Un “chisquite” de Navidad

Tengo el privilegio de vivir entre apóstoles, tres varones, Santiago de 9 años, Matías de 6 años y Felipe de apenas 4 meses,  que

Tengo el privilegio de vivir entre apóstoles, tres varones, Santiago de 9 años, Matías de 6 años y Felipe de apenas 4 meses,  que junto con mi esposa Roxana se nos ha confiado la responsabilidad de amarlos, criarlos y formarlos para que sean hombres de bien para la sociedad.

Hace un año nos dimos cuenta de que llegaría nuestro tercer hijo; sin embargo, para esa misma fecha tuvimos una prueba inesperada, pues Matías había ido con sus “Titos” a una fiesta y corriendo se había luxado una pierna.

La luxación se convirtió en una fractura de fémur, el cual fue diagnosticado en el Hospital Nacional de Niños (HNN). La preocupación aumentó en Roxana  y en mí, cuando nos dijeron que la fractura se debía a un quiste en su pierna, y que debía ser estudiado para ver si el quiste era benigno o maligno.

Por segunda vez, nos tocaría pasar una Navidad en el HNN, pues años atrás, nuestro hijo mayor, había estado para esta misma época hospitalizado por una bronconeumonía.

Matías ha sido un niño muy sociable desde pequeño, una cara sonriente y de ojos brillantes (algunos dicen tremendo). Esa noche de diciembre, descubrí una nueva característica en mi hijo, ser un valiente ante el dolor.

Roxana y yo no vimos todo el dolor que soportó desde la caída, hasta su estabilización por una prima de mi esposa que es médico y estaba en la fiesta. Cuando ya Matías llegó al hospital estaba bastante tranquilo, hasta que se iniciaron las radiografías para determinar la fractura y el acomodo de la pierna en posición normal con una férula; solo recuerdo cuando el técnico de ortopedia me dijo –Papá agárrelo porque le va a doler–. Solo le pude decir: −Matías mírame a los ojos, no te muevas, te va a doler; seguramente por instinto, o no sé porqué, su reacción fue llevarse el dedo índice a la boca y morderlo fuerte para soportar el dolor; repito, mi hijo fue un valiente.

Durante la estadía en el hospital nuevamente experimentamos la solidaridad y camaradería de las camas vecinas, gente que sin conocerte se convierte en tu compañero de tertulias, apoyo y cuidado de tu hijo si ocupas ir al baño o es el cambio de  turno.

No preciso la fecha exacta, pero fue antes del 24, cuando de regreso a casa para descansar, recibí la llamada de mi esposa, para decirme que el quiste era benigno y que procederían a operar a Matías para corregir la fractura total del fémur; tuve que decirle que ya la llamaba,  detener el carro a la orilla de la calle, y llorar de alegría y darle gracias a Dios porque no pasaría de ser  una fractura.

Escribo este artículo un año después, como una reflexión de lo que es importante de la Navidad, compartir en familia, este tiempo de reflexión, en que creamos o no en Dios, celebramos la venida de “Aquel por quien fue todo hecho”, se hizo hombre, y nació en una condición insalubre, paupérrima y que muchas veces solo vemos la visión romántica: ¡¡qué lindo entre animales y en un pesebre!! Dios tiene buen sentido del humor.

Tal vez es una visión que pasamos por alto en Navidad, compartir en familia, unidos, indistintamente de los regalos, comprar el pedacito de lotería para ver si me hago millonario, la cena de Navidad y la lista interminable de regalos para la familia.

Nada de eso se ve reflejado en la representación de la familia de Nazaret; es más, no creo que María haya tenido comida VIP o las mil comodidades a la hora de parir al niño Jesús.

Quizá como a mi familia hace un año nos toca un “chisquite” de Navidad, un chiste por un quiste  y pasar otra  Navidad con nuestro segundo hijo en el HNN; que nos hizo volver nuevamente a poner las “barbas en remojo” de qué es lo importante en esta época.

Hoy, nuevamente, agradezco las atenciones de una institución emblemática de nuestro país, como lo es el Hospital Nacional de Niños; cada colón que nos descuentan del salario ha valido las dos veces que hemos tenido que estar internados. NO todo está perdido en la CCSS; ojalá todos los hospitales y servicios de salud de la CCSS funcionaran de la misma forma.

Y, finalmente, un abrazo solidario para todos aquellos padres que con sus pequeños les tocará pasar una Navidad en el HNN. Que el Señor bendiga a las familias de nuestro país.

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