El control de la información

Costa Rica siempre se ha presentado ante los demás países como “La Democracia más Antigua de América Latina”, haciendo creer al mundo entero

Costa Rica siempre se ha presentado ante los demás países como “La Democracia más Antigua de América Latina”, haciendo creer al mundo entero que cada uno de sus habitantes son un claro ejemplo de respeto a los derechos de todos sus ciudadanos, sin que medie diferencia alguna, como reflejo de un país tolerante frente a la diversidad y en ausencia de toda violencia para lograrlo.

Pero no hay cosa más falsa, ya que la idiosincrasia del costarricense que supuestamente le caracteriza como mediador y conciliador en casi todos los ámbitos de su actuar, es solo una utopía porque su identidad no se forjó solamente a raíz de los acontecimientos histórico sociales en los que se vio inmerso, sino que es el resultado de varios programas de reeducación en cuanto a lo que se debe o no cuestionar, para ir más acorde con ese ideal del labriego sencillo que en verdad solo le queda para el himno.

Ya que en realidad su identidad está conformada según el control que se ejerce sobre él, a través de una polarización del poder que se expresa mediante el fanatismo religioso por una parte, el cual se inculca muy bien desde la escuela y por otra, desde el mundo de la política y el conjunto de intereses económicos que la rodea, no permitiendo a la gente pensar por sí sola, ya que estos dos sectores fungen, parece que ahora más que nunca, como los únicos intérpretes autorizados de la realidad que nos acontece.

Así que es mediante este contubernio donde el diálogo, discusión y reflexión sobre los principales temas que aquejan al país, pierde toda lógica y razón en relación con lo que el pueblo efectivamente NECESITA Y DEMANDA y esto debido a ciertos mecanismos de censura previa en el ejercicio de la información que se aplican a los medios de comunicación, en cuanto a qué temas deben o no tratar basándose en los intereses de estos dos grupos, los cuales se consideran totalmente legitimados por la investidura que los reviste de imponer sus criterios, sembrando la duda para controlar, ya sea a través de la televisión, periódicos o radio, la información que procede de los principales centros de pensamiento como son en nuestro país las UNIVERSIDADES, en donde muchos de nosotros nos hemos forjado y aprendido a reconocer este tipo de censura y control de la información, proveniente de estas dos cúpulas del poder que en Costa Rica no hacen buena yunta aunque se quiera aparentar que sí.

Por lo tanto, es fundamental la exposición y denuncia de estas acciones contrarias a la libertad de expresión y derecho a la información, donde no solo se está lesionando la credibilidad de algunas personas comprometidas con su trabajo de comunicadores, sino además a los que todavía no hemos perdido completamente la confianza en estos espacios de diálogo, reflexión y crítica, como el presente Semanario que periódicamente transmite desde uno de los centros de pensamiento más importantes que tiene el país, análisis y opiniones en un ámbito que no se encuentra aún parcializado y que por lo tanto, merece ser defendido como garante en la lucha por la transparencia en cuanto a la difusión de sus enunciados.

Recordando que se le otorgó por parte del Observatorio de la Libertad de Expresión en Costa Rica, el Premio José María Castro Madriz a la Libertad de Expresión y al Derecho a la Información 2014, por constituir un ejemplo de periodismo libre, independiente, crítico y responsable, brindando acceso a sectores excluidos en otros medios de comunicación y al derecho a la crítica política y transparencia en la función pública, además del compromiso con otros grupos sociales.

Así que tengamos esto muy presente para que la próxima vez que crucemos la Plaza de la Libertad de Expresión, poseamos plena certeza de que en realidad, esta refleja que el Semanario y los demás medios de comunicación dentro de la UCR, jamás serán secuestrados y mucho menos silenciada su voz.

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