Parábola de la ceguera

La CNT abrirá, el viernes 14 de marzo, la temporada 2003 con «El concierto de San Ovidio», que indaga sobre la explotación y la

La CNT abrirá, el viernes 14 de marzo, la temporada 2003 con «El concierto de San Ovidio», que indaga sobre la explotación y la humillación del ser humano

La ceguera como limitación de la libertad del hombre es abordada desde diversas perspectivas en «El concierto de San Ovidio», la obra con que el viernes 14 de marzo la Compañía Nacional de Teatro (CNT) inaugurará la temporada de 2003.

«El Concierto de San Ovidio» permanecerá en cartelera de jueves a domingo, a  partir de las 8 p.m., en el Teatro de la Aduana y el montaje le correspondió a Leonardo Perucci como director invitado.

Para Luis Fernando Gómez, director de la CNT, la pieza es una parábola y presenta distintos niveles de interpretación, que a la vez le permiten al espectador realizar diferentes lecturas.

 

«La lectura más sencilla y visible es que trata la historia de unos mendigos ciegos que caen en manos de un empresario, quien los organiza para formar una orquesta. Es una historia de explotación y humillación», explicó Gómez.

La trama se sitúa en el París del siglo XVIII y los protagonistas son un grupo de personas no videntes que viven de la limosna.

En criterio de Perucci, director artístico de «El concierto de San Ovidio», la pieza debió respetar los planteamientos concretos del texto, aunque tiene claro que no se puede pretender que todo el público la entienda igual.

De acuerdo con la información divulgada a la prensa, en la obra se distinguen claramente tres actitudes. La primera de ellas es la fatalista, que lleva a pensar en la ceguera como una desgracia que determina al hombre en sus posibilidades de progresar. Solo en la  oración pueden los ciegos encontrar sentido a sus  vidas.

La segunda actitud está representada por un empresario que busca la utilización mercantil de los ciegos, una torpe explotación que los convierte en payasos.

La tercera, considerada la más dramática, es la de los  propios ciegos que se afanan en demostrar que son seres humanos como cualquiera. Además de la crítica social, «El concierto de San Ovidio», tiene un  significado político, al interpretar la ceguera física como una falta de visión de la realidad.

Perucci calificó la pieza como fundamental y destacó el que fuera escrita por un gran humanista, como Buero Vallejo, ganador, entre otros galardones, del premio Cervantes.

«La obra tiene vigencia, pues señala problemas que aún están vigentes y pendientes de que sean solucionados por nuestra sociedad. Además, en momentos de una inminente agresión de una superpotencia como Estados Unidos contra un país pequeño, presentar una obra que rescata la dignidad del ser humano es bastante oportuno», sostuvo Perucci.

El atropello a la dignidad humana, el avasallamiento a que están obligadas ciertas personas, así como la agresión a la mujer son algunos de los temas tratados.

Para representar «El concierto de San Ovidio, Perucci escogió un elenco conformado por Arnoldo Ramos, Marco Martín, Mariano González, Carlos Ovares, María Chaves, Marta Matamoros, Melvin Méndez, Mauricio Astorga, Juan Katevas, Juan Madrigal, Agustín Acevedo, Mónica Aguilar y Claudia Catania.

DRAMATURGO COMPROMETIDO

Antonio Buero Vallejo nació en Guadalajara, España, el 29 de septiembre de 1916. Su padre se sumó al alzamiento de Franco y fue fusilado por las fuerzas republicanas en los primeros meses de  la contienda. Por su parte, el escritor militaba en el  ejército republicano y afiliado al Partido  Comunista, cuya militancia no abandonó nunca.

Al finalizar la guerra, Buero Vallejo fue detenido y confinado en un campo de concentración. Durante este período se reencontró con su vocación de pintor, la cual aparece  frecuentemente en su obra y en especial en dos textos  capitales: ‘Las meninas’ y ‘El sueño de la razón’.

En  1948 ganó el premio de teatro Lope de Vega, del  Ayuntamiento de Madrid, «Historia de una escalera» se  estrenó en esa ciudad el 14 de octubre de 1949 con un éxito incontestable. Empezó así a crearse en torno a él un  aura mítica de ética y resistencia política que lo  acompañará toda su vida.

Buero Vallejo pone en el escenario seres de carne y hueso, que dan una visión amarga de la  realidad. Este aspecto queda resaltado en «El concierto de San Ovidio».

En 1972 ingresó en la  Real Academia de la Lengua y en su discurso de ingreso, titulado «García Lorca ante el esperpento», cambió la perspectiva de la tragedia según la teoría de Goethe: «Lo trágico descansa en una antítesis irreconciliable. En cuanto surge la solución, la tragedia desaparece.»

Buero Vallejo recibió el premio ONCE por el tratamiento que dio en sus obras a la ceguera, tema que resalta en la citada obra. También logró el premio Cervantes, máximo galardón de las letras españolas. Murió en Madrid, en abril del año 2000.

La segunda pieza que la CNT pondrá en escena será «Barranca Abajo», de Florencio Sánchez, y luego montará la obra «Un viejo con Alas».

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