Guido Sáenz: Devolvimos credibilidad a la cultura

El Ministro de Cultura Guido Sáenz realizó un repaso de su primer año en esa cartera, a la que encontró desarticulada y sin proyecciones,

El Ministro de Cultura Guido Sáenz realizó un repaso de su primer año en esa cartera, a la que encontró desarticulada y sin proyecciones, por lo que debió aplicar el bisturí para rescatar a varias entidades adscritas.

«Tengo fama de ser elitista, pero ¡qué le voy a hacer! He reflexionado y pienso que debo ser más amplio», dijo el Ministro Guido Sáenz.

Devolverle la credibilidad a las instituciones culturales y recuperar la confianza para el entorno artístico, constituyen para el Ministro de Cultura, Guido Sáenz, las principales conquistas alcanzadas en el primer año de labores, marcado por los desafíos de trabajar con uno de los presupuestos más escasos del actual Gobierno.

En una visita realizada el 5 de mayo al Semanario UNIVERSIDAD, Saénz se mostró convencido de que creará el Museo Nacional de las Artes, en la Antigua Aduana, y que consolidará las políticas impulsadas por las adscritas, sobre todo en aquellas en las que tuvo que «aplicar mano dura» para corregir anomalías.

Para Sáenz- quien fue ministro de Cultura entre 1976 y 1978, en la administración de Daniel Oduber Quirós- el ministerio con el que se encontró 26 años después estaba «venido a menos y desarticulado».

 

Al concluir el primer año de gestiones, el 8 de mayo pasado, Saénz registró cambios de directores en la Compañía Nacional de Danza y de Teatro, en el Museo Nacional, en el Melico Salazar, en los talleres de Danza y de Teatro, en el Centro de Cine y en la Orquesta Sinfónica Nacional.

De igual manera, afirmó que exigirá profundas modificaciones en el Festival Nacional de las Artes y en el Internacional y que este segundo año de trabajo debe constituir la consolidación de instituciones clave en el ámbito cultural.

Sáenz, de 74 años,  reiteró su compromiso con la cultura del país y  la esperanza de brindarle a los jóvenes una respuesta adecuada a sus múltiples inquietudes.

En la plática, en la que mantuvo siempre un fino humor y  plena disposición para responder a las interrogantes, adelantó que los arrendatarios de la Antigua Aduana tienen los días contados para desalojar el edificio.

A continuación un extracto de la entrevista, en la que participaron Thaís Aguilar, directora del Semanario, Ana Incer, jefa de Redacción y los periodistas Manuel Bermúdez, Vinicio Chacón y José Eduardo Mora, quien transcribió la conversación.

¿De los principales objetivos que se propuso al comienzo de su gestión  cuáles cumplió en su primer año de labores?

-Acepté el cargo como Ministro de Cultura con el único fin de servirle al país y  me encontré con un ministerio muy desarticulado.

El presidente Abel Pacheco sabía que no soy un animal político y que no me interesaba la política. Creo que mi trabajo como ministro en el gobierno de Daniel Oduber y los seis años en los que fui Viceministro de cultura me dieron el aval para que el Presidente confiara en mí. Me topé con uno muy distinto al que había dirigido, con otro país y otro mundo, estaba disminuido, burocratizado y tenía problemas muy serios. Un ejemplo es lo que sucedía con la Compañía Nacional de Teatro que estaba varada por cuestiones de orden legal con el que por entonces fungía como director.

Tuve que cambiar a los directores del Melico Salazar, el Museo Nacional, de la Compañía Nacional de Danza y se nombró al director administrativo de la Orquesta Sinfónica Nacional, así como a la directora del Centro de Cine, y se renovó el Taller Nacional de Danza.

Lo primero que teníamos que hacer era rehabilitar a las instituciones del ministerio y para ello tuve que aplicar el bisturí, y aunque es muy duro, no me tembló el pulso para hacerlo.

Su propósito fundamental era crear el sistema nacional de los museos.

-Mi meta era crear una especie de unión de los museos, para acercarlos, porque funcionan como islas y cada uno hace su trabajo por aparte. Mi idea era aunarlos para que el visitante no tuviera que ir a tres lugares para conocer sobre arqueología, por ejemplo. Se creó, sin embargo, un clima de desazón y  de malestar entre los diferentes museos. El proyecto culminaba con la creación del Museo Nacional de Artes Visuales, en la Antigua Aduana, que es patrimonio nacional.

El Museo de Arte Costarricense, que el 3 de mayo cumplió 25 años,  solo tiene  capacidad para 150 obras y mantiene en bodega a 6.000, por lo que es necesario un nuevo espacio para las artes. En la Antigua Aduana pretendo cobijar a varias colecciones simultáneamente.

El Museo de Arte se creó en homenaje a artistas como Federico Quirós, Francisco Amighetti, mi propia madre Luis González de Sáenz, Fausto Pacheco, Manuel de la Cruz González y Francisco Zúñiga.

A propósito del edificio de la Antigua Aduana, ¿cuál es la situación con Fercori?

-Durante un año los de Fercori han recurrido a estratagemas y leguleyadas para mantenerse en la Antigua Aduana. Hace una semana teníamos listos a 60 policías para que echaran a esos precaristas, a esos sinvergüenzas, a esa gente ávida, que no piensa nunca en el país. Tienen 12 años de explotar el edificio y han usurpado esas instalaciones. Ya ellos no pueden meter más recursos, porque se les agotaron. Por último dijeron que no entendían una frase en la sentencia del caso, eso es lo que les ha permitido mantenerse y «hubo que abortar el operativo», como dijeron las autoridades a las que les correspondía el desalojo. Estamos a punto de recuperar la Antigua Aduana, aunque ellos recurren a pequeñas indecencias y subrayo la palabra, porque es así.

Estoy muy irritado con el proceder de los de Fercori, pero tenemos tres años para hacer el Museo Nacional de las Artes Plásticas.

¿Usted se encontró con un ministerio muy distinto y en un contexto en el que la orientación política parece distante de las preocupaciones de la cultura?

-Hay que preguntarse qué se hacía antes de que se creara el ministerio en 1970. La Sinfónica Nacional era un servicio público desastroso y con el surgimiento de Cultura se transformó el panorama musical. Hoy contamos con la Orquesta Sinfónica Juvenil que posee talentos formidables. En la música se inauguró una nueva era. En la actualidad la Orquesta Sinfónica Nacional es una de las mejores de América Latina.

Incluso se enriqueció la música popular.

-Es muy interesante porque yo mismo no había previsto eso. No pensamos que se iba a beneficiar de esa forma la música popular.

En la plástica también hubo avances.

-Se creó el Museo de Arte Costarricense como homenaje para los artistas de la vieja guardia y para apoyar a los jóvenes, quienes ya tienen un lugar donde se almacenan y se exhiben las obras de los creadores nacionales. Esto dio pie a un crecimiento que hoy nos da legiones de pintores y al surgimiento de numerosas galerías de arte.

Muchos pintores viven en la actualidad de su profesión.

Y también hubo un resurgimiento del teatro.

-En este caso la creación de la Compañía Nacional de Teatro, en los 70, redundó en un beneficio para el sector, que en algún momento desvió su curso, sobre todo en los 80, cuando hubo una deformación del espectáculo teatral. Las presentaciones se volvieron degradantes y grotescas.

Hemos comprobado, sin embargo, que a la gente le gusta el buen teatro y un ejemplo es lo que sucede con El concierto de San Ovidio, en el que casi todas las noches se llena la sala. Estamos recuperando a la gente que iba al teatro.

Ahora tenemos  «Copenhague», dirigida por Júver Salcedo, que se exhibe en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica. Luego se montará «La gaviota» de Chejov. Lo importante es que la gente asiste a las funciones y le agrada el buen teatro. Estamos marcando una pauta.

Sucede algo similar con la danza.

-Me complace que la Compañía de Danza haga un gran trabajo e igual sucede en el taller. La gente joven quiere bailar, danzar y lo hacen con disciplina, rigor y tesón.

¿Cuál es el proyecto del Ministerio de Cultura en este siglo que empieza, en un contexto muy diferente al que usted conoció hace 26 años  y que ahora está marcado por los recortes presupuestarios?

-Consolidar las instituciones era la primer  tarea. Era necesario rehabilitarlas y utilizar el bisturí cuando había que hacerlo. En este segundo año entraremos ya más en materia con un concepto de cultura basado en que la cultura deje de ser un simple adorno, un artículo de lujo, para que sea una parte integral de nuestra sociedad.

He encontrado un respaldo y un eco del presidente para impulsar esta idea de cultura y así mismo en el Ministro de Hacienda, Jorge Walter Bolaños, quien es un buen aliado de nuestro ministerio.

Hemos hecho muchas cosas para las que no necesariamente se necesita mucha plata, porque es cierto que me rebajaron el presupuesto del año pasado. Guardé prudentemente silencio, pero he encontrado un muy buen eco en Bolaños.

No son muchos los millones que pido para Cultura, porque si se compara con otras instituciones son simples granos de maíz.

Parece haber ahora un clima más favorable a las artes y a la cultura en general.

-La Compañía de Danza, por ejemplo,  tiene una intensa temporada rural. En San Isidro de El General hubo una excelente asistencia. La llegada de la Compañía fue todo un acontecimiento, me dijo Carlos Ovares, su director. Todo esto permea al medio. De modo que a eso voy, a un segundo año de consolidación del ministerio.

Vamos a insistir en el proyecto emblemático que es el Museo Nacional de las Artes. No perdamos de vista que el turismo nos genera muchas divisas y la oferta de solo sol y playa no siempre es bienvenida por todo el mundo.

Eduardo Faith, a raíz de su salida del Museo Nacional, dijo que no encontró la madurez y la colaboración para crear el sistema nacional de museos. ¿Qué hacer para que haya un mayor interés?

-Mi interés era el de unir a los museos. Al Instituto Nacional de Seguros, que custodia el museo de Jade, le dije que era injusto que la colección no se pudiera apreciar los fines de semana. Eso los obligó a construir dos ascensores para dar el servicio de apertura del museo al público sábados y domingos.

Eso se logró por la presión que hice para tratar de sacar el museo del Instituto. Parto de la premisa de que las colecciones de todo lo que hay en los museos, son del Estado. Eduardo Faith se asustó un poco al ver los problemas económicos que tenía el Museo. Hemos tenido una gran colaboración de Jorge Walter Bolaños para recuperar los dineros procedentes del timbre de salida del país, el cual se eliminó desde abril.

Quiero recuperar el Museo Juan Santamaría. La directora del CIPET me dijo que saldría de esas instalaciones en septiembre u octubre del presente año. Pretendemos hacer un solo museo con historia de la Costa Rica republicana, el cual tendrá su énfasis en la campaña de 1856. Será un museo de carácter nacional y esto a Alajuela le conviene.

En otros temas, don Guido, ¿cómo fortalecer la regionalización de la cultura?

-Buena pregunta. En el gobierno de Rafael Angel Calderón se crearon muchas «Casas de la Cultura», pero ahora la mayoría están cerradas. Aída Fishman las abrió, puso placas y casi todas están desfinanciadas. Prefiero concentrar el dinero en los programas que han dado frutos como las giras de la compañías de Teatro y Danza.

Está, también, el concurso de Paisaje Rural que ha dado muy buenos resultados. En Escazú fue muy lindo ver a los pintores en la calle y en las esquinas haciendo sus cuadros.  El Banco Popular nos da ¢300.000 para el ganador y ¢100.000 para el segundo lugar.

En el jurado, muy calificado, se encuentra nada menos que Dinorah Bolandi. Ella tiene todavía un ojo crítico que da gusto. No ha dado el país todavía una dibujante como ella.

Es muy bonita la idea del paisaje al aire libre.

En relación con los festivales,  ¿qué sucederá con ellos?

-Después de hacer un poquito de consenso y de escuchar opiniones, un grupo, entre los que se encontraban Giancarlo Protti, el creador de Giratablas, Silvie Durán y Carlos Ovares, me convenció de la necesidad de darle una nueva oportunidad al Festival Nacional de las Artes, que este año será en Limón, en septiembre.

En el Nacional invertimos ¢80 millones y en el Festival Internacional de las Artes (FIA) ¢120 millones.

Con mi proceder queda claro que no soy tan cabezón como algunos creen. Eso sí, si no me convencen con el Festival, lo cierro.

Ellos me garantizaron que habrá un resultado muy superior al de los anteriores. Iván Rodríguez tendrá a cargo los dos festivales.

Respecto al FIA, se ha reiterado la queja de que se traen grupos que no demuestran mayor calidad artística.

-En adelante traeremos lo que pueda hacer escuela entre nosotros. El primer festival, en 1989, fue una cosa espectacular, y ello se apreció en teatro y danza.

En ausencia de un presupuesto suficiente para Cultura, ¿cabe la opción de que cada vez se refuerce el trabajo con los grupos independientes?

-Mi intención es ayudar a los grupos independientes, siempre y cuando haya rigor artístico. Me gustaría mucho auspiciar buenas producciones, como ya lo hemos hecho por medio de la Compañía Nacional de Teatro.

En el caso de la danza, si el Taller Nacional de Danza está produciendo jóvenes valores por qué  va a haber un elenco estable en la Compañía. Esto tal vez se justifica en grandes ciudades. Prefiero que la gente que tiene ya cierta edad aporte desde otras áreas y que haya rotación de sus integrantes.

En este sentido, el gran problema de este ministro es el del Teatro Nacional, en el que es necesario sustituir a doña Graciela Moreno, porque ya no está en condiciones de dirigirlo. Ella lo sabe, lo que sucede es que no puedo despedirla. Ella ha realizado un trabajo notable, sobre todo en la restauración y organización de los festivales de coreógrafos, pero ya no puede estar al frente del Teatro, porque tiene problemas físicos.

El Teatro necesita un cambio. Recientemente sustituí al director de escena, aunque sé que eso a doña Graciela no le gustó y hubo un poquito de brincos, pero había que hacerlo.

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