Sócrates y los gatos

Sócrates y los gatos (2003) es una pieza teatral póstuma de la escritora Elena Garro, una de las dramaturgas más originales e importantes de

Sócrates y los gatos (2003) es una pieza teatral póstuma de la escritora Elena Garro, una de las dramaturgas más originales e importantes de México en el siglo XX, comparada por los críticos con Sor Juana Inés de la Cruz por la huella que dejaron en la literatura hispanoamericana.

Sócrates y los gatos dramatiza la historia de los principales participantes en el movimiento popular estudiantil de 1968. La acción se lleva a cabo dentro de una casa donde Verónica y su hija Lely, junto con sus gatos,  se encuentran escondidas, después de haber sobrevivido a la matanza de la plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.

En la obra, la protagonista y su hija están convencidas de que el gobierno las persigue por creerlas comunistas e iniciadoras del movimiento estudiantil, a pesar de que ellas no son comunistas sino simplemente intelectuales que luchaban contra el autoritarismo y la corrupción del PRI. Recordemos que la versión oficial sobre Tlatelolco es bastante maniquea: los comunistas con los estudiantes y los obreros, por un lado, y los militares del gobierno por el otro.

Sócrates y los gatos desafía esa versión y pone al descubierto intrincadas componendas entre líderes comunistas y el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y muestra a los estudiantes y los obreros como víctimas de esa manipulación. En el transcurso de la acción, el lector descubre que existe un complot entre el gobierno y dirigentes comunistas para perpetrar aquella matanza el 2 de octubre, con el fin de deshacerse de algunos líderes críticos que estorbaban tanto a los comunistas como a los militares del gobierno mexicano.

Tanto la tía postiza de Verónica como su esposo Echauri, representantes del comunismo ruso, ofrecen refugio a Verónica y su hija en su casa, solamente con el objetivo de vigilarlas e informar al gobierno el momento más oportuno para eliminarlas. La casa donde se esconden se convierte de esta forma (un poco –al estilo del teatro de la crueldad latinoamericano) – en un espacio de tortura que muestra las peores tácticas de represión estalinistas, la persecución y las purgas.

Con el estilo surrealista que caracteriza el teatro de Elena Garro, Sócrates y los gatos rompe el pensamiento maniqueo de la Guerra Fría que dividió al mundo entre capitalistas y comunistas, y nos enseña que podemos encontrar traición y perversidad en cualquier persona, sin importar su ideología.

El texto se convierte, de esta manera, en un cuestionamiento sobre la verdad política y la manipulación del discurso, y sobre los reiterados intentos que hacen los partidos políticos para beatificarse frente a su pueblo.

Este texto reivindica a las víctimas de Tlatelolco 1968 y a todas aquellas víctimas del fanatismo ideológico, y nos muestra que la verdadera amenaza política para la humanidad son los totalitarismos, sean de izquierda o de derecha.

Elena Garro, quien fue esposa de Octavio Paz, nunca quiso publicar este texto mientras estaba viva porque tenía temor a las represalias que pudiera sufrir; además del exilio al que la condenaron en aquella época por denunciar a varios intelectuales de haber instigado a los estudiantes y luego haberlos abandonado a su suerte.

Su hija, Helena Paz Garro, lo publicó después de la muerte de su madre pero no han querido ponerlo en escena todavía en México. Tanto Elena Garro como su hija padecieron los estigmas impuestos por el poder político y el patriarcado, al  tildarlas de locura  para desacreditar la verdad de su denuncia. Sin embargo, Sócrates y los gatos nos ofrece uno de los testimonios más lúcidos de las trampas que pueden tejer los partidos políticos. Y muestra sin tapujos, los verdaderos ángulos de la ambición de poder.

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