Protestas estudiantiles en Valencia revelan deterioro social en España

“¡No a los recortes, por una enseñanza pública!”, exigían los estudiantes en Valencia, donde la política de ajustes del nuevo gobierno conservador del Partido

“¡No a los recortes, por una enseñanza pública!”, exigían los estudiantes en Valencia, donde la política de ajustes del nuevo gobierno conservador del Partido Popular (PP) se enfrenta a una creciente resistencia.

“Tengo que dar clase con el abrigo puesto”, le dijo a UNIVERSIDAD Evèlia Beltrán, desde la ciudad de Almassora, a 7 kilómetros (km) de Castellón (Valencia), donde es profesora en el Instituto de Enseñanza Secundaria Vila-roja. Allí, fue donde estalló el conflicto, cuando un estudiante puso en Facebook una foto del curso, con los estudiantes tapándose con abrigos, por el frío que hacía en el aula.

Los medios nacionales hicieron eco de la situación y comenzaron las protestas, reprimidas con dureza, en algún momento, por la nueva administración.

No se trata de una situación especial la que se vive en Valencia. La pobreza en España es “más extensa, más intensa y más crónica que nunca”, advirtió la semana pasada Cáritas, la ONG humanitaria de la Iglesia Católica.

 

La proporción de hogares españoles que viven por debajo del umbral de la pobreza es de casi el 22%, y otro 25% de los hogares está en «situación de riesgo», advirtió la organización católica. Además, España se convirtió en el país de la Unión Europea donde aumentó más la diferencia entre ricos y pobres, entre el 2006 y el 2010.

En este ambiente, el Partido Popular (PP) que asumió el Gobierno en Madrid en diciembre pasado, tras barrer en elecciones a sus rivales socialistas del PSOE anunció los primeros recortes presupuestarios y el aumento de impuestos, además de una drástica reforma laboral que recorta el derecho de los trabajadores y estimula el despido. Actualmente hay cinco millones de españoles se encuentran desempleados.

PROTESTAS EN VALENCIA

El sábado 26 de febrero hubo protestas en Castellón, Valencia y Alicante. Fue la tercera de este año. “Estamos un poco agotados”, afirmó Evèlia Beltrán.

El lunes 28 febrero anterior la policía arremetió contra los estudiantes en Valencia. Las imágenes eran elocuentes: un policía arranca de una bofetada las gafas a un estudiante desprevenido, un manifestante se agacha con el rostro ensangrentado, agentes armados con bastones golpean a adolescentes que corren despavoridos, según la descripción de los medios. En una conferencia de prensa, el jefe superior de la policía de Valencia, Antonio Moreno, se refirió a los estudiantes como el “enemigo y justificó la conducta de las fuerzas de seguridad, lo cual desató una nueva ola de protestas.

“Como los sindicatos no tienen la fuerza suficiente para realizar una huelga general, la táctica es de muchas protestas continuas, que la gente salga a la calle a manifestar su malestar, y la gente sigue respondiendo. La semana pasada las protestas más fuertes fueron en Valencia, porque la policía reaccionó de manera desproporcionada contra los manifestantes, casi todos estudiantes. Lo que hacemos es que, a la hora del recreo, salimos a la puerta del Instituto, cortamos una calle, para que la gente se entere de ese malestar”, explicó Beltrán.

“Desde mi punto de vista, las protestas en la comunidad valenciana se acentuaron porque la gente no entiende que se hagan recortes cuando hay tantos casos de corrupción política y se malbarata el dinero público en inversiones que no sirven para nada, como el aeropuerto de Castellón que todavía está cerrado”, explicó a este Semanario Xavier Trenco, concejal por el Bloc de Almassora y director del Instituto de Enseñanza Secundaria Álvaro Falomir.

“La política de recortes todavía no ha empezado a fondo, no se nota mucho”, agregó Trenco. “Se intensificará después de las elecciones andaluzas cuando, seguramente, se pondrán en marcha las medidas que más afecten a los ciudadanos, en general. De momento solo ha sido la subida del impuesto de la renta, pero pronto se notará más en los servicios públicos. Es cuestión de esperar un mes”, enfatizó.

 


Evèlia Beltrán, educadora de Valencia

“La cosa va mal y va a estar cada vez peor”

Evèlia Beltrán es profesora y su marido, Miguel Ángel Barbera, funcionario de correos. Tienen tres hijos, entre los 21 y los 12 años. Viven en Almassora, en las afueras de Castellón, a unos 70 km al norte de Valencia y a unos 280 de Barcelona. UNIVERSIDAD conversó con ellos sobre las protestas estudiantiles en Valencia y sobre los efectos que las políticas de recorte del gasto público tienen sobre la vida de la gente.

¿Por qué estas protestas estudiantiles en Valencia?

– Las protestas se iniciaron en el centro donde estamos, el Instituto de Enseñanza Secundaria Vila-roja, en Almassora, una ciudad dormitorio a 6 km de Castellón (Valencia). Unos alumnos de los módulos de sonido e imagen estaban hartos del frío. El Gobierno autonómico no estaba pagando los trimestres a los centros y no teníamos para cancelar la calefacción. La temperatura había bajado a cero grados algunos días o andaba alrededor de cero. Un alumno decidió entonces colgar en Facebook una foto que mostraba esa situación, que luego salió en prensa nacional.

Eso fue como en la segunda semana enero, pero esa situación ya venía de antes. Los recortes son en prácticamente todo lo que depende del Estado.

¿Cómo afectan las políticas de recortes la educación?

– Bastante mal. Este es un centro público que tiene 12 años, es relativamente nuevo. El centro tiene entre 600 y 700 alumnos. Tenemos enseñanza secundaria obligatoria, que son cuatro cursos desde los 12 hasta 17 o 18 años. Luego viene 1º y 2º de bachilleratos y después tenemos una parte de ciclos: estudian fotografía, cámara o para técnicos de sonidos.

Tenemos alumnos de 25 y 30 años. Ahora, con la crisis, han vuelto estudiantes de más edad, que tratan de completar su formación.

Tengo que dar clase con abrigo puesto. Los alumnos están encogidos en las sillas. Tienes “x” fotocopias asignadas y no puedes hacer más, no se sustituye profesores. Tampoco se están haciendo los “desdobles”.

A los funcionarios se nos están planteando recortes de nuestros sueldos, unos detrás de otros: un 3% en los sueldos y, a nivel del gobierno autonómico, un recorte a la mitad por los sexenios, para los profesores. Eso supone, en algunos casos, unos 150 euros menos al mes. Y ya el año pasado nos habían recortado.

¿Cómo afecta eso los programas de salud?

– Hay recortes también en la salud. La atención sanitaria sigue igual, por ahora. Pero los proveedores de los hospitales no están cobrando; ni las farmacias ni sanidad, están recibiendo dineros del Estado. La expectativa de la pérdida del servicio público es real. Esto lleva bastante  tiempo. Hay empresas que han tenido que cerrar. Eso crea un ambiente general de malestar, de que la cosa va mal y va a estar cada vez peor.

Se están reduciendo los medicamentos que no son gratuitos. Si hay ingreso en un hospital, para una operación, en lugar de estar 7 días, se manda a casa a los cuatro días y es una cama menos que se paga. Este año ha llegado el recorte a la educación y eso va acrecentando el malestar.

Eso unido a que, en la región donde estamos, el Gobierno despilfarró dinero en eventos como la Fórmula 1, la Copa de Vela o en la construcción de un aeropuerto que no tiene aviones. Hay un gasto en cosas no necesarias que crea malestar a la gente.

En Valencia gobierna, desde hace varios años, el Partido Popular (PP), que barrió en las elecciones generales de fines del año pasado. ¿Cuáles han sido sus políticas aquí?

– Nuestro gobierno autonómico es, desde hace 16 años, del Partido Popular (PP) y, como señalé, tenemos la experiencia del aeropuerto, de la Copa América, que son grandes eventos; pero a las cosas necesarias, no le dan dinero. El expresidente de la Generalitat, Francisco Camps, tuvo que renunciar, en julio del año pasado, al verse involucrado en un caso de corrupción, aunque, fue absuelto recientemente.

Nosotros no estábamos muy esperanzando con el cambio de Gobierno, cuando el PP derrotó al PSOE, pues en la comunidad no habían hecho nada bueno. Ellos empezaron a decir que el Gobierno anterior había ocultado muchas cosas, pero en todas las comunidades donde ha gobernado el PP, la experiencia no ha sido buena.

Han ganado porque la política se toma, entre nosotros, como el fútbol: yo soy de un equipo y lo apoyo, sin pensar si eso es bueno para la sociedad. También es cierto que, en nuestra región, en los 16 años de gobierno del PP han creado mucho clientelismo. Son gentes que están atadas de mano al partido. Eso crea los “estómagos agradecidos”.


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