Yanis Varoufakis, exministro de Hacienda: Hemos traicionado a la gran mayoría del pueblo griego

Grecia podría ir a elecciones a finales de setiembre, para designar al nuevo primer ministro.

“¿Te sientes traicionado por Alexis Tsipras?”

“Creo que hemos traicionado a la gran mayoría del pueblo griego”, respondió Yanis Varoufakis al periodista que lo interrogaba.

Varoufakis fue ministro de Hacienda del gobierno griego del primer ministro Alexis Tsipras, luego del triunfo de Syriza en las elecciones de enero pasado; sin embargo, abandonó el cargo cuando quedó claro que Tsipras estaba dispuesto a firmar un nuevo “rescate” con las instituciones europeas que implicaba la puesta en marcha de medidas de ajuste contra las cuales Syriza se había opuesto en su campaña electoral.

No solo ganaron las elecciones con base en el rechazo a los planes de ajuste y “rescate”, sino que recibieron el respaldo de casi dos tercios del electorado cuando Tsipras decidió, el mes pasado, consultarles si estaban o no de acuerdo con renovar esas medidas. Un 62% dijo que no.

Pese a eso, Tsipras negoció un nuevo ajuste que contempla un enorme plan de privatizaciones, ya puesto en marcha con la entrega de la gestión de 14 aeropuertos regionales griegos a la empresa alemana Fraport, operación por la que recibirá $1.230 millones, pero cuyo dinero que no entrará a las arcas del Estado, sino que engrosará los fondos para pagar a los acreedores de su enorme deuda externa.

Una vez negociado el tercer plan de “rescate”–contra la voluntad del pueblo griego expresada en las urnas– , Tsipras decidió la semana pasada poner su cargo a disposición del presidente de la República, desatando así el proceso para la conformación de un nuevo gobierno.

El presidente de la República convoca, sucesivamente, a los líderes de los tres partidos con mayor representación parlamentaria para que intenten formar una coalición mayoritaria que les permita gobernar. Cada partido tiene tres días para realizar esas consultas.

Si ninguno logra conformar esa mayoría, se llama a nuevas elecciones, seguramente hacia finales de setiembre.

La nueva convocatoria electoral no provocó sorpresa entre los socios europeos de Grecia, aunque igual genera cierta expectativa.

Como dijo el conservador ministro de Economía de España, Luis de Guindos, la probable convocatoria de elecciones en Grecia “no tiene que afectar a los términos del tercer rescate. Las medidas ya están acordadas y deben aplicarse con determinación, en los plazos y de la forma pactados”, afirmó de Guindos, reiterando la misma tesis de su colega alemán, Wolfgang Schäulbe, para quien el pueblo griego puede elegir a quien quiera, pero el programa económico está definido de antemano y no debe sufrir cambios.

NUEVO PARTIDO

Pese a aparecer como favorito en las encuestas, nadie pueda asegurar un nuevo triunfo de Tsipras, cuyo partido se dividió ante la decisión del primer ministro de negociar el nuevo ajuste.

“Si las elecciones anticipadas terminan en un gobierno y un partido que hayan recibido un mandato popular para aplicar el acuerdo del 13 de julio (fecha del acuerdo de Tsipras con las instituciones europeas), evidentemente yo no podré integrarlo”, afirmó Varoufakis. “Prefiero que me corten la mano a firmar un nuevo memorándum”, acotó.

El exministro no integra el nuevo partido cuya formación anunciaron los disidentes de Syriza la semana pasada. Se trata de la “Unidad Popular”, cuyo líder es el exministro de Energía, Panayotis Lafazanis. Tampoco lo integra la presidenta del parlamento, Zoe Constantopoulou, otra destacada dirigente de Syriza. Cerca de 25 diputados se incorporarán al nuevo partido, que se transforma en la tercera fuerza del parlamento. Syriza se queda con 124 escaños y los conservadores de Nueva Democracia (ND), con 76.

Varoufakis había dicho que si Syriza no lograba permanecer unido no tendría futuro, pese a las diferencias por las que atraviesa. “Los buenos camaradas pueden permanecer unidos, pese a sus divergencias. Si logramos mantener ese espíritu, hay una esperanza de unidad”, comentó.

Parece, sin embargo, que esa posibilidad ya no existe, aunque Varoufakis y Constantopoulou decidieron no incorporarse por ahora al nuevo partido.

Para algunos observadores, con lo ocurrido “Tsipras logró deshacerse de quienes lo criticaban en su propio partido, lo que fortalece su posición de cara a los comicios y le deja las manos libres para consumar su giro hacia posturas más moderadas”.

Según, Varoufakis, “el pueblo ha sido abandonado y traicionado. Los griegos dieron el ejemplo a los demás pueblos europeos. Pero los líderes políticos, incluyéndome a mí, no supieron captar esa resistencia popular y transformarla en una fuerza capaz de poner fin al autoritarismo y lo absurdo del sistema”.

Ante afirmaciones como las reiteradas ahora por el ministro de Hacienda español de que independientemente de quién salga elegido el programa de ajuste debe seguir como lo previsto, Varoufakis se preguntó: “¿No sería mejor abolir las elecciones en los países que se hallen sometidos a un programa de ayuda? Esto tendría, por lo menos, el mérito de ser claro”.

Puso como ejemplo el caso de Letonia, en donde “la mitad de la población tuvo que abandonar el país por la cura de austeridad que le impusieron. Es previsible que los dirigentes letones no quieran exponerse a una revuelta popular, dejando que el gobierno griego demuestre que existe otra alternativa”.

DOMINACIÓN ALEMANA

En un artículo en el que analiza los resultados de las negociaciones entre Grecia y sus socios europeos, el líder de la izquierda alemana, Oskar Lafontaine, sostiene que la moneda europea (el euro) “se ha convertido en un instrumento de dominación económica de la economía alemana”.

“¿Qué podemos aprender del chantaje al gobierno de Syriza?”, se preguntó Lafontaine, en el artículo publicado en el diario Junge Welt. “Hemos aprendido una cosa –se responde–: Mientras el supuestamente independiente y apolítico Banco Central Europeo pueda cerrar el grifo del dinero a un gobierno de izquierda, una política que se oriente hacia principios democráticos y sociales será imposible”.

Lafontaine acusó al presidente del Banco Central Europeo, el italiano Mario Draghi −un exempleado de la banca Goldman Sachs−, y al ministro alemán Schäuble los “verdaderos chicos malos de la Eurozona”.

Mientras tanto, Varoufakis recordó que “quería tener un plan B para el caso de que Draghi cerrase el grifo del dinero para los bancos griegos, es decir, que hiciese uso de la ‘opción nuclear’, como se la llama en los círculos financieros”, como efectivamente lo hizo, lo cual obligó a cerrar los bancos y limitar el acceso de los cuentacorrentistas a sus depósitos, para evitar una corrida bancaria que hubiese hundido el sistema financiero griego.

Por su parte, Lafontaine hizo ver que en todo el sur de Europa, “el paro juvenil es insoportable y cada uno de los países que forman parte de la zona euro están siendo desindustrializados. Una Europa en la que la juventud no tiene futuro está en peligro de descomposición y de convertirse en el botín de fuerzas nacionalistas de extrema derecha renovadas”, advirtió.

“Estoy a favor de una vuelta a un sistema europeo de monedas que tenga en cuenta las experiencias aprendidas con este sistema monetario y que con su construcción se beneficie a todos los países que formen parte del mismo”, expresó.

“Desde el momento en que se pone de manifiesto en qué medida la Comisión Europea y el Parlamento Europeo se volvieron muletas ejecutoras del lobby financiero, transferir más competencias a nivel europeo es equivalente al desmontaje de la democracia y del Estado social de derecho. Cuanto mayor sea la unión, será más opaca, más lejana y menos controlable también. El deseo de Thomas Mann de una Alemania europea se ha convertido en lo contrario. Tenemos una Europa alemana”, reprochó Lafontaine.

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