Circunscripción y fórmula electoral: ¿atentado ciudadano?

En el caso concreto de Costa Rica, hay dos dificultades que reflejan una desproporción del sistema actual a la hora de repartir cada uno

Cada país establece sus elementos clave dentro de su sistema político-electoral. De acuerdo con eso, es posible comprobar cómo la situación puede cambiar con sólo que se realice la aplicación de una fórmula diferente.

En el caso concreto de Costa Rica, hay dos dificultades que reflejan una desproporción del sistema actual a la hora de repartir cada uno de los escaños: la circunscripción y la fórmula electoral vigentes.

Cada escaño se distribuye por provincia. El número de puestos que corresponde a cada una de ellas obedecerá a los informes poblacionales que proyecte el último censo. Así, cuanto más extensa sea la circunscripción, se obtendrá una mayor proporción de ella; es decir, entre más grande sea una circunscripción ésta resulta más proporcional, y por tanto, tiene mayor opción de elegir.

 

Pero ese problema en cuanto a la asignación de escaños no descansa totalmente en el tamaño circunscripcional, sino también en la fórmula. La fórmula actual utilizada en Costa Rica es la fórmula de HARE MODIFICADA, que funciona mediante cociente, cifra residual y subcociente, y que realiza una exclusión y discriminación de los partidos por medio de la barrera electoral, umbral o tope legal.

Por supuesto que la enorme cantidad de votantes del proceso electoral, desconocen cómo se mueve y desarrolla ese «santo derecho» al sufragio e ignoran que su voto depende de la fórmula vigente y que sólo será contabilizado si logra pasar esa disposición normativa de regulación y acceso a la participación partidista electoral.

Así, la fórmula vigente de HARE MODIFICADA, utilizada para elegir a los diputados costarricenses en 2010, alberga un procedimiento no democrático que radica en la exclusión «ad portas» de los demás partidos políticos y de sus votos al no cumplir con superar la barrera electoral establecida por el subcociente.

Otra cosa sucede en el escenario político electoral costarricense, en cuanto a la asignación de escaños al plantear hipotéticamente otra fórmula: HARE PURA (sin barrera electoral), en cuyo caso asegura una mayor representación de los partidos políticos en el Congreso favorecidos por la cifra residual, pero que fomenta la pluralidad de partidos y la alarmante tensión.

Con otra fórmula: la de D’HONDT, se obtendría una mayor presencia de los partidos más grandes y mayoritarios, lo cuál en el caso costarricense favorecería al Partido Liberación Nacional (PLN), Partido Acción Ciudadana (PAC) y Movimiento Libertario (ML), en detrimento absoluto de los partidos con importante número de votantes, pero aún pequeños en organización. Los partidos mayoritarios serían muy felices con esta fórmula, pues los beneficia totalmente.

Los resultados comparativos con cada una de esas tres fórmulas, son muy diferentes en cada caso. Eso sí, siempre contribuyendo con la desaparición del bipartidismo tradicional entre PLN y PUSC,  y contribuyendo con el bipartidismo moderado entre PLN y PAC, junto a un multipartidismo frágil e inseguro. La separación, amplitud y diversidad de escenarios políticos electorales es impactante.

Se podría establecer la necesidad de acabar con la fórmula de HARE MODIFICADA o con el subcociente en los respectivos artículos del Código Electoral costarricense, realizar una modificación a la interpretación normativa del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) o realizar una modificación de las circunscripciones mediante una reforma a la Constitución, pero eso no sucederá a corto plazo, pues hay muchísimos intereses de los partidos políticos en juego, junto a una carencia absoluta de entendimiento y negociación política electoral organizacional.

La actual fórmula vigente y la división circunscripcional en Costa Rica, atentan contra el votante y contra el reconocimiento de su voto en ese derecho de vivir en democracia, beneficia a las minorías ricas y clasistas, y fomenta el tradicionalismo-populismo electoral tan odioso. La constante transformación de los sistemas políticos mundiales, exige la creación de nuevos modelos basados en la objetividad, en la inclusión y que brinden oportunidades reales a los partidos políticos de responder a todos los votantes quienes participaron en la contienda y confiaron a ellos sus votos.

No es fácil determinar y crear una fórmula que reúna cada una de las necesidades del Sistema Político Electoral costarricense, pues ésta posee inconvenientes que de una u otra forma beneficiarán a unos y perjudicará a otros como en los casos de HARE MODIFICADA, HARE PURA y D’HONDT; pero, el problema circunscripcional es más fácil de suprimir, pues la solución reside en la voluntad política de cada «congresista», quienes deben considerar lo que la nueva política electoral demanda: cambios inclusivos, coherentes e igualitarios que aviven y promuevan una constante participación ciudadana con sentido en toda su extensión.

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