A economistas y empresarios les preocupan vaivenes del dólar

Solo en el último mes, el tipo de cambio ha registrado movimientos tan abruptos, que lo han hecho incrementar su precio ¢17 en dos

El sube y baja que ha mostrado el tipo de cambio del dólar desde el año anterior, tiene inquietos a los economistas, y sobre todo, a los sectores productivos que reciben sus ganancias en la moneda estadounidense.

Solo en el último mes, el tipo de cambio ha registrado movimientos tan abruptos, que lo han hecho incrementar su precio ¢17 en dos días, para luego caer a los niveles más bajos de los últimos dos años, por debajo del llamado “piso” de la banda cambiaria,  fijada en ¢500.
Los economistas consultados por UNIVERSIDAD consideran que el mercado costarricense es muy pequeño y oligopólico como para tener un tipo de cambio fluctuante, por lo que apelan en su mayoría a un sistema de mayor control por parte del Banco Central (BCCR).

En contraste, el Gobierno respalda la idea del BCCR, de pasar a un sistema de “flotación administrada” (sin bandas cambiarias), en el que el precio de la divisa podría subir y bajar sin un límite que lo detenga.

¿BAJAR LA INFLACIÓN?

Cuando se dejó atrás el sistema de “minidevaluaciones” en el año 2006, para dar paso a las bandas cambiarias, el Banco Central justificó la decisión en la necesidad de tener mayores instrumentos para controlar la inflación.
El que el precio del dólar pueda variar con alguna libertad entre un “techo” y un “piso”, se supone que vendría a liberar al Central de presiones que empujaban hacia arriba los precios en la economía costarricense.
Para los economistas, si bien se ha tenido relativo éxito en el control de la inflación con este sistema, ahora el Banco Central pone en riesgo sus propias metas de inflación, al tener que “defender” el piso de la banda ante los bajos precios de la divisa.
Cuando el precio del dólar tiende a ser menor que los ¢500 colones, el Banco Central debe intervenir comprando dólares, lo que hace que el precio vuelva subir por encima del piso.
Recientemente el presidente del BCCR –Rodrigo Bolaños-, justificó la intervención en la necesidad de la entidad de incrementar sus reservas internacionales en dólares, por lo que implementará un programa gradual de compra por $600 millones en los próximos dos años.
El anuncio tuvo un impacto de incremento temporal en el precio del dólar, pero rápidamente el tipo de cambio volvió a colocarse cerca de los ¢500.
Para el economista y profesor de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), Luis Paulino Vargas, la intervención del BCCR en el mercado cambiario pudo haber obedecido a la presión de sectores como el exportador, que se ha visto seriamente perjudicado con la baja de la divisa estadounidense.
El especialista recordó que al comprar dólares, el BCCR debe poner más colones en circulación, lo que puede presionar los precios internos y atentar contra la meta de inflación que se ha puesto la entidad, de alcanzar una cifra cercana al 5% anual.
“Al introducir liquidez a la economía, el BCCR podría afectar su objetivo central de bajar la inflación. Tuvo que intervenir en el sistema porque ya no tenían más remedio”, afirmó Vargas.
Mientras tanto, el economista de la Universidad Nacional (UNA), Leiner Vargas, sostiene que el experimento de las bandas cambiarias ha mostrado que no es efectivo, al generar inestabilidad inconveniente para diferentes sectores.
“La crisis económica internacional ha mostrado que buena parte de las herramientas macroeconómicas han fallado. No podemos seguir interviniendo con modelos y ecuaciones que han fallado y han mostrado resultados no adecuados; la prudencia debe reinar en el sistema”, dijo Vargas.
Considera que la inestabilidad y el bajo precio del dólar podrían afectar el atractivo del país para los inversionistas extranjeros, por lo que el BCCR debería regresar a un tipo de cambio más estable.
“Somos  una economía pequeña, con un mercado muy oligopólico, con actores muy grandes que intervienen en los precios del sistema cambiario y que no deberíamos meterle tanto ruido al sistema. El Banco Central debería corregir pronto y encontrar un sistema que permita una menor discrecionalidad y más estabilidad, para que la inversión pueda fluir con confianza en el país”, sugirió Vargas.
A su parecer, el hecho de que las tasas de interés en Europa y Estados Unidos se mantengan cerca del 0%, hacen que Costa Rica reciba más dólares de quienes buscan mejores tasas en este mercado, lo cual ha provocado una sobreoferta de la divisa.
“En mercado imperfecto, el que los precios fluctúen afectan la confianza y la credibilidad de los actores. Por eso que hay que buscar un mecanismo que permita pensar en un equilibrio de mediano y largo plazo”, insistió el economista.

NEGATIVO Y POSITIVO

Por otro lado, el economista y exministro de Planificación, Helio Fallas, opinó que la situación actual del tipo de cambio podría generar algunos beneficios a la población, pero también podría traer serios problemas en el mediano plazo.
Uno de los efectos positivos, según Fallas, es que “se supone” que un costo bajo del dólar presiona menos los precios internos y baja los costos de las importaciones,  aunque puso en duda este efecto positivo.
“No en todos los casos la reducción de costos se traslada al consumidor; es esa sensación de la gente de que todo sube, pero nada baja. Hice un análisis hace un tiempo de algunos artículos comparándolos con el tipo de cambio, y algunos más bien se incrementaron”, comentó Fallas.
Entre los efectos negativos, el exministro citó la pérdida de competitividad que sufren sectores como los exportadores y el sector turismo, cuyas ganancias se reciben en dólares, pero gran parte de sus gastos se realizan en colones.
Advirtió que si el efecto sobre estos sectores, de gran peso en la economía, se agrava, podría generarse pérdida de empleos, y por ende, perjudicar la situación de las familias que dependen de estas actividades, con las implicaciones sociales que esto puede tener.
El experto es del criterio de que el Banco Central podría estar cegado en su afán por reducir y controlar la inflación, descuidando el crecimiento económico del país.
“Hay quienes pensamos, incluida la Reserva Federal de los Estados Unidos, que los bancos centrales tienen dos objetivos: que la inflación sea menor y que la economía crezca. Por eso, la Reserva Federal ha intervenido fuertemente para ayudar a que la economía se reactive, mientras que aquí el Banco Central parece que quiere lavarse las manos”, criticó Fallas.
Ve como algo claro el hecho de que hay “alguien” beneficiándose de esta inestabilidad en el precio, y no descarta el lavado de dinero, como una de las posibles causas de que haya tanto dólar en nuestra economía.

HACIA LA FLOTACIÓN

A pesar de las críticas y las demandas de sectores como el exportador, el gobierno de la presidenta Laura Chinchilla parece firme en apoyar la meta del BCCR, de pasar de un sistema de bandas a un sistema de “flotación administrada”.
Consultada por UNIVERSIDAD, la ministra de Comercio Exterior, Anabel González, confirmó que el gobierno apoya al BCCR en su intención de llegar a un sistema sin bandas cambiarias, donde el tipo de cambio se podría mover libremente.
La Ministra indicó que entre las opciones para los sectores afectados, se busca que los bancos brinden seguros para las variaciones bruscas del tipo de cambio, para así reducir un poco la incertidumbre.
Entretanto, el director ejecutivo de la Cámara Nacional de Turismo (CANATUR), Mauricio Céspedes, calificó de “peligrosa” la idea de pasar a un sistema de flotación libre, pues eso podría traer mayores pérdidas e incertidumbre a este sector.
“Cuando el dólar aumentaba un monto fijo todos los días, esto permitía planificar. Con la bandas hay una gran incertidumbre, porque los márgenes son amplios; pero, con una flotación administrada sería peligroso para el sector turismo”, argumentó.
Céspedes recordó que el sector turismo se ha visto seriamente afectado por la recesión en Estados Unidos, ya que ahora los turistas no solo vienen en menor cantidad, sino que también se quedan menos días en el país y gastan menos.
“Esto del tipo de cambio nos ha llegado a agravar la situación; es como una crisis dentro de otra. Si una microempresa turística tenía ingresos de de $100.000 por mes, y comparamos el tipo de cambio actual con el del año anterior, estamos hablando de pérdidas mensuales por hasta ¢8 millones, lo cual es muy duro”, lamentó.
Añadió que si bien no se han presentado cierres de empresas, algunas sí han optado por estrategias como cerrar durante la temporada baja, para evitarse los costos de estar operando.
Céspedes comentó que se han acercado a la Cámara de Exportadores de Costa Rica (CADEXCO), con la cual comparten la problemática, dado que son sectores que reciben dólares, pero pagan planillas, materias primas, servicios y demás costos en colones.
Se quejó porque han intentado proponer alternativas a este sistema de bandas, pero se han encontrado poca disposición del Gobierno a cambiar sus planes, de caminar hacia un sistema de flotación administrada.

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