Una política equivocada de reactivación económica del Gobierno

La “bola” de la reactivación está ahora en cancha de los bancos, reza un título del periódico UNIVERSIDAD, en su edición 2108.

La “bola” de la reactivación está ahora en cancha de los bancos, reza un título del periódico UNIVERSIDAD, en su edición 2108. Nada más alejado que esa afirmación. La “bola” de reactivación está en el Gobierno y mucho menos en los bancos del Estado. Varias son las razones (entre otras) para discutir este tema:

El gobierno actual, hasta el momento ha fallado en establecer un programa integral de reactivación económica, que conduzca a un aumento sostenido de la producción real del país (PIB), incorporando a los sectores productivos y no solo a los sociales. La falta de una política de alianzas público – privada en el campo de infraestructura, que mejore la competitividad y aumente el empleo, es un tema fundamental de reactivación económica.

Los bajos niveles de recursos (0,35% del PIB) en el presupuesto nacional 2015-16 dedicados a la investigación y desarrollo (I+D) manifiestan la falta de visión de las autoridades públicas en identificar los factores condicionantes para la reactivación económica.

La débil capacidad estatal en la ejecución de obras de infraestructura pública (60%, según la Contraloría General de la República) del gobierno central, manifiesta el poco interés institucional de aumentar el empleo privado.

La falta de una política habitacional que impulse la construcción masiva de viviendas para las clases bajas y medias, utilizando la titularización de títulos y otros recursos, de cooperativas, mutuales, asociaciones de créditos y otros entes, con el aval del gobierno, es un mecanismo de reactivar la economía.

El diseño de una política estratégica de exportación en los mercados donde el país posee tratados y acuerdos comerciales, que permitan mediantes alianzas bancarias, sectores productivos, pequeñas empresas, asociaciones, universidades y otros sectores, aprovechar esos mecanismos, es fundamental para aumentar, diversificar y atraer nuevos ingresos e inversiones al país.

La burocratización de las actividades públicas de las empresas estatales para el trámite de operar nuevos negocios o que evite la paralización y el traslado de empresas a otros países, es un factor que atenta contra la reactivación económica.

La inflexibilidad en los mecanismos de regulación, para fijar tarifas, precios de los servicios públicos básicos (energía, combustibles), afecta los costos de producción de bienes y servicios y la competitividad del país.

La creencia que obligando a los bancos del Estado a bajar las tasas de interés sea un mecanismo de reactivación, es una ilusión ya que la tasa de interés es el precio del dinero en una economía y ese precio no se puede manipular, porque es el resultado de otros factores vinculantes de la producción nacional, tales como: los niveles de liquidez, el déficit fiscal, el endeudamiento privado, tasa de interés internacional, la inflación y otros.

Si el gobierno en la actual coyuntura del país (de baja inflación, anclaje del tipo de cambio, sin plan de reactivación económica) obliga a los bancos públicos a bajar las tasas de interés, atenta no solo con los demás sectores financieros y bancarios del sistema, sino que los está conduciendo:

A ponerlos en situación de riesgo en las tasas de interés, rentabilidad y eventual aumento en las tasas de morosidad, castigados por la Sugef.

A una situación más peligrosa, ya que incentivará el endeudamiento del público, en un momento que el país está a las puertas de encontrarse con un aumento en las tasas de interés internacional, en las tasas de interés local, por el déficit del gobierno y por los posibles ajustes en el tipo de cambio. La medida del gobierno es a toda luz perversa y con la eventual consecuencia de quiebra futura de un sector de la población y de los sectores productivos, que se verán obligados a cesar sus pagos ante el sistema bancario nacional. Las tasas de interés locales (colones y dólares) están en el piso y se espera en el próximo año un ajuste hacia arriba. La disminución en las tasas de interés es un asunto del mercado de dinero, no de arbitrariedades políticas. Si bien es cierto que la disminución en la tasa de interés contribuye con un aumento en la inversión de una economía, también depende del contexto y el entorno internacional, pero necesariamente debe ir acompañado por un programa de reactivación económica.

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