El cine es una coreografía

Esteban Ramírez confirmó que «Caribe» será presentada en los festivales de Huelva y La Habana. El cineasta costarricense Esteban Ramírez vive un momento destacado

Esteban Ramírez confirmó que «Caribe» será presentada en los festivales de Huelva y La Habana.

El cineasta costarricense Esteban Ramírez vive un momento destacado en su carrera. Con la presentación de «Caribe», su primer largometraje, ha dado un importante salto en su vida artística y un aporte valioso al desarrollo del cine nacional.

Aparte de reconocimientos internacionales, como el premio a Mejor Director del Festival de Cine Latinoamericano de Trieste, (en Italia) «Caribe» ha logrado el impensable logro de un consenso positivo de la crítica nacional.

Ramírez atendió a UNIVERSIDAD y habló sobre su carrera, el largometraje y la evolución del cine en Costa Rica.

¿Cómo nace en usted la vocación por la producción audiovisual?

– En primera instancia por mi padre, Víctor Ramírez, quien fue un pionero del cine documental. Tengo un fuerte recuerdo de «Los presos», que para mí es una obra maestra. Ese trabajo marcó mi opción por el lado audiovisual, de ahí viene mi inquietud.

Ha trabajado tanto documentales como ficción, ¿dónde se siente más cómodo?

– En la ficción, aunque respeto mucho el documental, porque es un formato muy importante, difícil y poco reconocido. Para mí, ver tanta gente que dice que Caribe le ha creado un nudo en la garganta, es lo más vivo. Es un gran reto y me gusta el trabajo de los actores, la puesta en escena y eso que tiene el cine que al final es como coreografía, al final de cuentas uno monta una danza con los actores y el movimiento de cámara, y llevar todo eso al grado que sea verdadero, es fascinante.

En lo respecta a cortometrajes, ¿con cuál sintió haber alcanzado un mayor logro?

– «Rehabilitación concluida» presenta aspectos más interesantes de puesta en escena, ritmo y edición. Mientras que «Once rosas» logró financiarse casi en su totalidad, lo cual me permitió ir a muchos festivales y enviarlo a España.

Hay una evidente evolución de «Once rosas» a «Caribe», ¿cómo describe ese proceso?

– La primera no podía ser una película muy arriesgada o fuerte, ya que necesitaba financiarla con la empresa privada. Con esta no logré mucho apoyo, pero ya es una película, y por eso puede ser negocio. Al ser largometraje se tiene que dar un salto, pues no se puede salir con cualquier cosa, sobre todo en Costa Rica, porque la inversión no se recupera aquí, lo cual obliga a que el trabajo tenga calidad internacional. Dar el salto es inevitable y obligatorio.

«Caribe» ya es un cine con conciencia social, ¿qué tan importante debe ser ese enfoque en el trabajo artístico?

– Mucho, porque hacer una película es un privilegio y es tan difícil que hay que aprovecharlo para decir cosas importantes. En América Latina hacer una película por puro entretenimiento no tiene sentido, porque si me estoy arriesgando a perder el dinero, por lo menos debo estar orgulloso de lo que estoy contando.

Con el lanzamiento de «Caribe», ¿en qué etapa estamos del desarrollo del cine en Costa Rica?

– Estamos en ciernes, porque es la única película del año y no veo que haya otras pronto. Estamos todavía en pañales y espero que el premio de Trieste beneficie a todo el medio. Hemos logrado dos cosas muy importantes : el reconocimiento afuera y un consenso positivo en la crítica, lo cual no es fácil. El último paso es tanto el apoyo del público nacional como lograr la distribución internacional, para que se pague.

«Caribe» se basa en un texto de Carlos Salazar Herrera, ¿por qué se planteó ambientarlo en el conflicto petrolero de Limón?

– El texto me apasionó porque tenía pocos personajes,  es realizable y presentaba una tragedia, algo fuerte. La acción del cuento se desarrolla en el Pacífico y para mí la zona de Limón, concretamente el Caribe Sur, es de las áreas más interesantes y auténticas que tiene el país y quise compartir eso. En la investigación surgió el conflicto ecológico y petrolero y me pareció importante compartirlo.

En ese sentido, ¿qué impresiones ha recogido la película en el exterior?

– Ha sido muy interesante, porque muestra que en Costa Rica no todo es color de rosa, que hay luchas, gente que se ha manifestado en la calle para defender lo que es nuestro. Creo que era fundamental mostrar que existe la participación ciudadana, no sólo por documentar el hecho, sino también como demostración de la democracia en Costa Rica.

¿Cómo fue trabajar con profesionales como Perugorría, Zapata y Escribano, al ser éste su primer largometraje?

– Fue un reto muy importante porque no es fácil tener a tres actores principales de tres países distintos, ponerlos a actuar en la misma película y que se vean todos bien al mismo nivel. También fue un gran apoyo, pues aportaron mucha experiencia y ayudaron al texto, y a la puesta en escena.

¿Siente que el elenco internacional se identificó con la lucha antipetrolera presentada en la película?

– Sí. Perugorría sobre todo, quien es muy definido en sus valores y en su postura frente al imperialismo norteamericano. Creo que parte de su buena actuación en la película se debe a que estaba muy motivado.

Aparte del trabajo de los protagonistas ¿cómo evalúa el aporte del elenco nacional en la cinta?

– Muy bien, sabiendo que tienen muy poca experiencia en cine. Entre los aciertos de la película está una actuación muy pareja, que concilió la diferencia entre un Perugorría que ha hecho 30 películas y un Arnoldo Ramos que ha hecho dos. Por eso digo que este premio de dirección es un galardón a todos los actores.

Caribe presenta un mejor tratamiento del texto que otras películas nacionales, ¿qué diferencia hay entre usted y otros cineastas costarricenses en ese sentido?

– Es producto de mi experiencia en cortometrajes, pero también de haberme rodeado de gente muy capaz, en este caso los actores, que subieron el nivel de la película. Es cuestión de mucho trabajo de dirección, por eso el premio es un honor.

Algunos de los elementos de la película podrían calificarse como lugares comunes de una telenovela, ¿cómo logró contar esta historia de manera que no pareciera trillada o un culebrón?

– Todo está contado, la película tiene dos grandes temas que son el amor y el poder, por algo las novelas siguen siendo vistas. En cine no se da ese efecto porque hay una combinación entre puesta en escena, interpretación, el lugar y combinarlo todo con el tema ecológico, en este caso.

Tiene lugares comunes como toda película, lo que la hace universal, pero tiene otros elementos que la hacen muy particular, como el tema ecológico, el ser filmada en un lugar tan exótico y haber contado con buenos actores.

Aparte de los evidentes problemas de financiamiento, ¿qué hace falta para que en Costa Rica se pueda desarrollar una industria cinematográfica?

– Un apoyo más real, una ley de cine donde se planteen estímulos. Es muy duro tener que arreglar el dinero de la producción y también toda la distribución, más aún si nuestro mercado es pequeño y difícilmente se paga el 15% de la película.

Con todos los reconocimientos que pueda recibir de la crítica nacional e internacional, el premio de Trieste y lo que esté por venir, ¿cómo mantiene los pies en la tierra?

– Uno sabe que ninguna película es monedita de oro. Estamos contentos con «Caribe», pero no es fácil superarla. Cada película es comenzar de nuevo, por eso el cine es tan apasionante.

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