Los Niños Huracanes narran sus historias

Los “Sërkë” o Niños Huracanes es una de las primeras historias que oyen los indígenas cabécares de sus adultos y se ubica entre los

Los “Sërkë” o Niños Huracanes es una de las primeras historias que oyen los indígenas cabécares de sus adultos y se ubica entre los principales relatos de esta cultura, razón por la cual fue elegida para que los niños las interpretaran mediante dibujos y narraciones.

Ello se plasma en el libro “Sërkë Pákë. Historia de los niños huracanes”, que recoge una experiencia singular, mediante una gama de dibujos que hicieron los niños cabécares a partir de la historia contada por un maestro de la localidad.

La iniciativa se produjo en el contexto del proyecto “Construyendo la historia de los Sërkë”, que tuvo el respaldo de la Universidad de Costa Rica (UCR), la Universidad Nacional (UNA) y la Universidad Estatal a Distancia (UNED), así como la Fundación Internacional del Árbol (ITF, por sus siglas en inglés).

Con base en varios talleres, donde se les volvía a narrar la historia oral de los “Niños huracanes”, los pequeños cabécares construyeron su propio relato, el cual va acompañado de una diversidad de dibujos y recoge la visión que la narración les produjo.

El proyecto pretende rescatar no solo la cultura oral de este pueblo, sino que aspira a integrar una forma diferente de educar a los niños indígenas, pues se parte del hecho de que la enseñanza tradicional ofrece numerosas limitaciones para abordar una cultura distinta como la cabécar.

“El libro “Sërkë” Pákë. Historia de los niños huracanes” es un ejemplo de cómo contribuir para encontrar nuevos espacios para expresar, en su idioma vernáculo, la visión de los pueblos indígenas, y en especial del pueblo cabécar. El objetivo es dar a conocer al público una muestra de cómo los cabécares tratan las cuestiones ambientales y sus métodos para enfrentar los eventos naturales, explicados por las palabras y los dibujos de sus niños”, detallan los autores en la presentación.

La coordinadora del proyecto fue Alice Lamounier Ferreira y el texto constituye una opción para que otros niños puedan acercarse a la visión que tienen sus pares del mundo y en particular de una historia conservada en la tradición oral de su pueblo durante muchos años.

DIBUJOS QUE HABLAN

Aunque los dibujos van con varias leyendas que una a una tratan de expresar el sentimiento que las aventuras de los “Sërkë” les sugieren, lo más interesante del texto son la manera en cómo esas visiones se recogen en las ilustraciones que hicieron los niños.

Así, se abre con un texto que sostiene que “nuestros mayores cuentan que los niños huracanes son varios. Todos son hombres” y a la par está un dibujo de un rostro rodeado de figuras redondas y otros rostros que se asoman en el ángulo superior izquierdo.

Es preciso destacar que el texto aparece tanto en castellano como en la lengua cabécar, lo que le da una riqueza especial al libro.

“Los Niños Huracanes viven por los confines del mar. Su lugar se llama Diábulu.

El más furioso de los Niños Huracanes es el menor”. Esta minihistoria va acompañada de peces verdes que buscan un ascenso entre las aguas del mar, mientras unos ojos misteriosos y rojos son testigos del acontecimiento.

Las historias se presentan en el volumen, que consta de 30 páginas, es una interpretación de la narración original y los autores aclaran que no hay, necesariamente, un apego al relato oral.

El afán es que lejos de que las historias de los Niños Huracanes se agoten con esta versión, suceda lo contrario y sean reelaboradas por otros escolares y se inicie de esta manera una forma de acercarse al mundo de la tradición oral cabécar.

“Se espera que esta obra sea un punto de partida para que otros escolares y sus maestros puedan discutir y producir sus propias versiones de la historia de los ‘Sërkë’, complementando y modificando el material presentado y dando la debida importancia a la producción de textos en lengua cabécar”, puntualizó Lamounier.

“Hace mucho los Niños Huracanes maltrataban mucho a los indígenas. Entonces el Sol se acongojaba mucho. Dejaba de alumbrar del todo”, dice la historia de la página 12.

Un libro en definitiva con una muy cuidada edición, ideal para compartir con los niños urbanos costarricenses, porque a partir de ellas pueden aprender a entender a los niños cabécares de su patria.

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