Encuentros culturales que trascienden las rejas

El XIII Encuentro Cultural y Artesanal del Sistema Penitenciario Costarricense se desarrolló la semana pasada entre el 18 y el 21 de noviembre

Música, teatro, danza, folclor, poesía y artesanía fueron algunos de los productos culturales mostrados al público durante el XIII Encuentro Cultural y Artesanal del Sistema Penitenciario de Costa Rica, organizado por el Ministerio de Justicia y Paz y llevado a cabo del 18 al 21 de noviembre en las instalaciones de la Antigua Aduana.

Durante la decimotercera edición de esta actividad y bajo la premisa “sembramos dignidad, cosechamos esperanza”, la población privada de libertad de los diferentes centros penitenciarios del país tuvo la posibilidad, una vez más, de compartir sus talentos y destrezas con sus familiares, amigos y el público en general.

El acto inaugural contó con la participación de la ministra de Justicia y Paz, Cecilia Sánchez; el viceministro de Asuntos Penitenciarios, Marco Feoli; el director de Adaptación Social, Reynaldo Villalobos; y el representante de la población privada de libertad, Randy Cisneros Durán.

La apertura del Encuentro, además, tuvo como protagonistas a los internos del Centro de Atención Institucional (CAI) de Liberia, Guanacaste, quienes exhibieron sus habilidades en distintos ámbitos artísticos.

Gestor cultural innato

Muestra artesanal del Centro de Formación Juvenil Zurquí.
Muestra artesanal del Centro de Formación Juvenil Zurquí.

Randy Cisneros, vocero de los internos del CAI de Liberia (Guanacaste), pronto cumplirá siete años de prisión. Durante ese tiempo, ha promovido y diseñado varios de los proyectos culturales que actualmente se desarrollan en el centro penitenciario.

También fue miembro fundador del grupo musical “Los de la Calle Real”, ha colaborado con las actividades del grupo de teatro Hombres de Valor y Futuro y, en este momento, es miembro del grupo de danza Proyección folklórica nueva. Además, conformó el grupo de poesía y literatura y gestionó los talleres de artesanía manual y mecánica.

Sumado a sus ocupaciones en el ámbito artístico, dedica parte de su tiempo y energía a las labores de mantenimiento de la zona verde del mencionado CAI, como parte de un proyecto de embellecimiento de dicho centro.

“De manera personal, creo que estos encuentros culturales artesanales son importantes, porque nos permiten demostrarle a la sociedad que en los centros penitenciarios no todo es malo, y que también de allí salen cosas interesantes. Durante esta semana tenemos la posibilidad de enseñarle a nuestros seres queridos, cercanos y a la gente en general, todo el trabajo que hacemos las personas privadas de libertad en el ámbito de reclusión”, comentó Cisneros.

Desde su perspectiva, para él y sus compañeros estos encuentros culturales se han convertido en una plataforma que les permite pedirle una segunda oportunidad a la sociedad. “Nosotros tenemos claro que tiene que haber un cambio en la percepción que se tiene de la población privada de libertad, pero ese cambio empieza por uno. Nosotros ya estamos pensando en nuestro reingreso a la sociedad y −aunque es un gran reto− estamos trabajando allá adentro, para salir con el pie derecho”, acotó.

Cisneros ha participado durante seis años seguidos en estos encuentros culturales anuales organizados en San José y ha tenido la oportunidad de ir a otros espacios similares de Guanacaste, a compartir su arte.

Respecto a la recepción de sus trabajos artísticos por parte de un público ajeno al contexto carcelario, explicó: “Sabemos que la sociedad se asusta con nuestra presencia y con la delincuencia. Esa reacción es normal, yo la entiendo; pero, nosotros estamos pagando nuestros errores y podemos reivindicarnos a través de la cultura y el arte”.

 Capacitación para el futuro

Proyecto panadería semiinstitucional La Mujer.
Proyecto panadería semiinstitucional La Mujer.

Desde la Dirección General de Adaptación Social y con el apoyo del Instituto Nacional de Criminología, se desarrollan diversos programas vinculados al arte y la cultura, con el propósito de brindar a la población privada de libertad opciones concretas para encauzar su potencial creativo y darle herramientas para asumir un proyecto de vida integral en su futura reinserción a la sociedad.

Los proyectos, sin embargo, no solo se concentran en las áreas artísticas, sino que abarcan los campos de producción industrial, agrícola y pecuaria. De esta manera, se espera que los internos se capaciten, desarrollen habilidades y adquieran conocimientos, con el fin de que puedan sostenerse económicamente y generen fuentes de trabajo en el futuro.

De acuerdo con Reynaldo Villalobos, director de Adaptación Social, la promoción de la expresión cultural dentro del espacio carcelario ocupa un rol importante en los procesos de desarrollo social e individual de la población privada de libertad, pues no solo buscan mejorar la calidad de vida de los internos, sino promover la convivencia pacífica dentro de los centros penitenciarios y fuera.

Sin duda, estos proyectos cultural-industriales son relevantes en el contexto costarricense teniendo en cuenta la problemática actual del Sistema Penitenciario, el cual se encuentra en alerta por la sobrepoblación y la situación de hacinamiento. De acuerdo con los datos del Departamento de Investigación Estadística del Ministerio de Justicia y Paz, por ejemplo, la sobrepoblación absoluta para junio del 2014 era de 3.418 personas.

Cultura como alternativa

Los procesos de creación y recreación para los privados de libertad en Costa Rica han tenido efectos trascendentales en algunos de los participantes.

Los efectos positivos de estos procesos se reflejan en el caso del artista panameño Jhafis Quintero, quien comenzó su carrera artística en la cárcel, mientras cumplía una pena de diez años en Costa Rica.

Durante su periodo de reclusión participó de algunos talleres artísticos organizados por la Asociación Mentes en Libertad para la prevención de la delincuencia. Con el apoyo de Haru Wells, directora ejecutiva de Asociación, concursó en eventos de arte nacionales, con excelentes resultados; ahora es un artista reconocido en el ámbito internacional. Su experiencia personal durante los años que estuvo privado de libertad y las reflexiones sobre el contexto carcelario tienen un rol fundamental en toda su obra.

A pesar de la particularidad del caso de Quintero, los Encuentros Culturales en el contexto carcelario sientan algunas bases para romper estereotipos y superar los prejuicios que se tiene sobre la población privada de libertad.

Adicionalmente, se convierten en una herramienta de inclusión social, en la medida en que generan espacios de intercambio, reflexión y diálogo entre los reclusos y la sociedad en general.

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