Vocación color rosa

Es lo que pide la gente’, aseguran algunos. ¿Desde cuándo se le da a la gente lo que pide? Piden que no haya

Es lo que pide la gente’, aseguran algunos. ¿Desde cuándo se le da a la gente lo que pide? Piden que no haya publicidad, más y mejores películas; y se les da teleseries, teletienda, telebasura


«Hola» es una de las más importantes revistas del corazón, centrada en las casas reales y los cantantes de moda.

«Termino con cuatro palabras, de cuatro letras, primero la «i» y después la «a»: Viva Vica, tica rica.» Así escribe Rogelio Benavides, editor de Tía Zelmira, en la última edición del sitio web de ese espacio, un ejemplo del llamado periodismo rosa, también conocido como «light» (liviano) o «corrongo», cuyos principales componentes son el mundo de lo frívolo y el chisme.

Sin embargo, diversos especialistas puntualizan que este «género» informativo también se caracteriza por el sexismo y presenta un compromiso ideológico con el continuismo en el poder político.

Como muy bien resume el profesor Dorde Cuvardic, Director de la Maestría en Comunicación de la UCR, el periodismo light tiene como función esencial publicar sobre aquellos acontecimientos intrascendentes, pero deja de lado todos los problemas políticos o sociales de un país.

En Costa Rica el avance de este tipo de prensa ha sido veloz en los últimos años, catapultado por espacios como Tía Zelmira, primero en La Nación, ahora en Diario Extra; El Topo también en La Nación, el programa 7 Estrellas en Canal 7, Cómplices en Canal 6 y los abundantes espacios livianos que aumentan en los diarios nacionales.


Sin embargo, este no es solo un fenómeno nacional; en el ámbito internacional la presencia de programas dedicados  a los temas del «corazón», como Gente o «Corazón, corazón», de TV española, son solo un ejemplo del aumento de la presencia de este tipo de periodismo en los medios.

Las casas reales

El periodista español Andrés Sánchez, en su libro «Prensa Rosa, Voto Azul», explica que los orígenes europeos de la prensa rosa, fueron los miembros de las casas reales, quienes figuraban en las crónicas de sociedad.

Las publicaciones tenían en común el que los protagonistas del poder, como las casas reales, los políticos y las jefaturas militares, eran los protagonistas de la noticia.

«El complemento a esta cúspide de figurones omnipotentes eran las figuras populares famosas del campo del toreo, los del teatro, la moda de París… un universo de ecos de sociedad enmarcada en la holgura económica y el éxito», indica el libro.

El académico Cuvardic expresó que la prensa rosa tiene uno de sus pedales más importantes en la industria periodística española.

«Creo que es uno de los países donde la prensa rosa ha triunfado con mayor rotundidad. Tuvo mucha efervescencia durante la época del franquismo, lo cual se debe a que es un período de apertura hacia una sociedad capitalista y mercantilizada, pero que sigue siendo pobre y necesita de modelos de consumo», explicó.

Cuvardic señaló que a la luz de la prensa rosa, que nació en España en los años 60, los españoles encontraron un modelo de consumo en la vida de los ricos y famosos.

Para el investigador, son preocupantes los posibles arreglos que se puedan hacer entre las fuentes y los periodistas, que van desde la complicidad entre el famoso y el periodista, hasta el pacto económico: «Yo te informo dónde voy a estar y me das dinero».

Situó a mediados de los 90 el surgimiento de la televisión de «corazón» en España, «la cual ha experimentado un auge impresionante». Este cambio responde al avance de las televisoras privadas orientadas hacia la promoción del consumo del espectáculo, tendencia que fue acogida por la televisión pública, recordó.

Para el docente, en Costa Rica no hay un mundo del espectáculo claramente consolidado sobre el cual informar, pero visualiza un periodismo liviano con un enfoque más dirigido al consumo .

«Ciertos productores televisivos y empresas de servicios consideran que en Costa Rica hay una clase ejecutiva o media lo suficientemente grande como para que se le venda la cultura promocional, así que interpelan a la audiencia como consumidora, no como ciudadana,» manifestó.

La función del continuismo político siempre está presente en este tipo de prensa. Un ejemplo de cómo los espacios de espectáculos se prestan para promover favorablemente las figuras del poder político, es el programa 7 Estrellas.

Solo basta recordar el reportaje difundido el 30 de octubre sobre la inauguración de un centro comercial, en el cual se destacó, a través de sus imágenes, la presencia del mandatario Abel Pacheco y su esposa. Este programa también acostumbra informar sobre los cumpleaños de diversas figuras políticas.

BIKINIS Y… GRATIS

Así mismo, la explotación del cuerpo de la mujer es quizás el tema preferido de estos espacios. Y para muestra, el periodista Rogelio Benavides, quien a través de su Tía Zelmira, invitó el 31 de octubre a sus lectores a ver «las fotos que hizo Mariano Matamoros de estas y otras muchachas en nuestra p*gina de Internet. Después de observarlas y admirarlas, tendr* m*s ganas de ir a ver biquinis y… gratis».

Benavides, quien cuenta con cuatro páginas en el diario La Extra todos los viernes, también anuncia la final del concurso de bailarinas sensuales en una discoteca del Centro Comercial del Sur.

A parte de seducir a los lectores de esta forma, Benavides dedica buen espacio a compartir chismes sobre los presentadores del mundillo televisivo y dedica casi dos páginas a Vica Andrade y a Big Brother.

En este sentido, caen en complicidad publicaciones de mayor trayectoria como La Nación, Al Día o Noticias REPRETEL, que no han dejado descansar el tema del reality show mexicano un solo día.

DEGRADANTE

El periodista, escritor, exdiputado y exministro de Cultura, Alberto Cañas, no titubeó en calificar este género como una «indecencia periodística».

«Es una porquería barata que tiende a degradar al público, es la peor especie de periodismo», manifestó Cañas.

El autor de La Segua y Los Molinos de Dios, criticó el sensacionalismo propio del periodismo corrongo, el cual busca «meterse en la vida privada de la gente a partir de una curiosidad malsana, lo cual va contra todas las reglas de ética profesional», según dijo.

Cañas además criticó la prensa de los famosos por «hacerle publicidad a gente que no tiene ningún valor, en vez de a quienes valen la pena».

También el periodista William Vargas manifestó su preocupación, ya que «este tipo de espacios vacían la información de contenido social al tratar la noticia como una mercancía».

«Lo que se publica es lo que vende, lo cual mina la criticidad de la información. Además el periodista se convierte en protagonista, y así lo sobredimensiona», detalló.

Lamentó el hecho de que «quienes conducen estos programas sean comunicadores que calzan con un estereotipo de belleza, pero no manejan ni siquiera elementos para hacer bien una entrevista».

El periodista Mario Bermúdez coincidió en que el periodismo rosa o light se dedica más a entretener que a informar.  «También se le llama info-enterteinment,  y compite como un servicio más de entretenimiento, igual que el cable e Internet».

«El objetivo de estos programas es vender y conseguir el nivel de audiencia más alto a como dé lugar, sin importar las consecuencias o efectos indirectos como desviar la atención de los temas nacionales», denunció Bermúdez.

El editor del periódico La Repúlica consideró que los principales objetivos de la prensa corronga son vender la publicidad y llamar la atención, pero no como una estrategia consciente de las estructuras de poder. Reconoció que los políticos sí se aprovechan de este tipo de programas para presentar otra imagen al público.

Según el periodista, lo anterior se debe a que la imagen del político ha caído en desgracia y la gente quiere ver a gente ajena a la política, «por eso ahora vienen candidatos de la farándula», expresó.

«También hay políticos que se meten en terrenos que están fuera de su función pública y todo se vuelve un jolgorio. Son políticos faranduleros» subrayó.

Para Patricia Vega, Directora de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la UCR, el periodismo light es una  desvirtualización de la profesión periodística, así como de la responsabilidad social que deben tener los periodistas, como colaboradores en la formación de opinión pública.

Vega fue tajante en señalar que «si los periodistas hacen notas a partir de chismes, a eso ya no se le puede llamar información»

La comunicadora manifestó que es preocupante la degeneración maltrecha de la formación de los periodistas que trabajan en estos medios que desvirtúan la profesión. «Los medios acostumbren al público a la realidad como espectáculo y a vender la imagen del hombre y la mujer como un objeto sexual».

Recalcó que para que esta tendencia cambie, se debe dar una «formación seria de profesionales que mantengan una actitud responsable y ética».

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