monto que ya incluye las reducciones.

En criterio de Collado, “la crisis se da en todos los sentidos, la economía es solo una parte.  Esta es una época nueva.  Necesitamos hacer nuevas coordenadas creativas”, dijo.

INNOVACIÓN

“La recesión es una cuestión real, pero también hay una gran dosis de temor.  Además, las grandes innovaciones se desarrollan justo en estos períodos.  Requerimos de un enfoque nuevo para fortalecer la creatividad e innovación”, aseguró la viceministra Pacheco.

Añadió que para hablar de este tema debe primero desagregarse por sectores y por sus niveles de impacto.  Por ejemplo, en la industria audiovisual hay gente con talento que vende sus servicios a la vez que crea productos locales.  “No podemos limitarnos en nada, hay que vender a nichos de mercado”, continuó.

Por su parte, Adriana Collado opinó que la relación entre la crisis económica y la cultura tiene tres aristas para su comprensión.  Primero cómo afecta a las agrupaciones, luego el cambio en la inversión privada y finalmente cómo los fondos públicos son invertidos en las comunidades.

En este último punto, Collado se manifestó partidaria de fomentar el gasto público en programas culturales porque “nos hace un país con mayor autoestima.  Nos alimenta esa capacidad para gozar de la creación”.

Agregó que el trabajo de la Dirección General de Cultura está orientado por los lineamientos del Plan Nacional de Desarrollo, que destina 60% de todos los recursos de esa dependencia para las comunidades.

“Al aumentar la inversión pública, las redes de trabajo se preocupan por articular proyectos.  Hay mecanismos para acceder a recursos.  Estas acciones son motores desarrollo.  Damos acompañamiento a proyectos culturales que tiene gente comprometida detrás de ellos”, aseveró.  “Nuestro trabajo es apoyar a los grupos, pero trabajando con la arquitectura social”.

Pacheco aseguró que los recortes presupuestarios no afectaron programas sensibles.  Más bien, aumentaron los recursos como las becas taller, Iberescena, fondos de Objetivos del Milenio de la ONU y ProArtes, que este año tendrá ¢357.000 millones para repartir entre artistas y grupos que nominen sus propuestas ante el Ministerio de Cultura y Juventud.  “Nos hemos propuesto sostener y crear fondos estatales para el desarrollo cultural”, detalló Collado.

EMPRESARIOS CULTURALES

“La gente del sector cultura está esperando a que el ministerio les resuelva cosas, deben saber que hay instancias para ello y estar concientes de que todo es parte de un proceso productivo.  No somos un sector privilegiado”, sentenció la viceministra al referirse a la necesidad de que los creadores nacionales se formen como gestores culturales.  La jerarca alegó que hay que olvidarse del mecenazgo al estilo medieval.

“Muchos artistas ya no satanizan que lo cultural es parte de un proceso productivo que es parte de una dinámica de mercado.  En esto hay un encadenamiento de servicios”, detalló Collado. 

Su dirección trabaja en la creación de indicadores culturales para demostrar que las personas artistas y creadoras hacen importantes aportes al desarrollo nacional.

Para la viceministra Pacheco, los artistas deben cambiar la perspectiva sobre su propio quehacer y desarrollar capacidades empresariales para llevar su trabajo al mercado.  ¿Qué diferencia hay entre un empresario cultural y los demás?”, se preguntó. 

“Ya no estamos en una época en que una persona solo sueñe con ser una artista de planta.  Además, si quieren tener libertad creativa, les tocará el pluriempleo y la autogestión”, agregó.

“En cuanto a los grupos que dependían de la actividad turística y que ahora se ven afectados por la baja en esa actividad, son una prueba de que el pan es bueno, pero no tanto”, continuó Pacheco.  “Esto demuestra que nuestras agrupaciones y artistas no deben poner los huevos en una sola canasta; por eso hemos hecho talleres de ‘emprededurismo”’ (formación de empresas) en las comunidades, explicó.

“Pensamos formar una red nacional que permita que los productores de una región tengan un mapa de los recursos creativos disponibles en su zona para realizar un proyecto.  Es decir, este plan permitirá ver cuántos luminotécnicos, costureras, pintores, escenógrafos están disponibles.  Esta es una forma de estimular al sector y posicionarnos como un país inteligente y creativo“, explicaron las funcionarias.

Collado afirma que la formación de los creadores caminan a paso lento, pero ya se discute la opción de establecer una especialidad en la Universidad Nacional, dirigida a personas con grados académicos.  Y para el resto del país, el Ministerio de Cultura y Juventud se encargará de las comunidades, por lo que esperan que aumente la inversión de las municipalidades en el desarrollo cultural. 

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