Investigación y Desarrollo: un pilar caído en la sociedad costarricense

Es una realidad que en nuestro país existe una gran cantidad de personas con potencial realmente alto que pueden entrar a diferentes empresas

Es una realidad que en nuestro país existe una gran cantidad de personas con potencial realmente alto que pueden entrar a diferentes empresas, tanto públicas como privadas a producir bienes y servicios de calidad que ayuden a desarrollar a la sociedad costarricense.

No obstante, nuestro país no avanza al ritmo que debería en términos económicos por un sinfín de variables. Una de las más importantes: no poseemos una cultura de Investigación y Desarrollo (I y D) tanto en la industria pública como en la privada.

Por un lado tenemos a las universidades, especialmente las públicas, que producen una cantidad valiosísima de investigación pura y académica que sienta las bases para el desarrollo de tecnología aplicada en la industria fuera de la academia.

Con excepción de las empresas transnacionales biomédicas y unas cuantas más, la industria privada no hace inversión en IyD porque es visto como un gasto a nivel contable y se deja así la investigación del país casi que en su totalidad subyugada a las universidades públicas y a la burocracia e ineficiencia que estas implican en temas de transferencia de tecnología.

Esta transferencia de tecnología no solo es difícil por los mecanismos complejos que se manejan actualmente en el esquema de administración pública, sino porque el diseño de las investigaciones se encuentra mal enfocado.

Hemos pensado a través del tiempo, que la investigación es solo de personas con gabachas dentro de un laboratorio. Esto es errado. El desarrollo de tecnologías debe realizarse mediante un equipo transdisciplinario que incluya a profesionales tanto en el área técnica, como a los profesionales en mercadeo, publicidad, administración, ciencias económicas y sociales.

El enfoque no debe ser solo académico, sino también se debe buscar la extrapolación del conocimiento a la industria. Este se obtiene a partir de un diseño que tome en cuenta un problema real para resolver, mediante metodologías que permitan su aplicación y que tomen en cuenta la escasez de recursos, así como estimación del impacto financiero, económico o social al implementarse en la sociedad.

Es decir, muchas ideas se gestan sin tomar en cuenta su posible aplicación, siempre y cuando cumplan con los requisitos para una publicación, y se dejade lado la formulación y evaluación financiera, económica o social de proyectos, lo cual es un componente vital para que no se quede archivado.

Ejemplo claro de esto es el uso de hidrógeno como combustible directo:

A pesar de sonar atractivo como una fuente que no produce emisiones de carbono, una vez desarrollado todo el estudio técnico: producción, operación, equipos involucrados, etc. se llega a una pared para llevarlo a su aplicación real.

No se toma en cuenta en el diseño de la investigación temas como costos de transporte del material (donde un poco de masa ocupa mucho volumen), tampoco el hecho que tiene un poder calórico menor que el biogás, es un combustible caro de producir y que se difunde con muchísima facilidad.

Los costos de esos pequeños detalles, que no se toman en cuenta en el diseño de la experimentación, es precisamente donde radica la diferencia entre investigación pura y el desarrollo. Estos costos versus el precio de venta del kWh promedio, no hacen a la investigación rentable y, por lo tanto, no es aplicable.

La situación sería diferente sería si la producción de hidrógeno se enfocara en su venta como materia prima para realizar hydrocracking de petróleo en caso que tuviéramos una refinería. Esto haría que el proyecto fuera, no solamente armonioso con la naturaleza, sino que un potencial negocio que supliría una materia prima escasa para la producción de mejores combustibles con un menor contenido de azufre,ya que el precio del hidrógeno como materia prima sería mayor que para producir energía, pues entraría a un mercado diferente a aquel de la producción energética. Lamentablemente, Costa Rica no tiene refinería de petróleo, entonces la pregunta sería para qué entonces destinar recursos a este tipo de estudio si no se espera un resultado específico para resolver un problema concreto en la sociedad.

Como este hay miles de ejemplos y de oportunidades de negocio o de aprovechamiento más eficiente de los recursos para que se dé un impacto económico y social, pero muchas veces dejamos de lado la importancia del pragmatismo en los proyectos que deben gestarse desde la idea de investigación con un objetivo claro. El resto son sueños de grandeza en la búsqueda de fama y de gloria, cuando nuestra patria demanda soluciones prácticas y rentables que tengan un impacto positivo en nuestro ambiente, economía, finanzas y sociedad.

 

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