Notas para la historia del teatro exobiológico

La exo-biología, o cosmo-biología, es la ventana de la ciencia dura que busca la presencia y manifestación de vida e inteligencia extraterrestre. Sobre ello

La exo-biología, o cosmo-biología, es la ventana de la ciencia dura que busca la presencia y manifestación de vida e inteligencia extraterrestre. Sobre ello se han escrito ideas y elaborado planteamientos teóricos. Pero si no la hubiera, la creamos nosotros mismos, pues nos reproducimos en la Luna y tendremos una subdivisión humana registrada como “lunática”, por lo de haber nacido en la Luna. O “marcianos”, por lo de Marte. Los que nazcan en las Estaciones Orbitales podrían ser conocidos por el número asignado al espermatozoide triunfal que fecundó el óvulo sin cama ni coitos. O al revés, porque la época no permite mencionar espermas arriba, sino números matriarcales que no sean matemáticamente primos. Esa subespecie de humanos podría ser conocida como los “orbitales”, por las vueltas que dan alrededor del planeta.

Así que si nos concentramos en el teatro exo-biológico, sería justo señalar algunas referencias de ese destino que miramos en las estrellas, siempre con el corazón de humanos en la mano, porque al cambiar la manera de relacionar nuestros bancos genéticos y nuevas formas humanas, no por acto de naturaleza bruta, sensible o de amor, sino por genomas y bioquímica de laboratorio, los temas ampliarían su trasfondo y tratamiento, lo mismo que las tesis, premisas, mensajes, ideas centrales o reflexiones del artista creador. Sería una humanidad post-humana, de acuerdo a los patrones y cánones como se conocían hasta el año 2000 después de Cristo.

¿Acaso implicaría un estado de abandono distinto como los que nos encontramos hoy en el planeta Tierra? Otra realidad, mismas búsquedas. Afectos y amores, quizá, para enfrentar la compleja realidad de nuestro tiempo y ese tiempo paralelo exo-tierra, el suyo, su época, sus desafíos. Entonces, el futuro, su futuro, ¿cuándo es? Presumo que el nuestro diferenciado y discriminado por las nuevas coordenadas tiempo-espacio.

Naves espaciales, colonias afuera cuya raíz es humana del planeta Tierra, o de alguna de sus sub-especies. ¿Y la nave de nuestro destino?

Nuevas empresas del espectáculo y su entretenimiento vacuo, artificioso y encantador, nuevos teatros con obras teatrales que incluyan sobreponerse a la ley de la gravedad, nuevas masas de la nueva clase social desamparada, es el futuro, la generación por venir que ya se anuncia. Estamos en el futuro, en un pasado de horrores por lo que somos capaces de hacernos los unos a los otros, donde ya las guerras tradicionales son cosa menos, comparado con el salvajismo de unos contra otros; también vivimos ahora la historia del futuro, de otro, y hay otro más allá del que todavía no tenemos idea ni conciencia desgarradora, o atenta a las nuevas fases de la evolución, ya exo-biológica. Interesante, ¿no?

Viajar en el espacio, establecerse por allá, para volver a reencontrarse en el mismo punto materno, la superficie que vio de primero y el ombligo de nacimiento, y la necesidad interior que nos trae de vuelta.

Al mirar el horizonte, la calidad de vida será de la misma base, atender las necesidades elementales entre mundos de significación que conecten. ¿Serían los humanos lo más importante? ¿O la sub-especie humanotrónica?

Una sociedad futurista es un posible teatro futurista en el hoy de cada uno, donde los seres humanos valgan más que los medios y fines materiales que ha construido nuestra sociedad adorablemente salvaje y deshumanizada.

Quizá pudiéramos calmarnos un poco en esta efervescencia de descubrimientos, tecnología última generación de un día para otro; todos ingenios que construimos y con los que nos asombramos a diario, para dedicarle más tiempo al amor, a las más elementales relaciones humanas.

Nos sobrevivirán las máquinas, pero si nosotros desaparecemos, qué sentido habría de tener la vida y nuestro paso por ella. Somos una expresión biológica y espiritual de realidades para vivir en sociedad.

Nosotros podríamos decir, nuestro destino está en las estrellas; nuestra encrucijada, salvar el hogar que nos dio la posibilidad de nacer y comenzar a preguntarnos sobre el sentido de nuestra existencia.

Sospecho que volveremos al hogar cuando la odisea de nuestras indagaciones nos haya revelado lo más elemental… que vale la pena dedicarnos más tiempo unos a otros, sinceramente, con el corazón en la mano.

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