Advierten alto riesgo de contaminación del acuífero Barva

Tras las denuncias publicadas por UNIVERSIDAD la semana pasada, el Consejo Nacional de Concesiones (CNC) negó que el acuífero Barva haya sido dañado por

Consejo de Concesiones niega daño al acuífero, mientras que el SENARA confirma rotura y grave riesgo.

Tras las denuncias publicadas por UNIVERSIDAD la semana pasada, el Consejo Nacional de Concesiones (CNC) negó que el acuífero Barva haya sido dañado por la empresa constructora de la carretera San José-Caldera. Por el contrario, el Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (SENARA) confirmó que la rotura del sello natural causó un “altísimo riesgo” de contaminación del manto acuífero, del que depende gran parte del suministro de agua potable para el Valle Central.

“Es cierto, se rompió el sello, no voy a esconder eso. La empresa causó un accidente de tipo ambiental ahí, bajó la resaca (excavación), rompió el sello y al aflorar el acuífero se crea un riesgo altísimo de contaminación. La vulnerabilidad del acuífero a la contaminación se vuelve extrema”, dijo Bernal Soto, gerente general de SENARA.

Añadió que el SENARA realizó un estudio en el lugar a solicitud de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA) y entre las medidas que recomendó está no permitir en un amplio perímetro paradas de buses, talleres ni nada que pueda provocar derrames de combustibles que puedan filtrarse al acuífero.
La cuantificación del daño ocasionado le corresponde hacerla a la SETENA, del Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones (MINAET), que eventualmente podría acudir al Tribunal Ambiental, explicó.
Soto respondió así a una consulta de UNIVERSIDAD, luego que un comunicado del viceministro de Concesiones, Guillermo Matamoros, afirmó –en respuesta a denuncias publicadas por UNIVERSIDAD la semana pasada- que tanto el estudio de SENARA como un informe presentado por la empresa constructora (Autopistas del Sol) confirmaron que “no” se dañó el acuífero.

Añadió que el informe de SENARA fue solicitado por el CNC ante las observaciones efectuadas por la empresa IMNSA, supervisora del proyecto San José-Caldera, y fue presentado a Sonia Espinoza, en representación de la Comisión Plenaria de SETENA.

“El oficio de SENARA señala que la  afectación con la rasante de la carretera topa la superficie, sea la mollera del manto acuífero (sic). Esto es distinto de la afectación del manto que inicialmente y sin sustento técnico habían relatado algunos personeros de SETENA”, dice el comunicado.

Respecto a esa afectación, SENARA recomendó drenar el nivel de agua subterránea por debajo de la rasante por medio de algún tipo de obra ingenieril que no represente posibilidades de contaminación para el acuífero. Asimismo, impermeabilizar el área descubierta del techo del acuífero, utilizando un material que impida el paso de contaminantes hasta el nivel del agua subterránea. Finalmente, establecer regulaciones de uso del suelo en una franja ambos lados de la carretera, para prevenir actividades que puedan contaminar el acuífero.

Ante estas recomendaciones, el CNC giró instrucciones precisas al concesionario para que acate estas obligaciones, al tiempo que la administración se encarga de vigilar que se cumpla con las labores de mitigación, aseguró Matamoros.
 
No obstante, el viceministro de Concesiones luego afirmó que “según el informe (de SENARA) este manto funciona por expulsión alimentando la cuenca del Río Segundo y no por impulsión, es decir que no se recarga con aguas de la cuenca. De esta forma, el riesgo de contaminación del manto es  mínimo o no existe.”

Adicionalmente,  según el CNC, la empresa concesionaria le informó a través de Sandra Arredondo, especialista en hidrología, que los brotes de agua en el río Segundo provienen de acuitardos, es decir, de bolsas suspendidas de agua que no son del manto acuífero, y no tienen un valor explotable económicamente. Agrega que “consecuentemente, no hay afectación de verdaderos mantos acuíferos.”
 “Arredondo confirma que si bien hubo un efecto en el techo del manto acuífero de Barva, mediante la labor de obras de impermeabilización se elimina el riesgo de afectación del manto como tal. Ante esto, el CNC exigió al concesionario iniciar las obras de mitigación correspondientes. Estas actualmente ya se están realizando”, aseguró el CNC.

Por su parte, Soto dijo que SENARA recomendó tomar medidas inmediatas con la posibilidad de sellar el daño que se hizo ahí, y declarar un perímetro importante donde no se puede construir absolutamente nada, para evitar cualquier riesgo de contaminación.

En cuanto a si ya se podría haber producido contaminación alguna, habida cuenta de que ya pasaron varios meses desde que se produjo la excavación y la maquinaria continúa trabajando, dijo que la manera de saberlo sería tomar muestras de agua y llevarlas al laboratorio.

Aclaró que la institución competente para actuar en este caso es la SETENA,  ya que el SENARA es un organismo técnico de consulta, que hace recomendaciones pero no toma decisiones.

“Nosotros hicimos un estudio a solicitud de la SETENA y efectivamente determinamos que quizá la empresa bajó demasiado la resaca, el acuífero afloró, y no es tanto que el agua salga, sino cómo prevenir, porque cualquier fisura que haya, igual que un pozo perforado, siempre será una fuente potencial de contaminación.”

“Nosotros dijimos que hay que tomar una serie de medidas correctivas, precautorias o como las queramos llamar, y que no se les ocurra hacer ahí un taller, una parada de buses ni nada que pueda conllevar un derrame de combustible o hidrocarburos que pueda contaminar el acuífero”, subrayó Soto.

INCUMPLIMIENTOS

Un informe de la Comisión Plenaria de la SETENA emitido el pasado 22 de abril reseñó una serie de incumplimientos de compromisos ambientales de la constructora del proyecto San José-Caldera. Entre ellos, haber desatendido la recomendación hecha en el estudio de impacto ambiental de elevar la carretera en ese punto (próximo al puente sobre el Río Segundo en inmediaciones de La Guácima de Alajuela), a fin de no romper el techo natural del acuífero, que se ubica a muy escasa profundidad allí.

Consultado un hidrogeólogo conocedor de la situación, dijo que la constructora hizo un corte de 12 metros con lo que rompió los sellos naturales, y el agua que escapa bastaría para abastecer de agua potable a 116.000 personas.

UNIVERSIDAD pudo observar la semana antepasada a los trabajadores y la maquinaria de la constructora trabajando alrededor de una laguna que se formó en la trocha, y el chorro de agua corriendo hasta desembocar junto al puente de Río Segundo.

Varios diputados denunciaron a este Semanario que supuestamente para ahorrar inversión, la constructora ha estado incumpliendo especificaciones técnicas en partes del proyecto, o ha utilizado materiales de calidad distinta a la requerida. Asimismo, que ello no obstante, las autoridades han autorizado el cobro de peajes y han dado por recibidas partes de la obra sin estar terminadas y sin comprobar la calidad, lo que los denunciantes calificaron de absurdo.

Con el comunicado, el CNC dio respuesta a parte de varias preguntas que este Semanario envió a la ministra del MOPT, Karla González, relacionadas con estas denuncias, a través de la asistente de prensa de la funcionaria. Entre las preguntas estaba la de si hay algún trato especial para el concesionario, el cual ha contratado servicios profesionales a un bufete del que es socio un primo hermano de la ministra, y del cual ella misma trabajó como abogada hasta que asumió el Ministerio.

Consultado el diputado Ronald Solís (Partido Acción Ciudadana) sobre la ejecución del proyecto San José-Caldera, dijo que “llama la atención que en una carretera que es carísima para los costarricenses, por los peajes que cobran, resulta que no estaban contempladas paradas de buses ni puentes elevadizos para que la gente cruce. Ahora el Estado tiene que hacerlos, como si los empleados públicos, los ingenieros y profesionales fueran ignorantes y no tuvieran la capacidad mínima de prever que hay que hacer paradas y puentes para que la gente pase de un lado a otro.”

En relación con este punto, el diputado Mario Quirós (Movimiento Libertario) consideró que se está haciendo un mal uso de las concesiones en Costa Rica. Las están utilizando para hacer negocios, y los funcionarios, “en vez de defender los intereses nacionales, más bien están viendo a ver como tapan los incumplimientos de la concesionaria”, lamentó.

 

 

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