El médico que el país necesita

Don Héctor González Morera, en su programa para ser el Rector de la Universidad de Costa Rica señala que hará una serie de mejoras

Don Héctor González Morera, en su programa para ser el Rector de la Universidad de Costa Rica señala que hará una serie de mejoras en las diferentes áreas de la Universidad, en busca de la excelencia en la enseñanza y para obtener graduados más comprometidos con el desarrollo del país.

A partir de estos planteamientos, me permito hacer una serie de sugerencias sobre el perfil que debemos darle a nuestros estudiantes de medicina, pues ésta profesión  en los últimos años ha sufrido muchos cambios en su práctica, que hacen que posiblemente no estemos formando ahora el médico que el país necesita. Para lograr un perfil adecuado a las necesidades de la Costa Rica del siglo XXI, aparte de las características personales y de preparación académica que se exigen a cada estudiantes como requisito para ingresar, hay que tener en cuenta el medio en que se va a desenvolver profesionalmente el graduado el iniciar su trabajo y los principales problemas médicos que ahora tiene el país.

En la década de los 60 y 70 se aprobaron leyes para universalizar los servicios médicos del Seguro Social. La Escuela de Medicina de la Universidad de Costa Rica aceptó el reto y durante años formó los médicos para la CCSS que esa extensión de la cobertura con servicios de salud requería. Hasta los años 90, nuestros jóvenes tuvieron TODOS cabida como “médicos generales” en los diversos programas del Seguro Social y el Ministerio de Salud.  Realizaban su internado en los hospitales de la Caja, como paso previo  a graduarse.  Iban al Servicio Social, en algún área rural.  Posteriormente ingresaban a los programas de posgrado como residentes en los hospitales de la Caja para lograr especializarse en alguna rama de la medicina. Asimismo, los que no lograban plaza de residente, alcanzaban trabajar como  médicos generales de la consulta externa en alguna clínica de la CCSS.

Lamentablemente, esas oportunidades de empleo completo de nuestros graduados se alteraron negativamente  por dos motivos:

La Reforma del Sector Salud obliga a la CCSS a dar servicios a toda la población. El programa de atención primaria para dar estos servicios consistió en la creación de los EBAIS, en muchas de las principales comunidades del país. Lamentablemente, el Estado nunca cumplió su compromiso de dotar de fondos suficientes y oportunos  a la Caja para ejecutar adecuadamente esta Reforma. Eso hizo que, se tuvieran que emplear parte del dinero de los presupuestos de los hospitales, para este programa. Unido a lo anterior, hubo una mala gestión de los recursos en la CCSS, lo cual creó déficit que limitó la apertura de las plazas médicas que la Universalización requería.

Por otro lado, para la década de los 90 ya existían 8 escuelas privadas de Medicina que actualmente  producen por año más de 400 médicos generales, pero la CCSS  solo abre unos 100 campos anuales. Como resultado de lo anterior, hoy el Colegio de Médicos tiene inscritos unos 12 mil médicos, 1000 de ellos pensionados, 5583 trabajando con la CCSS, unos pocos con el Ministerio de Salud y el resto o sea casi el 50% trabajan en sus consultorios privados atendiendo a personas aseguradas en su mayoría, que no encuentran atención pronta y adecuada en nuestro Seguro Social. En el programa de postgrado de especialidades de la CCSS, solamente el 20% de los que ingresan son médicos de la UCR.

Costa Rica es actualmente un país de desarrollo intermedio con una esperanza de vida que supera los 80 años, pero que no ha consolidado alternativas para promover un mejor estado de salud a lo largo de la vida. Es necesario evitar las consecuencias de estos vacíos: incremento de cáncer, cardiopatías, problemas pulmonares crónicos, cataratas, sorderas, fracturas, reumatismos, violencia, diabetes o hipertensión, todos ellos de muy alto costo de tratamiento.

Ante este panorama, es necesaria una formación médica no sólo en el ámbito clínico para trabajar individualmente  en la relación médico-paciente,  sino también para trabajar en equipo en el ámbito de la  salud colectiva, enseñando que la Promoción de la Salud  y la prevención de las enfermedades son la base de la medicina actual y del futuro.

Debemos formar un profesional consciente de la responsabilidad y utilidad  que la profesión médica  tiene para la sociedad, mirando a la persona que se atiende no solamente como un paciente enfermo, sino como un ser humano al que hay que conocer y ayudar en múltiples aspectos, solo así humanizaremos la Medicina.

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