Otro “bochorno”: los Premios Nacionales de Ciencia y Tecnología

En una de sus máximas, el sabio y humanista andaluz Averroes, nacido en Córdoba en el año 1126, decía que existen cuatro cosas

En una de sus máximas, el sabio y humanista andaluz Averroes, nacido en Córdoba en el año 1126, decía que existen cuatro cosas que no pueden ocultarse por largo tiempo: la riqueza, la pobreza, la ciencia y la tontería. De estas cuatro, las dos primeras se hacen evidentes en la desigualdad social en que vivimos. De las otras dos tendremos que ocuparnos.

Con cinco meses de atraso del anuncio de los Premios Nacionales en el Salón Dorado del Museo de Arte Costarricense y una semana después de que se realizara la ceremonia oficial de entrega de estos en el Teatro Nacional, finalmente se anunciaron los premios de Ciencia y Tecnología, Clodomiro Picado Twight.

Lejos de la solemnidad del Salón Dorado y con la ausencia del ministro del ramo, el anuncio se hizo en el oscuro y deforme recinto del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt), con la casi sola asistencia de los sorprendidos premiados, de los funcionarios obligados y algo de prensa.

Este nuevo “bochorno” es solo el reflejo de la informalidad e irreverencia (para decir algo…) que han mostrado tanto el Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) como el Micitt, dos de los entes en los que se supone recae parte de la dignidad cultural de este país.

Según la ley, el MCJ es “el ente que otorga y coordina la entrega de premios nacionales en las áreas de las artes, de las letras y de las ciencias en general”, y el Micitt es el “ente Rector del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología”. De acuerdo con la ley, ambos, de manera conjunta, deben entregar los premios de ciencia y tecnología.

El Decreto No. 28683-C-Micitt indica claramente que el anuncio de los premios debe hacerse a más tardar “la última semana de enero de cada año” ¡Estamos en junio! En la página del Micitt se establece que dichos premios “se entregan en un acto oficial que se realiza conjuntamente con la entrega de Premios de Cultura del Ministerio de Cultura y Juventud”. ¡Los otros premios ya se entregaron…!

Si la ley es clara, entonces ¿por qué se infringió sin reparo? ¿A qué se debe semejante desidia? Es evidente que la alharaca que reza: “desde el punto de vista de este gobierno y de esta administración, deberíamos de avanzar significativamente en la provisión de más recursos para la investigación y la ciencia y tecnología” no es más que una retórica vacía.

Los hechos hablan por sí mismos. Los actuales premios nacionales en ciencia y tecnología han sido ninguneados a mansalva. Además, los formularios de los fondos de incentivos (diferentes a Propyme y PINN) que deberían haber estado disponibles a partir de enero, aún no salen. La apatía es atroz.

Solo faltaría que nos vengan a decir que la extemporaneidad y poca solemnidad para anunciar los premios de ciencia y tecnología corresponde a un “gallo tapado”, porque son “tan importantes” que querían “distinguirlos” de los demás premios. Estemos preparados para cualquier cosa.

Si bien la ciencia y su hija la tecnología no son suficientes para desarrollar a Costa Rica, sin ellas, este país nunca logrará alcanzar el avance económico, social y humano que pretende. Pero para eso no basta con hablar y cacarear el discurso de siempre. Hay que invertir. Sobre todo en las personas y en aquellas instituciones que han demostrado excelencia en todas las disciplinas, incluyendo las artes y las ciencias sociales y naturales.

Un país en el cual la ciencia y la tecnología no han calado en la cultura, y que no sabe reconocer como se debe a sus jóvenes baluartes y los estimula con el financiamiento adecuado para que sigan con sus proyectos, corre el peligro de dejar perder a su mejor gente, tal y como sucede en otras latitudes menos afortunadas que la nuestra.

Tres de los cuatro científicos galardonados, son profesores jóvenes de nuestras universidades públicas (UCR y UNA) y dos de ellos son el producto directo del Programa de Doctorado de la Universidad de Costa Rica. La cuarta galardonada trabaja fuera de Costa Rica. Todos han cumplido con su deber.

Sin duda estos jóvenes científicos tendrán el reconocimiento que se merecen dentro las instituciones en donde trabajan, de sus amigos, familiares y de sus colaboradores cercanos. Sin embargo, queda pendiente el agravio, el que debe subsanarse de manera correcta. Lo primero debería ser pedir perdón. Después ya veremos…

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