Zapatistas crean Juntas de Buen Gobierno

El ejército Zapatista de Liberación Nacional hizo su reaparición en el escenario político mexicano.La población mexicana exige reformas para atender sus necesidades básicas. La

El ejército Zapatista de Liberación Nacional hizo su reaparición en el escenario político mexicano.


La población mexicana exige reformas para atender sus necesidades básicas.

La fiesta de los «Caracoles» estaba convocada desde el 8 de agosto, en Oventic, Chiapas. Se dijo que llegaron representantes de unos 30 concejos autónomos indígenas en rebeldía. Unos diez mil indígenas, según cálculos de periodistas presentes, acompañaron el nacimiento del Caracol y de la Junta de Buen Gobierno.

El Caracol es la casa de las Juntas. Cinco fueron creadas ese día, pero la actividad central se desarrolló en el de Oventic, adornado con alfombras de caña y estrellas verdes de palma atadas a ramilletes de flores con papel crepé de colores.

Pasada la medianoche del viernes, el comandante Moisés, del comando del EZLN, anunció el nacimiento de los cinco Caracoles. «Hoy el EZLN inicia una historia muy importante para México y el mundo» que significa -agregó- «una nueva forma de luchar, de resistencia, una nueva reorganización del EZLN, una nueva puerta donde poder entrar y poder salir».


BUEN GOBIERNO

El zapatismo hizo su aparición en el escenario político mexicano el 1 de enero de 1994, cuando hizo una enorme movilización en Chiapas, al sur del país, precisamente en el momento en que se anunciaba la entrada en vigencia del Tratado Norteamericano de Libre Comercio (NAFTA). Entonces lanzaron un llamado a los pueblos indígenas a elegir libre y democráticamente sus autoridades administrativas. Con el tiempo, crearon los municipios rebeldes en la comunidad chiapaneca y luego declararon su autonomía. Actualmente hay más de 30 municipios autónomos, que abarcan cerca de la mitad del territorio de Chiapas.

La decisión de crear las Juntas de Buen Gobierno representa un paso más en la dirección de consolidar ese autogobierno, en medio del hostigamiento de las autoridades que, en los casi diez años de presencia pública del zapatismo en la zona, han reaccionado de maneras muy diferentes contra el movimiento rebelde.

El 6 de febrero de 1996 se firmaron los Acuerdos de San Andrés, entre los zapatistas y el gobierno, que contemplaban el reconocimiento de una administración autónoma indígena en esa zona. Pero los acuerdos nunca fueron cumplidos, por lo que el EZLN reivindicó ahora su derecho a ponerlos en práctica unilateralmeente.

Los municipios autónomos están integrados por comunidades indígenas dentro de los territorios con infuencia zapatista. Pero, como lo señaló uno de los comandantes en la inauguración del Caracol de Oventic, no hace falta ser zapatista para ser atendido por las Juntas de Buen Gobierno.

Las funciones de ese concejo autónomo van desde impartir justicia de acuerdo con las costumbres de los pueblos indígenas, hasta la atención a la salud, educación, vivienda, tierra, trabajo, comercio, alimentación y tránsito local.

PROPUESTAS POLÍTICAS

La instalación de las Juntas de Buen Gobierno y la apertura de los Caracoles sirvió a los zapatistas para anunciar una serie de iniciativas políticas. Una de ellas fue el Plan La Realidad-Tijuana, una «respuesta a los planes que la clase política pretende implantar en el país».

Conformado por siete acuerdos y siete demandas, el Plan fue presentado por el «comandante Brus Li», en presencia de los integrantes del Comité Clandestino Revolucionario Indígena.

Se trata de la promoción de formas de autogobierno y de respeto a la autonomía de las organizaciones sociales, así como de rebeldía y resistencia civil ante las disposiciones del mal gobierno y de los partidos políticos. En las últimas semanas, el EZLN ha criticado la situación de los tres principales partidos, tanto el gobernante Partido Accción Nacional (PAN), como los opositores Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que atraviesa por una grave crisis interna.

En el plan defiende siete demandas, desde la defensa de la propiedad ejidal y comunal de la tierra y la protección y defensa de los recursos naturales; hasta la existencia de un trabajo digno y un salario justo para todos. Se agregan demandas de vivienda digna, salud pública gratuita, alimentación y vestido para todos, educación laica y gratuita a niños y jóvenes, y respeto a la dignidad de la mujer, del niño y del anciano.

El documento propuso también la creación de una red de comercio básico entre las comunidades y la formación de una red de información y cultura local, regional y nacional, para demandar a los medios una información veraz y balanceada.

Pero el Plan no fue el único anuncio hecho en la apertura de los Caracoles. El EZLN anunció su presencia en las jornadas mundiales de protesta contra la Organización Mundial de Comercio (OMC), durante la reunión que se llevará a cabo en septiembre, en Cancún, y su oposición «frontal y radical a las inminentes privatizaciones de la energía eléctrica, el petróleo y otros recursos naturales».

CAUTELA

El gobierno mexicano reaccionó con cautela ante el anuncio de la creación de las Juntas. El Secretario de Gobernación, Santiago Creel, afirmó que se estaba considerando la posibilidad de reconocerlas, como parte del derecho de autonomía que asiste a los indígenas, contemplado en la constitución. «Estamos hablando de sus formas internas de convivencia de estas comunidades y pueblos indígenas, particularmente el zapatista», afirmó.

La eliminación de los retenes creados por los zapatistas para controlar la circulación en los municipios bajo su control, anunciada durante la instalación de los Caracoles, fue destacada por el ministro como un paso hacia la normalización de la situación en la zona.

La instalación de las Juntas de Buen Gobierno abren una nueva etapa en la vida política mexicana, cuya importancia es aun difícil de predecir. Los indígenas representan, según datos disponibles, cerca de 10% del total de 104 millones de la población, o sea, diez millones de personas.

En los casi diez años de irrupción en la vida pública del país se convirtieron en un importante foco de atención, tanto nacional como internacional. Los Caracoles pretenden ser, además de la sede de las Juntas, un lugar para el establecimiento de un vínculo entre los indígenas y el resto del mundo. Su desafío será, en primer lugar, político, lo que significa seguir ensanchando su presencia entre los indígenas de Chiapas y ampliarla al resto del país. Pero eso solo será posible en la medida en que el proyecto de Bueno Gobierno se haga realidad.

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