Espionaje electrónico de Estados Unidos provoca tensiones con aliados

Las revelaciones de que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por su siglas en inglés) de Estados Unidos espió a la jefa del gobierno

Las revelaciones de que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por su siglas en inglés) de Estados Unidos espió a la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, se sumó la semana pasada a denuncias hechas por Brasil, México y Francia, agravando las tensiones entre viejos aliados de Washington.

No se trata solo de la intervención de las comunicaciones de los dirigentes de cada país, sino de la de millones de ciudadanos y empresas, en un espionaje orientado por intereses económicos ocultos, bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo.

En los últimos meses, documentos filtrados por Edward Snowden –el exagente de la NSA que buscó refugio en Moscú− y divulgados por medios de todo el mundo, complicaron la relación de Washington con algunos de sus principales aliados.

Snowden empezó a filtrar sus documentos al periodista Glenn Greenwald, del diario británico The Guardian, en junio pasado. Estas filtraciones revelaron un vasto programa de espionaje electrónico de Washington a las comunicaciones telefónicas y de Internet, de millones de personas en diversos de países.

Desde entonces, “Estados Unidos pasó de un incidente diplomático a otro. Las revelaciones causaron protestas de Brasil y México, cuyos mandatarios fueron directamente controlados”, comentaron los analistas.

Luego fue el turno del presidente de Francia, François Hollande, quien pidió explicaciones a Washington después de que el diario Le Monde publicara que la NSA monitoreó 70 millones de llamadas dentro de Francia durante por lo menos un mes, a fines del año pasado y principios de este.

España tampoco se ha visto inmune a estas actividades. Aunque su ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, dijo “no tener constancia” de que la NSA de Estados Unidos haya interceptado masivamente comunicaciones de los ciudadanos españoles”, reconoció que el Gobierno español manifestó a Washington −en agosto pasado− su preocupación por el asunto. Hasta ahora no ha habido “respuesta sobre ese tema”, se lamentó.

Las revelaciones han desatado una crisis, aún en pleno desarrollo, que llevó al periódico The Washington Post a sugerir que Estados Unidos necesita ajustar sus actividades de espionaje hacia aliados como México y Brasil”, para evitar problemas innecesarios en sus relaciones bilaterales.

Estados Unidos alegó que sus actividades de espionaje no son muy distintas a las de otros países, una explicación que el diario consideró “teñida con cinismo”.

POSICIÓN DE BRASIL

Los programas de espionaje norteamericanos afectaron a Brasil y a la propia presidente Dilma Rousseff. La presidenta expresó su protesta en un discurso a fines de setiembre, al inaugurarse el período de sesiones de las Naciones Unidas, en Nueva York.

“Brasil redoblará sus esfuerzos para crear legislaciones, tecnologías y mecanismos que nos protejan de la intercepción ilegal de comunicaciones y datos. Mi Gobierno hará todo lo que esté a su alcance para defender los derechos humanos de los brasileños y proteger el fruto del ingenio de nuestras compañías”, dijo la mandataria.

Para eso, Brasil pretende instalar una red de fibra óptica submarina que lo conecte directamente con Europa, evitando que sus comunicaciones pasen por Estados Unidos, además de crear un servicio de correo electrónico encriptado para la administración pública y así evitar el “hackeo” de las cuentas.

Mediante un proyecto de ley que analiza el parlamento –afirma la publicación– se pretende forzar a “Facebook, Google y otras empresas, a instalar sus servidores en Brasil, para que almacenen los datos de los brasileños en el país y estén sometidas a la legislación nacional”.

MERKEL

Las revelaciones de los detalles del operativo de espionaje de Estados Unidos siguieron causando fuertes protestas de sus aliados.

Fue la denuncia de la intervención del teléfono celular de la canciller alemana, Angela Merkel, lo que abrió “un nuevo capítulo de alto voltaje, que amenaza con dañar las relaciones de dos de las mayores potencias del mundo”.

Aunque nadie se atreve a predecir las consecuencias a mediano plazo para las relaciones de Washington con algunos de sus principales socios en la política internacional −como Alemania o Francia−, tampoco se descartan dificultades de tipo gubernamental y un deterioro de la confianza del público en general, con las políticas de Estados Unidos.

El Gobierno alemán afirmó tener indicios de que la NSA de Estados Unidos “hackeó” durante años el celular de la canciller Merkel. Esto “supondría una grave ruptura de la confianza” entre los dos países. “Estas prácticas tienen que interrumpirse inmediatamente», dijo su vocero, Steffen Seibert.

Para algunos, “el tono empleado tanto por Merkel como por su vocero es particularmente duro, para lo que es habitual en las prácticas diplomáticas de Alemania”. Para el miembro del grupo de análisis estadounidense German Marshall Fund, Stephen Szabo, “las relaciones entre Merkel y Obama no permanecerán intactas” tras estas revelaciones. “Yo creo que ella se ha ofendido en lo personal”, afirmó.

En su respuesta a las protestas alemanas, el Gobierno de Estados Unidos externó que “actualmente, no está monitoreando sus comunicaciones ni lo piensa hacer en el futuro”. Pero la frase, más que aclarar dudas, despertó nuevas interrogantes, pues no especificaba si, en el pasado, se intervino las comunicaciones del celular de Merkel.

El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, en su rueda de prensa diaria prefirió no responder una pregunta en ese sentido, afirmando solamente que el Gobierno no iba a “hablar públicamente» sobre el tema.

EUROPA

En Europa, los medios consideraron que “las prácticas de espionaje de Estados Unidos ponen a prueba la unidad de los líderes de la Unión Europea (UE)”.

El tema estalló en la víspera de una cumbre que se inició el jueves de la semana pasada en Bruselas. Estaba prevista que esta cumbre fuera una reunión de puro trámite, con gran diversidad de temas en la agenda, desde la economía digital hasta la inmigración ilegal en las fronteras de Europa. Pero, esto cambió al conocerse las denuncias de espionaje a gobiernos europeos.

Sin embargo, Europa no había logrado alcanzar una posición común sobre el tema y muchos países consideran que se trata de asuntos bilaterales, y que la UE no es un ámbito adecuado para discutirlos.

Gran Bretaña y España, por ejemplo, según una fuente europea, estiman que este es un  tema de “seguridad nacional”.  “No me imagino cómo el Consejo podría meterse en esta discusión”, agregó la fuente.

La Comisión Europea (ejecutivo de la UE) considera, no obstante, que “este problema atañe directamente a un proyecto que impulsa desde hace años, para modificar la legislación sobre la protección de datos personales, elaborado cuando Internet no alcanzaba todavía todos los ámbitos de la vida privada” de sus ciudadanos.

El malestar europeo quedó también evidente en el voto en la Eurocámara, el miércoles de la semana pasada, “que reclama la suspensión de un acuerdo sobre la trasferencia de datos bancarios con Estados Unidos, en el marco de la lucha contra el terrorismo”.

El Parlamento Europeo pidió suspender el acceso de Estados Unidos a una base de datos financiera global “debido a las preocupaciones de que el país haya obtenido información de la Unión Europea de manera encubierta”.

Estas acusaciones, afirman fuentes europeas, “podrían alentar a los miembros del bloque a respaldar una serie de normas más duras sobre la privacidad de los datos que está siendo delineada por la UE”.

También, el Parlamento aprobó la semana pasada un paquete de leyes que reformarán las normas de protección de datos de la UE que datan de 1995.

Esta reforma “restringiría el modo en que los datos obtenidos por firmas como Google y Facebook en Europa son compartidos con países no europeos, introduciría el derecho de los ciudadanos a requerir que sus rastros digitales sean borrados de Internet, e impondría multas de hasta 100 millones de euros para quienes incumplan esas normas”.

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