¿Quién quiere ser millonario?

Entre las más comunes escuchamos: quiero tener mucha plata, quiero viajar, quiero dejar de trabajar, quiero comprar una casa para mi mamá, quiero cambiar

¿Por qué todos quieren ser millonarios?  Las respuestas son, por supuesto, muy variadas.

Entre las más comunes escuchamos: quiero tener mucha plata, quiero viajar, quiero dejar de trabajar, quiero comprar una casa para mi mamá, quiero cambiar el carro, quiero pagar mis estudios o quiero pasar en una pura fiesta.

 

En términos económicos, a cada uno le gustaría tener más dinero para satisfacer sus gustos y preferencias.
Funciones del dinero. En cualquier sistema económico, el dinero debería cumplir con tres funciones: 1) permitir realizar transacciones sin recurrir al trueque (medio de intercambio), 2) facilitar la fijación de precios actuales y futuros (unidad de cuenta) y 3) acumular y mantener riqueza de manera segura (conservación de valor). Esta última función, solamente se puede cumplir cuando el dinero conserva su valor (poder adquisitivo) en el tiempo. En el caso de monedas débiles (dinero malo) los billetes—que no son otra cosa que papeles sin respaldo—perderán su valor y poder adquisitivo en el tiempo, como resultado de la inflación. En otras palabras, si utilizo dinero de mala calidad para acumular riqueza, mañana no me va a alcanzar para comprar lo mismo que compraba hoy con la misma cantidad de dinero.
Zimbabue, un país de millonarios. A inicios del año 2009, circularon en Zimbabue billetes de hasta Z$100 billones ($100.000.000.000.000 de Zimbabue). El 2 de febrero de 2009, el tipo de cambio llegó a 300 billones de dólares de Zimbabue por un dólar de Estados Unidos. (ver http://edition.cnn.com/2009/WORLD/africa/02/02/zimbabwe.dollars/) En otras palabras, una persona viviendo en extrema pobreza—gastando tan solo 33 centavos de dólar americano por día—era miles de veces millonario en términos de dólares de Zimbabue. Como era de esperarse, la gente de Zimbabue huyó del dinero malo y  encontró refugio en una moneda dura: el dólar americano.
Ilusión monetaria en Costa Rica. Los individuos y empresas se equivocan al pensar que su poder de compra aumentó simplemente porque recibieron mayores salarios o rentas denominados en colones (en términos nominales). Cuando se toma en cuenta el efecto de la  inflación, se pone en evidencia la capacidad adquisitiva real del dinero y el cuadro puede resultar desalentador (en términos reales). Por ejemplo, en 1983, para ser millonario en colones—llegar a tener ¢1.000.000 de—se necesitaban 22.166 dólares americanos. En 2009, para ser millonario en colones solamente se requiere de $1.704 dólares. Esto implica que se necesita 13 veces menos dólares para alcanzar el ansiado objetivo. No obstante, esto lo único que demuestra es cómo el dinero malo (colón costarricense) pierde valor en el tiempo frente a una moneda fuerte (dólar americano). También, sirve para explicar por qué en Costa Rica cada vez más se prefiere al dólar y ya no se quieren utilizar los colones.
El Banco Central de Costa Rica anunció la pronta introducción de nuevos billetes con denominaciones de hasta ¢50.000. Esta nueva emisión cumplirá con dos propósitos. Primero, servirán para depreciar, nuevamente, el valor de los ecosistemas y los próceres nacionales que aparecen en los nuevos billetes. Segundo, y más importante todavía, ayudará a muchos costarricenses a alcanzar su sueño de ser millonarios—à la Zimbabue.

 

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