Fallece nuestra escritora costarricense Carmen Naranjo

Vidaluz Meneses nos ha hecho llegar la triste noticia de ayer: nuestra entrañable escritora costarricense Carmen Naranjo (1931-2012), arteria cultural centroamericana y verdadero ángel custodio de la imperdurable fraternidad de los pueblos costarricense y nicaragüense, falleció la mañana del miércoles 4 de enero de este recién iniciado 2012. Nos pide a Sergio Ramírez y a […]

Vidaluz Meneses nos ha hecho llegar la triste noticia de ayer: nuestra entrañable escritora costarricense Carmen Naranjo (1931-2012), arteria cultural centroamericana y verdadero ángel custodio de la imperdurable fraternidad de los pueblos costarricense y nicaragüense, falleció la mañana del miércoles 4 de enero de este recién iniciado 2012. Nos pide a Sergio Ramírez y a mí que escribamos algo y se me agolpan las ideas, en una especie de caos entre el desconcierto por su muerte y los recuerdos de profundo afecto que siempre nos unió. Caótica y pletórica de amor será pues esta nota, que pretenderá explicar el por qué comencé llamándola nuestra, siendo costarricense, y la principal explicación  es que es nuestra, precisamente por ser costarricense, como nosotros fuimos suyos, por ser nicaragüenses.
Rescato algo que escribí sobre Carmen, con motivo de una especie de memoria, hace diez años, recordando aquel memorable encuentro entre escritores costarricenses y nicaragüenses, celebrado en «Las Brisas» (Los Chiles, Costa Rica) en febrero de 1976, finca donde vivía José Coronel Urtecho (en el Medio Queso, afluente costarricense del nicaragüense Río San Juan, con motivo de celebrar -como si esos años fueron un vaso comunicante entre nuestros dos países- los setenta de ese gran poeta nicaragüense que vivía en Costa Rica y ahí está enterrado. ¿Casualidades para reflexionar en que ni la muerte por hermanos y civilizados nos separa?). Al respecto escribí: «Las primeras fronteras, las que nos abisman, son las que trasladamos a nuestro interior», y pienso que Carmen, en aquel entonces ministra de Cultura durante el gobierno de don Daniel Oduber, fue una mujer sin fronteras y en este caso (aunque no pudiera asistir debido al terremoto en Guatemala) fue una de las principales artífices de la organización de aquel encuentro, para cuyos preparativos había llegado unos meses antes. Fue cuando estando yo casualmente en «Las Brisas», la conocí e hicimos esa amistad tan perdurable que hoy me duele y reconforta a la vez.
Creo que aquella hermandad de nuestros pueblos, que deseo caracterizar en la estrecha vinculación entre Carmen Naranjo y José Coronel Urtecho, es decir, entre Costa Rica y Nicaragua, demuestra que Centroamérica es un solo río sin divisiones. Demuestra que la vida es un solo río que va a dar a la mar. Demuestra que la mar, no es tanto el morir, como el que ante ella hay que ser humilde: «Ante la literatura hay que ser humilde como ante el mar», escribió José Coronel Urtecho y también en sus «Notas para antes o después de la lectura de ‘Mi Guerrilla», libro de poemas de Carmen Naranjo publicado por EDUCA en 1977: «Carmen Naranjo dice aún más de lo que dice por lo que no dice. Lo que no dice se descubre por el alcance de lo que dice./ En lo que escribe Carmen Naranjo se siente siempre un fondo, una reserva de pensamiento y experiencia./ No creo que otra -ni otro- poeta de Costa Rica o Centroamérica abarque tanto espacio humano como Carmen Naranjo en Mi Guerrilla./  Dos grandes poemas largos de mujeres poetas ha producido Costa Rica: Proyecto de un Caballo de Eunice Odio y Mi Guerrilla de Carmen Naranjo./ Las dos poetas de más aliento, de más alcance -no digo las mejores porque no creo que ningún poeta que lo sea realmente, es mejor que otro- son para mí Carmen Naranjo y Eunice Odio./ Mi Guerrilla supone -o demanda- una superación de la poesía y la vida costarricense./ Mi Guerrilla es un acto poético existencial, indispensable para acabar con nuestra hipocresía (Acabar con la hipocresía es sacarla a luz)./ Estas notas deben leerse sólo a la luz de Mi Guerrilla./ Sospecho a veces que el infierno de Costa Rica es Nicaragua y el cielo de Nicaragua, Costa Rica./ Carmen Naranjo, desde luego, es muy costarricense, pero no sólo costarricense, ni sólo Centroamericana o latinoamericana o americana, sino más que todo eso, humana./ Para sus amigos nicaragüenses, Carmen Naranjo es la viva imagen, por no decir la encarnación de la cultura costarricense”.
Concluiría con José Coronel Urtecho que la de Carmen Naranjo es nuestra guerrilla: «Una guerrilla que no acaba. La guerrilla nuestra de cada día. La que siempre amanece. En fin -la meta- de la guerrilla es la esperanza. No la espera.»  Por ello, su imagen, esa imagen en mí que comparto con ustedes, siempre viva, siempre será la de la guerrilla de la esperanza.

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