Teoría de la conspiración tica contra Nicaragua (V)

Nicaragua es un país rico con un alto porcentaje de población pobre. A los costarricenses nos conviene que el pueblo nica sea rico; tendríamos

Nicaragua es un país rico con un alto porcentaje de población pobre. A los costarricenses nos conviene que el pueblo nica sea rico; tendríamos más intercambio comercial. Su territorio es casi tres veces más grande que el costarricense. Una buena metáfora podría ser que toda Costa Rica cabe en un parque nacional de Nicaragua y le sobra.

Es un país realmente deshabitado con unos 5.5 millones de habitantes en el 2011, dentro de sus fronteras. Le podrían caber 50 millones y no tendrían problema, dados los recursos naturales y el potencial económico, de industria y comercio que ostentan. Podrían ser todos inmensamente ricos.

Entonces, ¿por qué la mayoría es pobre y solo un pequeño grupo disfruta de las mieles de la abundancia y excesos económicos? El diablo, que es más sabio por viejo que por diablo, lo sabrá.

Costa Rica y Nicaragua han cultivado cada uno su propia historia y su carácter de independencia particular, su desarrollo político y social con referentes puntuales a contrapunto. No somos ticaragüenses ni nicarricenses, cada uno es cada uno, con su mundo de significaciones discriminado, su identidad y sus valores culturales, orgullo en la percepción que destilan de su casa por separado. En ello, cumplen a cabalidad con la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, cuyo artículo 1º, dice: – “La cultura adquiere formas diversas a través del tiempo y del espacio. Esta diversidad se manifiesta en la originalidad y la pluralidad de las identidades que caracteriza a los grupos y las sociedades que componen la humanidad. Fuente de intercambios, de innovación y de creatividad, la diversidad cultural es tan necesaria para el género humano como la diversidad biológica para los organismos vivos. En este sentido, constituye el patrimonio común de la humanidad y debe ser reconocida y consolidada en beneficio de las generaciones presentes y futuras”. El simple sentido común establece un principio fundamental básico; no somos una sociedad de gemelos globalizados, monolítica, no somos siameses, no somos hermaniticos, no tenemos la misma bandera, ni cantamos el mismo himno. Somos dos países vecinos, dos culturas en movimiento, dos ríos que corren al interior de sus fuentes y construyen su derecho a evolucionar sin invadir casa ajena.

Un inventario completo del maravilloso patrimonio de Nicaragua es difícil de hacer, pero se puede anotar que durante el periodo colonial español del 12 de septiembre de 1502 al 11 de octubre de 1821 cuando decreta su independencia de España, certifica arquitectura y un centro político importante, registros de documentación histórica que la convierten en centro de consulta comparativa para estudiosos. Vestigios de un gran legado precolombino, un pasado muy concreto para su pueblo y la herencia que obtuvo. A ello se agrega una naturaleza exuberante, montañas, ríos, volcanes, lagos, islas, carreteras en magnífico estado, ejército moderno contemporáneo; una cultura popular riquísima, un Museo Nacional instalado en el antiguo Palacio Nacional y una red de museos por todo el país, casas de cultura, plazas viejas y nuevas muy bien instaladas (algunas monumentales), la Ciudad de Granada, el Mercado de Masaya, artesanías, su Rubén Darío, sus héroes, su cardenal Obando y Bravo pensionado, su Teatro Nacional, su vieja y su nueva Catedral de la Iglesia Católica, sus Patrimonios UNESCO de la humanidad: Catedral de León (2011), El güegüense (literatura mestiza colonial 2005), Garífunas lengua, danza y música (2001), León Viejo (la ciudad 2000), minas, haciendas ganaderas, extensas zonas de cultivo de granos, algodón, café, tabaco-puros, costas en los litorales Atlántico y Pacífico, y así, una extensa lista de bondades que le ha dado la naturaleza y la historia social conflictiva de sus gentes. Se sobran y se bastan. Hagan su día los nicas en Nicaragua y vivan felices en la noche estrellada de su poesía.

Costa Rica es otra casa, no es nica, ni tiene por nombre de familia sus apellidos ni su célula social de internacional socialista. Los ticos de corazón hacemos valer nuestra casa.

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