Carta de un joven liberacionista

A estas alturas del debate, podría escribir un artículo sobre leyes y tratados que defienden la igualdad. Podría también, por otro lado, explicarles y

A estas alturas del debate, podría escribir un artículo sobre leyes y tratados que defienden la igualdad. Podría también, por otro lado, explicarles y contarles decenas de historias que conozco sobre la violación de derechos fundamentales de las minorías sexuales en Costa Rica, o bien mostrarles, el dolor, la humillación, la pasión y la indignación que muchos hemos atravesado por este debate. No hay razón alguna, para perpetuar la desigualdad y la injusticia.

Ante esta situación y como joven político y liberacionista, me preocupa el silencio de nuestras autoridades, que dícense llamarse socialdemócratas. Aspiraría a que en un gobierno socialdemócrata se sostenga y garantice el principio fundamental de la igualdad, de la remoción de las barreras, dificultades y obstáculos para el ejercicio y goce de los derechos. Y es que el concepto de “iguales pero separados” ha servido como forma para camuflar el repudio hacia grupos excluidos.

Estimada señora presidenta, diputadas y diputados, les recuerdo que también se produce discriminación por omisión. Me preocupa en gran medida no poder encontrar partidos políticos en Costa Rica capaces de aspirar a propuestas serias y trascendentales que incluyan efectivamente a las minorías; la razón: el cálculo político.

Me pregunto: ¿Están Liberación Nacional, el PUSC, ML o el PAC preparados para ser abiertos a líderes sexualmente diversos? Ser políticamente correcto a veces obliga a cambiar el lenguaje sin necesariamente cambiar las percepciones; quizás la respuesta sea afirmativa por ser un tema de moda o actualidad, pero las prácticas internas resultan ser desalentadoras.

No puedo olvidarme de la cara de algún joven costarricense que perdió la esperanza. Ustedes compañeros(as) liberacionistas y señora presidenta: tienen la posibilidad de darnos esperanza. Esperanza de un mundo inclusivo, de crear un lugar donde yo pueda ser sin dejar de ser como soy, ayúdenme como joven político a construir  un país dónde ni usted ni yo obliguemos al otro a ser como nosotros queremos que sean.

Por eso me encuentro aquí, no sólo para exigir y decirle a mi partido que un mundo igualitario es posible, sino también para hacerlo posible. Señora presidenta, usted tiene un compromiso conmigo y con todos los costarricenses; le agradezco que fiel a sus convicciones socialdemócratas me corresponda.

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