Costa Rica y su grave error de gala independentista

Dicen que de lo sublime a lo ridículo no hay nada más que un paso. De acuerdo con eso, el memorable error costarricense de

“Revelar al mundo algo que le interesa profundamente y que hasta entonces ignoraba, demostrarle que ha sido engañado en algún punto vital para sus intereses temporales o espirituales, es el mayor servicio que un ser humano puede prestar a sus semejantes.»
   John Stuart Mill

Dicen que de lo sublime a lo ridículo no hay nada más que un paso. De acuerdo con eso, el memorable error costarricense de celebración independentista se torna en uno de los ridículos más sobresalientes de su historia, que se ha paseado en forma nítida durante 188 años delante de muchas generaciones y que por una torpe decisión acomodaticia se rehúsa a analizarse y enmendarse.

Efectivamente, se trata de la celebración equivocada y desacertada que hace Costa Rica de su independencia cada 15 de Setiembre, pues esa fecha no es la de su independencia, y por tanto,  no hay nada que celebrar.

La historia establece que Costa Rica declaró su independencia en la ciudad de Cartago el 29 de Octubre de 1821 al publicar, proclamar y jurar en esa única fecha, la independencia absoluta del imperio español. El 15 de Setiembre de 1821 corresponde a la fecha de independencia únicamente de Guatemala, pues sólo esa provincia y nada más que esa provincia abogó por proclamar en esa fecha su libertad del decadente imperio español.
El 15 de Setiembre de 1821, se dio en la provincia de Guatemala un importantísimo episodio histórico que le pertenece exclusivamente a ella, a su pueblo y que condujo a su independencia, es decir: la decisión de Guatemala de ser independiente no autoindependizó a las otras provincias centroamericanas, y mucho menos; aquella decisión guatemalteca de ser independiente, alcanzó por «carambola» o por «efecto dominó» a las demás provincias españolas de inicios del siglo XIX. Lo anterior refleja claramente que cada provincia se independizó del imperio español en fechas diferentes, y así, cada una tiene una fecha única para celebrar su libertad del yugo que las dominaba.
Con gran ignorancia, cada 15 de Setiembre lo que Costa Rica hace es celebrar con fatuidad la independencia de Guatemala y no la suya y la que le corresponde celebrar cada 29 de Octubre. De acuerdo con lo anterior, es a partir de ese glorioso día que se comienzan a gestar las primeras proyecciones ordenadoras de todas las relaciones políticas-sociales que finalmente engendran la primera Constitución Política de la República de Costa Rica conocida como Pacto Social Fundamental Interino o Pacto de Concordia de 1821, el cual hizo que Costa Rica fuera la primera república en Latinoamérica de someterse, gobernarse y reconocerse por el Derecho, lo que constituyó uno de los actos más sublimes e importantes conducentes hacia el ordenamiento político-social y hacia la institucionalidad del país.
Aquella historia de principios del siglo XIX y esta actualidad de principios del siglo XXI, se entrelazan y brindan la oportunidad de enmendar ese craso error. Es momento de actuar para que se pueda interpretar racionalmente cada causa y cada sentido de ese único hecho histórico costarricense que cimentó sobre bases firmes a la nación. Un ordenamiento cronológico serio y sensato reconocerá esa fecha como determinante dentro de la historia costarricense y como pieza clave, esencial y fundamental dentro del contexto constructivo de la verdad histórica del país. Se trata de un tema de justicia distributiva lleno de derechos individuales.
El 29 de Octubre de 1821 fue la fecha en que Costa Rica declaró su independencia absoluta de España;  por tanto, es el 29 de Octubre la fecha que debe ser oficial para realizar las celebraciones independentistas que exclusivamente le pertenecen al país. El Acta oficial de Independencia costarricense es sumamente clara y así lo expone, por lo que resulta un deber político, histórico, moral, pero sobre todo, un deber preceptivo de justicia, legitimidad y legalidad corregir la fecha complaciente, errónea y desafortunada que ha engañado a Costa Rica por 188 años.
Después de esa fecha, Costa Rica inició su ordenamiento político-jurídico-social y sentó las primeras bases para construirse como Estado-nación y para constituir las diversas dimensiones de convivencia social que exigía ser una república independiente. Nació la conciencia jurídica costarricense.
La ecuanimidad  de la historia es, precisamente, la coherencia que existe en cada uno de sus actos. Muy lejos de ser imposible, la fecha frustrada, acomodaticia, pancista e ilegal del 15 de Setiembre de 1821, debe y tiene que ser corregida por la fecha verdadera, racional, consciente y legal de la Independencia de Costa Rica: 29 de Octubre de 1821. Es una gestión impostergable que debe resolverse inmediatamente por las autoridades del país, para ser justos con aquellos ciudadanos que aquel 29 de Octubre de 1821, en la ciudad de Cartago, incorporaron a Costa Rica dentro del orden político y dentro del progreso mundial.

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