“Princesas rojas”, película de Laura Astorga, muestra lo íntimo del mundo político

Laura Astorga afirma que “Princesas rojas” parte de su propia historia de vida y ofrece una versión intimista de un convulso proceso político. (Foto:

Laura Astorga afirma que “Princesas rojas” parte de su propia historia de vida y ofrece una versión intimista de un convulso proceso político. (Foto: Katya Alvarado)

El primer largometraje de la directora costarricense Laura Astorga, “Princesas rojas”, llegará a los cines nacionales el 14 de noviembre.

El filme cuenta la historia de dos niñas, Claudia y su hermana, quienes durante el periodo sandinista de los años ochenta, enfrentan su vida en Costa Rica jugando a la revolución, sin percatarse de que su país y su familia se ven directamente afectados por el conflictivo proceso de la revolución nicaragüense.

La película ganó el Premio del Público, Mejor Diseño de Producción y Mejor Dirección de Arte en el Festival Internacional de Cine “Paz con la tierra”, en octubre pasado. Ganó premios en el Festival de Cine Latinoamericano y Caribeño de Margarita, Venezuela y en el Festival Internacional de Cine Latino de Los Ángeles; y ha sido seleccionado para proyectarse en el Festival Ícaro 2013 y en festivales en Cuba, India y Argentina próximamente.

Con motivo de su estreno oficial en el país, la directora de “Princesas rojas” conversó con UNIVERSIDAD acerca del filme y compartió sus perspectivas sobre el cine costarricense.

¿Dónde nace “Princesas rojas”?

−Es una película con una fuerte base autobiográfica, de una memoria: mi memoria; y también de una memoria colectiva pequeña: de mi familia, mis hermanas, de algunos hijos de amigos de mis padres, mis primas.

¿Por qué contar una historia tan personal?

−Pasa algo interesante que nos había dicho una maestra de cine que se llama Lucrecia Martell: de verdad, una película lo tiene que motivar a uno de una manera muy potente, tanto como para convivir con ella de manera intensa entre 10 y 15 años, desde que es un proyecto, hasta que es una película, luego cuando se estrena, se acompaña, se lleva a festivales, se va a foros, se reciben críticas, se expone uno y sigue circulando, hasta que hayan otras películas.

Hay otras historias que había escrito y que eran más funcionales para contarlas, para hacer un guión; pero, la diferencia es que no persistí en esas historias, porque la motivación tiene que ser más allá. Una motivación tan personal, una visión tan personal del mundo político y que no se ha contado, me dio ganas de contarla, de contarla para mí misma también, porque quería ver una película así, sobre eso que pasó.

Tomando en cuenta que es una historia tan personal, el filme, hasta hoy, ¿resultó y tuvo la reacción que esperaba?

−A nivel de resultado yo esperaba que fuera mejor en muchas cosas y no fue posible, esperaba que fuera mejor de lo que es, pero todo lo que implica, el trabajo me tiene bastante satisfecha.

Con respecto a la recepción ya veremos, pues no se ha estrenado oficialmente; la reacción del público que la ha visto me parece bien, pero es una muestra muy pequeña, no ha tenido una exposición del nivel del cine.

¿Y qué espera?

−Espero primero la apatía absoluta del público, que ni vayan a verla. Es una realidad del cine costarricense y del cine en general. Yo veo películas en la compu, entonces no voy a esperar que alguien vaya al cine.

Luego, de la gente que vaya, creo que hay dos posibilidades de reacción: a la gente que vivió como niño o niña ese momento y lo tiene más presente, le va a ser más entrañable; y los que no entienden nada y ven una historia más personal, puede que les parezca interesante y vayan a “googlear” la historia, porque tal vez ni saben que hubo una guerra aquí a la par y menos que había un apoyo, clandestino o directo, a los gobiernos o a los sistemas de poder. También habrá gente que ve más la historia de la separación de los padres, que es un denominador común, o al menos más común que la historia política y eso les despierte algún interés.

En un escenario ideal, ¿dónde, cómo y a quiénes querría que llegara la película?

−Ojalá a colegios, eso sería muy bonito. Me interesa mucho eso de que “googleen”, que investiguen la historia de Costa Rica con Nicaragua, lo que pasó en los ochenta, las guerras en Centroamérica.

¿Entonces hay un propósito de rescate de memoria?

−No, eso sí no. Hay un propósito de contar un momento. Yo lo cuento en micro para que se entienda en macro, pero casi no me hago cargo del macro.

Pero se pretende despertar curiosidad sobre hechos que mucha gente desconoce, sobre todo la gente joven.

−Eso sí, aunque no hubo en la realización ese intento. Lo que hay es que dado el resultado es bonito ver cómo la gente se pregunta cómo pasaron las cosas. Ahí sí pienso que qué bonito que entiendan, ojalá con libros de historia, pero no hay libros de historia, o no sé, por una charla aburrida que alguien les dé o por algo que escuchen, lo van a entender desde otro lugar y quizá les despierte otro interés. Al escribirlo no hubo un interés didáctico, pero ahora que está, sí dan ganas de ver qué pasa.

El propósito inicial era muy personal, pero mi visión de lo personal es muy política, entonces se pretendía mostrar lo íntimo de lo político.

Siendo esta una historia tan personal, que puede pasar de las risas a lo desgarrador, ¿cómo es enfrentarse a una sala llena de gente que está viendo parte de su propia vida en la pantalla?

−No, no, es que es algo muy superado, ya no se siente así. Eso fue así en los primeros momentos en que uno escribe la historia y tiene revisiones, y le dicen que quizás se tiene un ligamen muy íntimo porque algo no funciona y uno se pregunta si estoy defendiendo algo que es indefendible dramatúrgicamente, si quiero sostenerlo porque emocionalmente a mí me significa algo, aunque a un público potencial no. Ahí vienen muchas dudas y se siente la exposición. Ya cuando has hecho cinco tratamientos, doce versiones de guión y cinco editores y estrenos en todo lado, ya deja de sentirse de esa manera. Lo que está ahí está procesado y digerido a manera de síntesis. Ya no es una vida expuesta, no es mi diario.

La película llega a la pantalla grande en un momento, que se ha dicho es “un buen año” para el cine costarricense, pues se han producido más largometrajes que nunca. ¿Es un “buen año”?

−No. Es un año más productivo para el cine costarricense, pero no es un buen año. Son películas que han sido financiadas con muchísimo esfuerzo, sin tanto apoyo estatal como se debiera y todas llegan al cine en una situación de desamparo, porque nos protegen un poquito para el rodaje y no a todas, porque “Por las plumas” salió totalmente de la bolsa.

No es un buen año, es un año en que se puede ver material, pero no se puede ver tanto. Ahorita “Por las plumas” tuvo mucha –digamos− “campaña sucia” y eso les funcionó para tener más público y ahora creo que van por la cuarta o quinta semana. Eso está bien, pero es un esfuerzo enorme. Igual, no está protegida.

Si se producen tres películas al año, deberían estar en el cine cuatro meses cada una, y punto. Con sala vacía o no, como en el teatro. En el teatro del Estado, a veces van diez personas y hacen función con once actores, porque es algo que está protegido por el Estado, mientras nosotros estamos a la libre y cuando se decida que no hay suficiente público, la película se quita.

Ahora, por ejemplo, “Por las plumas” yo no sé cómo andará de público y no sé cuánto tiempo más va a estar en cartelera, pero yo quisiera saber que va a estar por tres meses, aunque sea en una sola sala, pero que esté, porque no hay otra oferta de cine nacional. Siempre debería haber en el cine una opción de cine nacional. No es un buen año, porque aunque logramos producir, sigue siendo demasiado el esfuerzo.

¿Cree que, así como en el aumento en la cantidad de filmes, hay un crecimiento en la calidad del cine nacional?

−Digamos que sí. Creo que es imposible, si se hace más cine, que no aumente la calidad, porque es fruto de la experiencia.  Si alguien dice que el cine en Costa Rica es de mala calidad, lo que hay que hacer es apoyarlo para que se haga más, porque mientras más se haga, más posibilidades de mejorar hay.

El aumento en la cantidad de filmes, ¿resulta en un aumento en la cantidad de visiones de mundo que proyectamos desde Costa Rica?

−De eso no estoy segura.

¿Qué hay de la perspectiva femenina?

−No, no, eso sí que no, porque no hay tantas y cuesta mucho más. Mi posición personal es que las mujeres realizadoras logramos hacer películas porque no nos emplean en otros lugares donde deberíamos estar empleadas, entonces tenemos mucho tiempo y en ese tiempo, es hacer nada o hacer una película, que te implica la misma nada, porque no te va a hacer ganar.

Creo que la cantidad de películas que se están haciendo va a repercutir en la calidad sobre todo técnica. El aumento en la calidad de contenido y en la cantidad de voces tiene que ver más con que se abran espacios protegidos.

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