Honduras nos bajó de la nube

Honduras conquistó el título de la Copa de Naciones Centroamericanas (UNCAF) después de derrotar a Costa Rica 2-1 en la final disputada el pasado

Honduras conquistó el título de la Copa de Naciones Centroamericanas (UNCAF) después de derrotar a Costa Rica 2-1 en la final disputada el pasado domingo en el estadio Rommel Fernández de Panamá.

En el juego preliminar los canaleros derrotaron a El Salvador por la ruta de los penales y se dejaron el tercer lugar. Estas cuatro selecciones más la de Guatemala, quinto lugar, se clasificaron para la Copa de Oro, la cual se jugará en los Estados Unidos.

Ante los hondureños, paradójicamente la tricolor jugó su mejor partido y fue el único que perdió: dos errores en zona defensiva y uno del central Dave Marie, quien entregó el balón a un contrario cuando el equipo iba de salida. Esto provocó un fulminante ataque de los catrachos que terminó con un derechazo de Mario Martínez al estrellarse en la base del palo vertical de mano izquierda del portero Donny Grant. Para mala fortuna de los nuestros, la bola rebotó exactamente a las piernas del mismo Martínez, sorprendió a los defensores Cubero, Marshall y Delgado desubicados, lo cual aprovechó Mario para centrar al corazón del área, donde otro Martínez, Walter, sin marca, perforó las redes nacionales.

Fue el tercer gol que le hicieron a la defensa costarricense de forma similar: centro desde un costado al punto de penal, pésimo posicionamiento de los defensores criollos y remate a quemarropa de los enemigos. En este punto táctico y estratégico, el entrenador Ricardo La Volpe debe trabajar horas extras con sus discípulos para que aprendan a escalonarse, cubrirse, acoplarse y no dar  tantas libertades.

En estos tres goles, los delanteros rivales en solitario, superaron la marca de tres o cuatro defensores costarricenses que en línea, no atinaron a las coberturas o despejes.

 

Caro experimento

El técnico argentino de Costa Rica empezó jugando la UNCAF con línea de cuatro en defensa: Myrie, Delgado, Marshall y Miller.

Luego una segunda línea con Gamboa, Borges y Guzmán, todos jugadores con características de marcadores. En el primer partido contra Honduras se lesionó David Guzmán, típico volante de marca, y La Volpe empezó con un extraño experimento por la franja derecha defensiva donde se involucraron como personajes varios jugadores.

Lógicamente, Dave Myrie y Cristian Gamboa, pero luego treparon a escena José Miguel Cubero y Geiner Mora.

Usualmente, Myrie, Gamboa y Mora suelen ser defensas derechos en sus respectivos equipos. Cubero es el volante de marca en el Herediano.

La lesión de Guzmán, descartado prácticamente para el resto del torneo, hacía pensar que el sustituto lógico e ideal en su puesto era Cubero, quien juega idéntica posición. Pero La Volpe ordena unas variaciones en la retaguardia que consideramos no funcionaron.

Pasa a jugar línea de tres con Myrie, Delgado y Marshall, ubica a Cubero como carrilero por la franja derecha, quien alterna posición con Myrie y Miller carrilero por la izquierda. Este sector no se toca. Por el otro, delante de Cubero y Myrie, un día juega Mora, otro Gamboa.

En esa amplia parcela de la retaguardia costarricense, donde habitaron estos cuatro jugadores -Myrie, Cubero, Mora y Gamboa- se cocinaron los goles de Panamá y Honduras en situaciones prácticamente idénticas. Esto obliga un repaso táctico del entrenador.

Esa zona sufrió mayores movimientos tácticos y estratégicos, pero no formuló, precisamente, buenos resultados.

 

Ureña y compañía

Marco Ureña fue el goleador de Costa Rica en la UNCAF. Incluso se puede hablar que anotó tres golazos -dos a Guatemala y el del domingo a Honduras-.

Este delantero picante, veloz y vertical viajará a España en estos días para hacer una pasantía en el Español de Barcelona. Ureña tiene casi todo para triunfar en el fútbol ibérico, pero ese casi que le puede faltar es un fundamento del juego de fútbol que el ariete criollo aún no maneja.

Gracias a un pique en ofensiva corto que desarrolla muy bien, a Ureña se le hace falta desbordar en la última línea de marca. Esto lo ubica muy a menudo ante el portero rival.

En este torneo en Panamá en más de cinco oportunidades, Marco se llevó sus marcas, normalmente al entrar al área por el sector derecho y quedar ante el arquero, el cual lógicamente fue a cubrir el primer palo. Lo hizo Penedo de Panamá y Valladares de Honduras y en ninguna de estas valiosas ocasiones de gol para Costa Rica, Ureña dejó la bola en la red.

Siempre remató sin ángulo; se le olvidó levantar la vista para poder ubicar a compañeros en ataque con mejor posición de remate. Enseñar el llamado “pase de la muerte” que es letal y por eso lleva ese nombre.

Otra tarea para La Volpe; hay que trabajar esta jugada con Ureña; enseñarle a terminar lo que muy bien empieza. Tiene este delantero una facilidad innata para el desborde, pero falla en la concreción. Con mayor frialdad, serenidad, la Selección Nacional se vería muy favorecida de estas acciones ofensivas de Ureña. En Panamá no dejaron mayores réditos simplemente por no saber terminar la acción.

Donny Grant, Dennis Marshall, Celso Borges, Randall Brenes y Marco Ureña fueron piezas valiosas en el desempeño de Costa Rica en la UNCAF que la llevaron al subcampeonato.

A pesar de que no se ganó el título, el trabajo global de la Selección Nacional en esta competencia fue positivo. Hay una satisfacción por el debut oficial de Ricardo La Volpe como timonel del equipo. Ni conformismo, ni excusas. Costa Rica fue de menos a más. Debutaron caras nuevas en un torneo muy equilibrado. Tácticamente se dibujaron experimentos con aciertos y desaciertos. Se cerró, aunque perdiendo, con el mejor desempeño del equipo.

No hay que hacer drama: se cumplió con el cometido.

El título, bienvenido hubiese sido, pero lo principal se hizo efectivo.

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