Mundial de Fútbol evidenció deficiencias de Río

La ciudad de Río de Janeiro no logró superar sus problemas de indigencia, basura y suciedad durante la Copa del Mundo. (Foto: Javier Córdoba)Entre

La ciudad de Río de Janeiro no logró superar sus problemas de indigencia, basura y suciedad durante la Copa del Mundo. (Foto: Javier Córdoba)

Entre las 12 sedes de la Copa de Mundo Brasil 2014 que recién finalizó, para Río de Janeiro este gran evento fue solo una prueba más de cara a su mayor reto: organizar los Juegos Olímpicos en el 2016.

Los 7 juegos mundialistas que recibió Río en el Maracaná dejaron claro que la sede olímpica aún tiene muchos obstáculos por superar en los próximos dos años, si quiere estar realmente lista para la llegada de la antorcha y de las miles de personas de todo el mundo que asistirán al evento.

Obras incompletas, transporte público ineficiente, inseguridad y suciedad en varias zonas de Río son parte de los problemas que dejó ver la Copa del Mundo y que requerirán de una millonaria inversión para ser resueltos.

El dinero también podría ser un problema. La alta inversión del Gobierno brasileño en la Copa del Mundo generó molestias y protestas por todo el país, antes de los partidos y después; los Juegos Olímpicos podrían convertirse en un nuevo foco de protestas.

Se estima que entre el Ayuntamiento de Río de Janeiro, el Gobierno del Estado y el Gobierno Federal brasileño, habrá que aportar casi la mitad de los $16 000 millones que costarán estas Olimpiadas; el porcentaje restante corresponde a la inversión privada y al aporte del Comité Olímpico Internacional.

COLAPSADO

Uno de los problemas que se hizo más evidente durante la Copa del Mundo en Río de Janeiro fue la movilidad de personas, en una ciudad que arrastra serios problemas de tránsito y una infraestructura de transporte público insuficiente.

En comparación con otras grandes ciudades, Río de Janeiro cuenta con un sistema de metro pequeño, de sólo dos líneas, el cual se vio rebasado en su capacidad cuando fueron muchos los visitantes durante el Mundial.

Los cientos de chilenos y los miles de argentinos que tuvieron Río como sede en un par de ocasiones abarrotaron con facilidad el Metro, mientras que en la superficie los autobuses no dieron a basto para los propios residentes “cariocas” cuando jugaba la selección brasileña y corrían a sus casas a ver los juegos.

El taxi solo parece ser buena opción para recorridos muy específicos pues su alto costo, más las insufribles presas, hacen que cualquier recorrido –por más corto que sea– se vuelva toda una travesía y un reto a la paciencia.

El hospedaje, sobre todo los espacios para quienes lleguen a ver los juegos sin haber reservado, también se puede convertir en un problema. Río recibió casi 900 000 turistas durante el mes del Mundial, lo que abarrotó las 35 000 plazas disponibles en hoteles y obligó a los visitantes a recurrir a otras opciones, que iban desde alquilar apartamentos y cuartos de los residentes hasta acampar en cualquier espacio libre.

El Sambódromo y la central de autobuses fueron parte de esos sitos que se convirtieron en campamentos para los miles de visitantes que llegaron y no encontraron un lugar para hospedarse.

Si bien, se espera que el público de unos Juegos Olímpicos sea bastante diferente, el sector hotelero ha reconocido que necesita aumentar en al menos 15 000 lugares más su cupo disponible en los próximos dos años.

INDIGENCIA Y SUCIEDAD

Muchos rumores antes de la Copa del Mundo hablaban de “barridas” en las ciudades sede para “limpiarlas” de la indigencia, pero durante el evento el centro de la ciudad de Río de Janeiro no dejó de cumplir su papel de “dormitorio” para gran cantidad de indigentes.

Bastaba una corta caminata después de las 10 de la noche para observar a cientos de indigentes envueltos en trapos, cartones y plásticos que ocupaban las entradas de los edificios y las aceras para dormir.

Mantener limpias las calles de basura tampoco fue una misión cumplida por las autoridades de Río, los indigentes aprovechaban para sacar los desechos reciclables y alguna cosa que aún se pudiera comer, lo cual provocaba más suciedad.

El centro de Río de Janeiro huele mal, tanto por la basura como por los desechos que generan sus cientos de residentes nocturnos, para quienes una esquina entre paredes con poca luz se convierte en el lugar perfecto para cualquier necesidad.

Respecto al tema de la seguridad, si bien la ciudad parecía sitiada por la policía municipal y militar, esto no impidió que se produjeran incidentes, como el ingreso a la fuerza de aficionados chilenos al estadio Maracaná o la estampida de personas (con robos y saqueos incluidos) en Copacabana la noche en que Brasil perdió 7-1 en las semifinales.

OBRAS PENDIENTES

A dos años de los Juegos Olímpicos, Río de Janeiro aún tiene que sacar a licitación 28 de los 52 proyectos que deben estar listos para agosto del 2016, entre los cuales aún está en pañales el Complejo Deportivo Deodoro, al oeste de la ciudad.

También preocupan a las autoridades olímpicas los problemas que existen para limpiar el lago Rodrigo de Freitas y la bahía de Guanabara para las pruebas acuáticas, mientras que deportes como el rugby y el golf no tienen aún lugar definido.

Uno que ya inició su carrera contra el tiempo fue el Parque Olímpico de Barra, donde se deberán hospedar los miles de atletas participantes y que requerirá de muchas horas extras para terminarse a tiempo.

Pese a la larga lista de problemas, las autoridades brasileñas −empezando por la presidenta Dilma Rouseff− consideran que pese a los problemas, la Copa del Mundo en su país fue un éxito y que todavía están a tiempo para tener listo el escenario de los Juegos Olímpicos.


Los “Sin señal”

Entre los muchos movimientos de protesta y reclamos ciudadanos que surgieron durante la Copa del Mundo en Brasil, en Río de Janeiro también se abrió espacio el Movimiento “Sin Señal”.

Este grupo de ciudadanos, encabezado por el representante y presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Concejales de Río de Janeiro, Marcelo Queiroz, pide a la ciudadanía unirse y denunciar los problemas que existen por la señal telefónica de los celulares.

En el centro de Río de Janeiro, y más aún en los sitios alejados, existen puntos en los que tener buena recepción es algo imposible, un problema que ninguna de las muchas operadoras telefónicas que ofrecen su servicio ha podido resolver.

Llamadas que se caen y una deficiente transmisión de datos son parte de los problemas que se agravaron en Río durante la Copa del Mundo, pues buena parte de los visitantes también se unió a algún operador para intentar estar comunicados.

Este grupo busca que los ciudadanos ayuden a identificar los muchos “puntos muertos” de señal en la ciudad para, así, exigir a las operadoras una solución pronta a este problema.


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