Cardenales y Yankees favoritos

Para miles de seguidores del béisbol profesional, el «antesalista» de los Yankees de New York, Alex Rodríguez es el mejor jugador del mundo. Los

Para miles de seguidores del béisbol profesional, el «antesalista» de los Yankees de New York, Alex Rodríguez es el mejor jugador del mundo.

Los Astros de Houston ganaron por primera vez en ocho oportunidades una serie de playoffs en sus 43 años de historia.

Dejaron tendidos a los eternos campeones divisionales, Bravos de Atlanta, en una serie que se fue a cinco partidos, Houston ganó tres y lo hicieron en el propio Turner Field de Atlanta ante 54.000 espectadores que vieron de nuevo a su equipo eliminado de la Serie Mundial, que a pesar de tantos triunfos de División, solo ganaron una vez, a Cleveland en 1995.

Encabezados por el bate poderoso del puertorriqueño Carlos Beltrán, los Astros tratarán de hacerle la vida imposible a los potentes Cardenales de San Luis, el mejor equipo de la temporada regular que terminó con 105 victorias, aparte que los discípulos del experimentado «manager» Tony La Rousa cuentan en sus filas con tres jugadores candidatos a ser designados más valiosos de la Liga Americana: Albert Pujols, inicialista, Scott Rolen, antesalista y Jim Edmonds, jardinero.

La máquina roja de San Luis es candidata al título mundial; despacharon plácidamente a los Dodgers 3-1 en los playoffs divisionales y ahora van por Houston que con Róger Clemens en la lomita, su gran fichaje de temporada esperan asegurarse dos de los cuatro partidos que se deben ganar antes de ir a la Serie Mundial.

En la Liga Americana revive la serie que querían todos, fanáticos, periodistas, televisión y sobre todos los jugadores: el clásico duelo del odio entre Yankees y Medias Rojas, revancha de la del año anterior, ganado por New York en la undécima entrada del sétimo juego con jonrón de Aaron Boone, hoy fuera del equipo.

Los Yankees son favoritos, pero no tanto, porque Boston presentará en la lomita a dos astros del pitcheo que pueden volcar la serie en su favor: Curt Schilling, adquirido de las Víboras de Arizona y Pedro «El Grande» Martínez, dispuestos a frenar la poderosa batería de los bien llamados «Bombarderos del Bronx», donde sobresalen Alex Rodríguez, Bernie Williams, Derek Jeter, Gary Sheffield, el nipón Matzui, Jorge Posada.

Los Yankees son débiles en pitcheo, pero potentes en bateo; los Cardenales algo similar; los Astros tienen buen lanzamiento y buenos bates, es el equipo mejor equilibrado de los cuatro, pero sin la potencia de los Cardenales.

Martes 12 empezaron Yankees-Boston y miércoles 13, Astros-Cardenales; las series son a siete juegos y gana el que sume cuatro victorias.

HAGAMOS HISTORIA

Era 1954, medio siglo atrás.

Radio Excelsior fue una emisora nacional especializada en deportes y contaba con un cuerpo de locutores, narradores y comentaristas expertos en béisbol.

Guillermo Grillo padre; Guillermo Grillo hijo; Gonzalo «Chalo» Schumann, Luis Ángel Sánchez, Fernando Naranjo Madrigal, Oldemar Ramírez y otros analistas le empezaron a meter a los ticos el gusto por el béisbol organizado, el Béisbol de Grandes Ligas, el deporte rey de los Estados Unidos.

Fue tanta la audiencia de la época -aún no había televisión-, que Radio Excelsior decidió transmitir todas las noches, desde las 6 de la tarde y hasta el final, un juego del béisbol de Grandes Ligas; lo hicieron con un profesionalismo impresionante, porque con efectos de sonido, lograron recrear las acciones del juego y quienes los escuchaban, de verdad que se sentían como si estuvieran en el propio estadio.

Voces de espectadores, gritos de aficionados en cada batazo, el toque de la bola, el contacto de la bola con el bate o con el guante, todo se escuchaba nítidamente, además de las voces conocedoras y profesionales de los comentaristas.

Miles de costarricenses se empezaron a apasionar por el béisbol de Grandes Ligas y se hicieron seguidores, aficionados y después fanáticos de los dos grandes clubes de esa década (1954-64); los Yankees de New York y los Dodgers de Brooklyn (hoy de Los Angeles).

Yo era un niño de escuela y así como leía desde corta edad con inusitado interés las crónicas de fútbol de Jorge Pastor Durán en La Nación, quedé atrapado ese año de 1954 en una Serie Mundial de Béisbol que jugaron los Gigantes de New York (hoy de San Francisco) contra Los Indios de Cleveland, un equipo donde jugaban dos beisbolistas que me llamaron la atención y me convirtieron desde esos años en seguidor y fanático de la tribu.

Eran, Rocky Colavito, de origen italiano y el mexicano Beto Avila; en los años 50 eran muy pocos los peloteros latinos que jugaban en Grandes Ligas -hoy son los dominantes-, y el hecho de que Cleveland tuviera en sus filas a un jugador de origen italiano y otro mexicano, me volcó en favor de este equipo y me interese aún más en las transmisiones de la Radio Excelsior.

Esa serie mundial se jugó en el legendario Polo Ground de New York y los Gigantes barrieron a los Indios 4-0; sufrí por la derrota y ahí empezamos a escuchar y venerar los nombres de los inmortales narradores Buck Canel y Felo Ramírez.

Cinco o seis años después, ya en época de colegio, empezamos a oír hablar de parte de estos locutores nacionales y extranjeros del llamado «Clásico de Octubre» o, lo que es lo mismo: la Serie Mundial de Béisbol y, como millones de amantes de esta disciplina en todo el mundo, quedamos anclados en ella.

Dodgers y Yankees fueron los grandes protagonistas; recuerdo que viajábamos al colegio con nuestro radio de transistores para no perder detalles de las transmisiones y nos familiarizamos con las grandes estrellas de los dos equipos: Yogi Berra, Bill Skowron, Gil McDougald, Billy Martin, Tony Koubek, Elston Howard, Michey Mantle, Roger Maris y Whitey Ford por los Yankees, comandados por Casey Stangel; Roy Campanella, Duke Snider, Larry Sherry, Sandy Koufax, Johnny Podres, Don Drysdale, Stan Williams, Don Zimmer, Gino Cimoli, Gene Gentile, Frank Howard, Dan Elston, Junior Gillian, Sandy Amoros y Tom Lasorda por los Dodgers, comandados por Walter Alston.

Cincuenta años después estamos en puertas de un nuevo «Clásico de Octubre», solo que ahora la forma para llegar a él sufrió dos importantes modificaciones.

En aquellos años 50 y hasta 1969 acudían a la Serie Mundial los campeones de la Liga Americana y la Liga Nacional que eran una sola División por LIga. Ese año se crearon dos divisiones en cada Liga, la Este y la Oeste de forma que antes de ir al Clásico de Octubre, el ganador del Este se enfrentaba a su similar del Oeste para sacar al campeón de cada Liga y ahí nacieron los famosos «playoffs».

Sin embargo, en 1994 se le puso más emoción al asunto cuando se creó la División Central en cada Liga y se incorporaron doce nuevos clubes a la temporada. Ahí nació la figura del «Comodín» que es como se juega hasta ahora.

Hoy van a los «playoffs» los ganadores de cada División, la Este, Central y Oeste y se les une el mejor segundo lugar de la temporada para completar cuatro equipos.

Juegan entre sí, dos contra dos en cada Liga y los triunfadores van al «playoff» previo a la Serie Mundial.

El ejemplo de esta temporada fue así.

El Este de la Americana lo ganaron los Yankees, la Central Minnesota y el Oeste los Angelitos de Anaheim; el comodín fue Boston.

Yankees eliminó a Minnesota y Boston a Angelitos, de manera que van por el título de la Liga Americana, Boston contra New York.

En la Liga Nacional, Bravos ganaron el Este, Dodgers la Central y Cardenales el Este. El comodín fue Houston.

Cardenales eliminaron a Dodgers y Astros a Bravos de manera que van por el título de la Liga Nacional, San Luis contra Houston.


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