Numismática tica revela sus tesoros

Casi un centenar de objetos se exponen en los Museos del Banco Central en la exposición “Plantas y animales en la numismática costarricense”, inaugurada

La riqueza natural dejó sus rastros en monedas y billetes.

Casi un centenar de objetos se exponen en los Museos del Banco Central en la exposición “Plantas y animales en la numismática costarricense”, inaugurada el pasado 10 de mayo.

La muestra es más que la exhibición de monedas y billetes: aunque tienen un enorme valor patrimonial, en esta ocasión se trata de una investigación conjunta entre investigadores de la Universidad de Costa Rica y curadores de dicho museo, que aportará nuevos conocimientos a los visitantes.  A partir de las monedas, billetes y boletos de café que datan desde 1828 hasta la actualidad, se explican los significados de la flora y fauna representadas en estos medios de intercambio comercial.

La investigación la realizaron los científicos José Vargas Zamora y Jorge Gómez Laurito, quienes hicieron un inventario de la naturaleza representada en la numismática.
 
Según Vargas, esa tarea la iniciaron en el 2004 con la intención de descubrir el tipo de plantas que plasmaron los diseñadores de monedas a partir del siglo XVIII.  Tras la primera publicación, continuaron con su trabajo, hasta terminar con un estudio sobre el escudo nacional y los motivos que contiene.

De acuerdo con Vargas, biólogo y oceanógrafo del CIMAR, la idea surgió en la época en la que ambos eran estudiantes universitarios.  Y finalmente, años después retomaron su inquietud y descubrieron que aún no existían estudios que explicaran por qué cierto tipo de plantas y animales fueron inmortalizados en estas piezas.

“Para hacer este estudio lo primero fue identificar –gracias al apoyo de un especialista en el tema- cuál era la planta o el animal impreso, ya que muchas veces se presentan de manera muy estilizada. Adicionalmente se indagó si algún documento hacía constar que efectivamente era lo que parecía. Para dar mayor valor a la información, se rastreó y verificó históricamente el significado de algunas de esas imágenes” aseguró Vargas.

Detalló que la planta más conocida de los billetes es la guaria morada, la cual se imprimió en los billetes de cinco colones que circularon hasta 1992.  Este dibujo es atribuido a Rafael Lucas Rodríguez Caballero, quien fue un destacado estudioso de esta familia de plantas en Costa Rica. 

Además, el grabado más común es la bandola de café con frutos, que a lo largo del tiempo ha sufrido modificaciones desde su primera inclusión en las monedas de dos céntimos de 1903, y luego en forma continua desde 1935.

No obstante, explicó Vargas, otras especies aparecieron en el estudio, y lo más interesante son las razones y los trazos de historia que nos cuentan.

SIMBOLISMO PATRIÓTICO

De acuerdo con Vargas, en las monedas costarricenses acuñadas en los siglos XIX y XX se enfatizó en plantas como palmeras, ceibas, tabaco, café, encina, mirto y laurel.  En los documentos originales se mencionan por estos nombres comunes, de manera que la identificación de la especie correcta fue dificil, al no contar con la denominación cientifica.

 En ocasiones la estilización del dibujante refería a especies similares.  Por ejemplo, citó, algunas piezas tienen representada la encina, de la que existen 12 tipos del género en Costa Rica; incluso, la europea pudo servir de modelo.  Para el mirto y el laurel los grabadores usaron como referencia las especies europeas.

La primera planta grabada en monedas fue la palmera, en 1825, de las cuales se conservan solamente tres ejemplares.  Luego aparecieron otras especies como las algas, en los billetes de 2000, que circulan en la actualidad. 

“Lo más interesante de esta investigación es observar la forma en que se han utilizado diferentes imágenes de plantas y animales como un medio de comunicación para transmitir distintos significados, entre ellos muy especialmente la imagen del país”, comentó Manuel Chacón, curador de la muestra.

El uso de la palmera tenía un claro mensaje a las otras naciones, aseguró Vargas.  En la antigüedad, esta planta se asociaba con la permanencia, la rectitud y sus hojas se relacionaban con la paz.  De manera que el país le decía al mundo en aquella epoca que era una nación joven que se proyectaba al futuro con un sistema político sustentado en la convivencia pacífica.
 
Antes las monedas y billetes eran considerados un medio de difusión política por excelencia, ya que hablaba de su gente y sus riquezas. 

Otras posibles razones de grabar monedas con palmeras es que se extrajo del escudo nacional que rigió hasta 1824, o bien el hecho de que la palma real o corozo era muy común en el lugar donde se acuñaba, en San José de los Horcones, en Alajuela.

El investigador lamentó que acutalmente estos objetos solamente tienen un valor utilitario.  “Se abandonó el sentido de obra artística que lo caracterizó por siglos y la imagen de nación que damos al intercambiarlo con personas de otros países”, manifestó.

PODER Y NACIÓN

Al igual que otros países, en la historia numismática se han representado el poder y autoridad con animales como el león y el águila, que aparecieron grabados durante el siglo XIX, añadió el curador Manuel Chacón.

Pero en la década de los años 70, con el impulso de los parques nacionales y la posterior política de conservación, aparecieron animales autóctonos. El jaguar, el tucán, el puma, el oso hormiguero, el manatí, la tortuga verde, delfines y tiburones circulan en las manos de millones de costarricenses cada día.  Otros solo aparecieron en emisiones conmemorativas especiales.

La imagen del jaguar ha sido grabada en monedas conmemorativas de Costa Rica en 1982 y en el billete de 5000 colones del Banco Central de Costa Rica, emitido a partir de 1991. La imagen del puma se popularizó a partir de 1997, al ser grabada en los billetes de 10000 colones. 

UN CAMINO DE APRENDIZAJE

En la primera parte de la exhibición se representa el uso de la tierra “desde la agricultura de subsistencia, pasando por la introducción de cultivos de gran relevancia para la economía del país como el tabaco, el café y el banano hasta el ecoturismo,” dijo Chacón.

Luego se conocen los significados simbólicos de las plantas que se grabaron durante estos siglos. “No se quedan de lado los símbolos regionales, como el uso de la palmera datilera, símbolo de fortaleza y rectitud, el árbol de ceiba, utilizado como símbolo de la Federación Centroamericana o la colocación de hojas de encina, para representar probablemente la hospitalidad”, agregó el curador.

“También es posible observar la forma en que fueron plasmados nuestros símbolos nacionales tales como el árbol de guanacaste o la guaria morada y conocer porqué se hizo uso de ellos”.

Cada una de las áreas temáticas cuenta con una estación educativa que presenta ejercicios para complementar el tema, además de un audio que sintetiza el contenido y material manipulable para dar mayor accesibilidad a la información, finalizó Chacón.

La exposición Plantas y animales en la numismática costarricense está en los Museos del Banco Central, en los bajos de la Plaza de la Cultura.  El horario de visita es de 9:00 a.m. a 4:30 p.m. La entrada tiene un costo de ¢1.500 para nacionales y $9 para extranjeros. Miércoles y primeros domingos de cada mes es gratuito para nacionales y residentes con cédula. Niños menores de 12 años, estudiantes con uniforme o carné estudiantil, no pagan.

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