Debido a lo siguiente…

La Facultad de Farmacia y la Facultad de Derecho son las más antiguas carreras de Costa Rica. Después de que se cerró la Universidad

La Facultad de Farmacia y la Facultad de Derecho son las más antiguas carreras de Costa Rica. Después de que se cerró la Universidad de Santo Tomás, estas continuaron abiertas.

Claro, fuera de envenenar por un error a un paciente, el sencillo farmacéutico no causó enormes problemas en la vida nacional. De hecho fue la opción de muchos estudiosos y sabios en tiempos pretéritos y actuales.

Pero la carrera de derecho sí  orientó la civilización y cultura costarricense, a una tendencia de juzgar lo real en términos de lo legal. De esto eventualmente se generó la inclinación hacia una tramitología excesiva.

Esto nos agobia hoy en día. Y es que en derecho se considera la ley como el final de la función humana y no su capacidad de lograr ejecutarla. Hay algo terrible y algo bello en todo esto.

Ciertamente la relativa ausencia de modelos policíacos en nuestra historia, evitó la tendencia hacia el militarismo y las dictaduras. Por otra parte, nos llenó de reglamentos que se llegan a ignorar y hasta de regímenes de exclusión e impunidad.

En Costa Rica se rige en forma no aparente. ¡De modo silencioso y detrás de cortinas de camuflaje! Los embistes son raramente directos, tal y  como ha ocurrido entre el Dr. Arias Sánchez y don Luis Alberto Monge.

De rara ocurrencia y algo que nos pone a pensar. Los dos nunca fueron muy amigos. Uno refleja la elite del partido y el otro las bases del mismo. ¡Un arriba y un abajo de difícil reconciliación! De hecho, de fácil colisión.

Las personalidades de los expresidentes son igualmente el agua y el aceite del cuento. Cuando estas querellas estallan, generalmente nos informan de una serie de movidas que han ocurrido detrás de las pantallas y de las cortinas.

Es simpático ver eso, pero trágico saber que ocurrió sin que uno se informase. Todos sabemos que don Luis Alberto fue terriblemente presionado para incluir a Costa Rica en un plan de la guerra centroamericana. Igualmente se sabe que rechazó muchas de estas presiones. Se acogió a solamente unas cuantas. Pero don Óscar nos parece informar que se la tragó toda. Cosa que dudo.

Ahora sin duda, don Óscar sí rechazó abiertamente las presiones norteamericanas de militarizar una parte del país. Bueno, pero ya don Luis Alberto Monge había caminado buena parte de ese trecho. Extraño cómo las colisiones producen lenguajes en que se enfoca solamente  el “déficit” del oponente y no sus virtudes. Se confunde mucho en nuestro país, la malacrianza con el nacionalismo de un tipo u otro. La falta de cortesía con el derecho a las libertades. Nadie niega el derecho a la libertad, pero sí la ausencia de cortesía y buenas maneras. La libertad conlleva un hecho moral y este la obligación de llevar a cabo la obra moral de esa libertad.

Es como si hubiesen demasiados odios acumulados a través de los años. Odios que en otros países generalmente se expresaban con golpes de Estado. O sea, se ejecutaba militarmente ese odio, en vez de reservarlo hasta que estallase en forma psicológica. Pero en Costa Rica, debido al hecho de querer regir a manera muda y muchas veces por detrás, se acumulan odios extraños en los preconscientes de los ciudadanos. Cosas patológicas pues. Ciertamente es mejor ser caballero o dama que un ruin grosero. Más vale el gas noble que el del pantano estancado y lleno de hediondeces.

¡Costa Rica es más psicológico que otros países latinoamericanos! Lo cual nos lleva a eso de la libertad de los indignados. ¡Esta vez con acierto, dirigida a los bancos y las bolsas de valores! Casi la réplica de la “primavera árabe”, pero en las naciones industrializadas. Quizás y con suerte, el comienzo de una era de tipo postindustrial. Al menos en materia de pensamiento paradigmático y en modelo de protesta. Son síntomas de cambio. Síntomas de rechazo de las sociedades neoliberales del mundo. Más que un derecho al berreo es un derecho a la resurrección de la protesta. Por ende, una resurrección del hombre del siglo XXI.

Durante los años sesenta, fue cogiendo cada vez más y más fuerza, el derecho de plantear un nuevo mundo. El derecho de vivir así y de cambiar las instituciones para que produjesen seres humanos y no monstruosidades. ¡La reconciliación del placer y del deber! El péndulo ha comenzado de nuevo a girar en la dirección de un pueblo mundial,  de mayor conciencia y mejor espíritu.

Están comenzando a aclararse las nubes de los últimos 25 años de neoliberalismo. Ojalá dichas protestas cojan fuerza en Costa Rica y no sean desprestigiadas por intereses salvajes de planteos ya fallidos, de tipo Guerra Fría. Es necesario parar un sistema de gobierno y economía orientado a elevar el costo de la vida, bajar los sueldos y crear a consecuencia la desigualdad extrema. El tugurio es una mancha  sobre el lino blanco del alma colectiva.

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