Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas:

60 años de estudios para beneficio de la población costarricense

Solo dos años después de que la UCR iniciara formalmente sus labores, se creó la Facultad de Ciencias Económicas para ofrecer al país profesionales

Solo dos años después de que la UCR iniciara formalmente sus labores, se creó la Facultad de Ciencias Económicas para ofrecer al país profesionales en esta área, con el fin de fortalecer el Estado Social de Derecho, la institucionalidad democrática y las garantías sociales que se consolidaban en aquellos años.

Fue determinante la visión de promover el estudio de la economía como una herramienta necesaria para tomar las decisiones a nivel país. En efecto, si bien ya había sido creado el Banco Central, hacía falta una instancia adicional que se ocupara de la planificación de estrategias futuras mediante planes económicos.

Fue así que quince años después de la fundación de la UCR, se creó el Departamento de Investigaciones Económicas, que hoy conocemos como el Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas (IICE), y que tomó lugar en la academia como uno de los primeros institutos de investigación con los que la Universidad se posicionaba en el escenario nacional.

En ese momento, se veía la necesidad de marcar el rumbo en cuanto a desarrollo y progreso. Fue entonces que, en 1955, se creó la Oficina de Programación del Desarrollo, gestada por Rodrigo Facio Brenes, la cual se encargaba de la preparación de planes de desarrollo, en colaboración con las instituciones públicas. Este proyecto se transformó en Ofiplán, que después dio origen al Ministerio de Planificación y Política Económica que actualmente conocemos.

Los inicios de la planificación económica en nuestro país fueron fundamentales, así como lo fue el aporte que se realizó desde la UCR para estos efectos. Conocer nuestras capacidades para adaptarnos y hacer frente a los cambios económicos de cara a las distintas situaciones mundiales, permitió fortalecer la base de información sobre política económica, y que aún hoy se mantiene como uno de los objetivos esenciales del IICE: “Promover el análisis y la reflexión de temas de interés nacional e internacional de carácter económico y social”.

En todos estos años, el IICE se ha afianzado como un instituto de gran reputación y credibilidad, a nivel internacional y nacional, así como entre las instituciones del Estado, gracias a la calidad de sus análisis y a la pertinencia de sus investigaciones. En efecto, y coincidiendo con las necesidades del país, no solo ha abordado temáticas sobre integración económica, industrialización y desarrollo territorial, sino que también ha sido pionero en los estudios sobre distribución de ingreso y pobreza. En todo ello, son notables el rigor técnico y la prudente distancia del poder político con la que el IICE ha desarrollado sus investigaciones y análisis.

Su experiencia le ha llevado a consolidar informes periódicos de gran resonancia, como el pronóstico del desempeño de la economía costarricense, la encuesta sobre la opinión de los empresarios y los factores determinantes de la evolución de la pobreza en Costa Rica.

El IICE no solo acumula trayectoria envidiable en estos campos, sino que además innova en los estudios que realiza, abarcando nuevos ámbitos e implementando nuevas metodologías. Ejemplo de ello es la entrega el pasado mes de febrero del «Atlas de carencias críticas», que a la luz de una preocupación por los niveles de pobreza, inicia una identificación geográfica de las poblaciones pobres, y aproxima su condición de acceso a servicios de educación, salud, bienestar social y transporte público, así como su vulnerabilidad a desastres naturales.

Los resultados de estos estudios son de gran valor para las políticas nacionales y de hecho sirven de base para la toma de decisiones de importancia estratégica. La estrecha cooperación entre el IICE y las instituciones del Estado se lleva a cabo de manera constante y sistemática, dentro del marco de un trabajo riguroso y prometedor.

Es muy larga la lista de investigaciones del IICE que han servido de base a la política económica nacional durante sus seis décadas de existencia. Entre las recientes, cabe resaltar un estudio muy sólido sobre el impacto de la educación en el alivio de la pobreza, realizado por Leonardo Sánchez, Rafael Arias y Gregorio Giménez, fruto de una colaboración internacional.

En este estudio, se estimó el efecto que tiene cada nivel de educación (primaria, secundaria y superior) sobre la probabilidad de ser pobre, para habitantes de cada una de las regiones del país, entendiendo la pobreza de acuerdo con el concepto de «necesidades básicas insatisfechas», en sus dimensiones de albergue, higiene, conocimiento y salud. Por ejemplo, tener un grado universitario reduce la pobreza de albergue en 30,6%, la asociada con salud en 13%, la asociada con conocimiento en 53,6% y la de consumo básico en 14,4%.

Con todas estas aportaciones, las investigaciones del IICE nos invitan a enfrentar los desafíos que nos distancian del futuro ambicionado para nuestro país, de acuerdo con el modelo de sociedad, prosperidad y convivencia al cual aspiramos.

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