Ciencias “sociales” y arte

En cierto sentido, constituye un pleonasmo referirse a “ciencias” como “sociales” o humanas: lo son de manera inherente. La ciencia más específicamente “pura”

En cierto sentido, constituye un pleonasmo referirse a “ciencias” como “sociales” o humanas: lo son de manera inherente. La ciencia más específicamente “pura” resulta elaborada por el hombre, al servicio del hombre, ser social por definición. Defender que hay ciencias, una más “pura” y “científica” que otra o, en otros términos, que las ciencias sociales son menos importantes que las otras, desemboca de frente en un callejón sin salida.

Pero lo mismo que entendemos y valoramos la necesidad de la especialización, resulta vital subrayar la validez perentoria de las ciencias que se han dado en llamar “sociales”. Lanza en ristre, aquí estoy para subrayar una curiosa coincidencia: tanto la nueva facultad de ciencias sociales en mi “Universidad Católica de Lovaina” (KUL), como el recién inaugurado edificio de “Sociales” en nuestra Universidad de Costa Rica, subrayan su identidad con un portento de arte delante de la construcción física.

En Lovaina, la “vieja”, en la histórica ciudad del Brabante, parece mentira, se recurrió a una poesía: en letra grande cubre toda la fachada principal. (En este clima más fresco, los huecos de las letras proporcionan una ventilación temperada). Constituye una hermosa escenificación verbal de dos señores. En traducción funcional, a uno le pondremos Chávez y al otro Chaves. Se saludan ostensiblemente, quitándose el sombrero y pasan de largo: pese a toparse en la misma calle, entre ellos no ha habido real intercambio, sino apariencias formales. Han evitado con-frontarse, mostrarse de frente y de profundidad. Paul van Ostayen, destacado poeta de mi tierra, plasmó en su escrito la hipocresía social, la evasiva, el escapismo dolorosamente vigente, aquí también, con o sin sombrero, en la construcción social. ¡Impactante poesía, golpe verbal a asumir por todo estudioso de “Ciencias Sociales”!

Un caso paralelo de «stopping power” ocurre a la entrada de nuestra nueva y hermosa Facultad de Ciencias Sociales en Montes de Oca: ¡y con otra expresión artística! Se recurrió a una réplica metálica del “Yo protesto”, una escultura en madera, de 2008, por Néstor Zeledón. Esta vez, puño en alto, se nos provoca a nosotros.

¡Sorprendente comparación! Primero, que, igual que en el primer caso, uno no puede pasar indiferente, segundo que, igual, a través del arte, poderoso recurso por muy “arti-ficial” que sea, se potencializa la crítica, se dinamizan las relaciones humanas.

Total que ambas construcciones, inaugurada la de allá en el 2009 y la nuestra, en el 2015, recurren a un mismo método para subrayar su identidad y razón de ser. ¿Mera casualidad? Puede ser, pero no olvidemos que para los investigadores, con lo global y lo digital, encima incluso del gran Océano Atlántico, ya no existe distancia. En todo el planeta-uno, ¡adelante, las “ciencias sociales”!

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