Burocracia desafina a la música callejera en San José

Omar Chacón, de 81 años, toca su acordeón desde hace más de 10 años en las calles de San José. «Una vez una pareja

Omar Chacón, de 81 años, toca su acordeón desde hace más de 10 años en las calles de San José. «Una vez una pareja de policías me iban a quitar el acordeón y yo les dije que no, porque era mi propiedad. Ustedes lo que pueden hacer es detenerme», dijo (Foto: Diego Arguedas).

Más de una semana después de que estallara un debate nacional y cantonal acerca de los derechos de músicos y predicadores en las calles capitalinas, el acordeonista Omar Chacón sigue tocando su instrumento sin necesidad de un permiso del ayuntamiento y elige a placer su lugar, a pesar de los pronunciamientos de que sí lo requiere.

Casi todas las mañanas, Omar Chacón se sienta al costado este de las oficinas centrales del Banco Central, cuelga su acordeón al cuello y empieza a tocar para los peatones que caminan entre la esquina del antiguo edificio Monumental y el Club Unión.

Algunos días, cuando pega fuerte el viento y el hombre de 81 años teme por su salud, se traslada varias cuadras al este y retoma la música sobre la Avenida Central, frente a la plaza de la Cultura.

Cerca del mediodía toma su bastón, guarda el acordeón y regresa a la estación del bus que lo llevará hacia su casa en Ipís de Goicoechea. Por la tarde hará artesanías y al día siguiente regresará a su puesto como músico ambulante.

«A mí casi no me molesta la Policía Municipal, creo que como yo soy no vidente eso me ayuda un poco», supuso él.

En materia de regulación del uso del espacio público, la inconsistencia ha sido norma en la Municipalidad de San José. Mientras el perfil de redes sociales del municipio y varios funcionarios municipales insisten en la necesidad de un permiso especial, la regidora que preside la Comisión de Obras –encargada de ver el nuevo reglamento sobre el tema– sostiene lo contrario.

«No hay un acuerdo que prohíba hablar de la Biblia en los espacios públicos. En vez de tener una discusión sobre espacios públicos (…) todos se basan en acuerdos inexistentes. El problema es que no ha habido debate, sino que ha sido información y desinformación”, aseguró Eugenia Bermúdez, regidora josefina y presidenta de la Comisión de Obras del Concejo.

En el ínterin, el debate ha despertado polémica en sitios especializados en música y cultura urbana y provocó que el diputado evangélico Fabricio Alvarado mencionara el tema en el Congreso.

¿Cómo comenzó la actual discusión sobre los permisos? Como muchas cosas en la era de Internet: con un video colgado en YouTube.

LA BANDA

El 18 de febrero, los músicos de la agrupación Olafo Band colocaron sus instrumentos en el boulevard de la Avenida Central y empezaron a tocar para los peatones, tal como hace Chacón con su acordeón o como lo hacen usualmente decenas de músicos.

En el video que luego subieron a Internet, ellos se ven tocando por varios minutos antes de que llegaran dos policías municipales en bicicleta.

– “Si tienen permiso se pueden quedar, si no tienen permiso tienen que recogerme todo”, dice un oficial fornido, con lentes oscuros y una barba grisácea.

–  “¿Dónde se puede pedir?, preguntó uno de ellos.

– “Tienen que ir a los altos de la Municipalidad”, les contestó el oficial.

El incidente provocó una reacción en cadena de comentarios y artículos en redes sociales y sitios web como 89decibeles.com y laciudadparalela.com.

En declaraciones a medios de comunicación, el 25 de febrero, Rafael Arias, asistente de la alcaldesa de San José, Sandra García, aseguró que el trámite que deben pedir los músicos está contemplado en el artículo 2 inciso 8 del Reglamento de Desarrollo Urbano del cantón de San José.

Un día antes, el perfil de Facebook del municipio intentó justificar la acción, señalando que la entidad «debe velar, en todo momento y en toda circunstancia, por que se preserve la función para la cual, desde un principio, se crearon las zonas peatonales, que no es otra que la de permitir la circulación de las personas por el casco central metropolitano».

Según esta interpretación, los espacios públicos en San José tienen un sentido primordialmente de tránsito, lo que atenta contra otros posibles usos.

La regidora Eugenia Bermúdez, del Partido Acción Ciudadana, que preside la comisión que plantea nuevos cambios a varios reglamentos dentro de la Municipalidad, explica que la concepción desde el Concejo sobre el uso del espacio público va en otra dirección.

«Con respecto a los artistas en la vía pública, si es una manifestación espontánea o como ese grupo, que llegaron un día y estaban tocando, esa gente no necesita permiso porque justamente los espacios públicos son para que la gente se manifieste. Si usted quiere llegar a recitar poesía o con su pareja y tomarse fotos, esas son las cosas que debe pasar en el espacio público», explicó Bermúdez.

Una revisión de los reglamentos municipales mencionados por el asesor de la alcaldesa revela que el artículo 2 inciso 8 del Reglamento de Zonificación de Uso del Suelo habla de actividades que difieren, por su magnitud, de la manifestación espontánea de un músico callejero.

Según este inciso, la dependencia autorizada de emitir patentes puede dar permiso hasta por un mes a «actividades relacionadas con eventos tales como: ferias, festejos populares, turnos, fiestas patronales, conciertos, festivales y similares». El numeral no hace mención a manifestaciones espontáneas en la vía pública.

El debate entonces se centra, explica Bermúdez, en si el ciudadano es «habitual» o no del espacio. Es decir, si Olafo Band llegara todos los días a tocar varias horas a la misma esquina, sí requeriría un permiso especial.

En caso de que debiera solicitar permiso, el trámite es lento, explicó Jeisson Peñaloza, quien se desempeña como payaso en la ciudad. Lleva 13 años de trabajar y antes del 2007 un funcionario municipal inspeccionaba su espacio y le daba el permiso sin más trámite, pero después de esa fecha tuvo que hacer solicitudes al Concejo.

Allí debe presentar constancia de que sus pinturas son avaladas por el Ministerio de Salud, mostrar fotografías del espacio que ocupan para garantizar que no obstaculizan el espacio público y una carta donde se comprometan a no usar parlantes. Hasta enero del 2014, el trámite había sido fluido pero desde entonces, cuando venció su permiso anual, están procesando el siguiente.

«El trámite no dura tanto, lo que dura es el estudio. Imaginate que se nos venció en enero de 2015 y a la fecha no nos han renovado el permiso. Desde antes que se venciera pedimos la solicitud», explicó Peñaloza  quien trabaja con el nombre artístico Tornillito.


Opiniones desde la red

«Ustedes pero ni una estrella se merecen y menos después de haber prohibido actos culturales en la ciudad ni en un país de primer mundo hacen esto. Del arte sale la cultura entre muchas cosas, créanme que algún día les va a salir por la culata y van a tener a un mar de gente en sus puertas».

Daniel Montero

«Señor director de la policía municipal, por qué no se dedica a limpiar la ciudad de tanto vendedor –y si mal no recuerdo la Sala Cuarta se lo ordenó y ni así te pones a trabajar– y si tenés que quitar el arte y la música que en toda ciudad del mundo es permitido; porque es sano y entretiene y calma la desesperanza contra tanto empleado público que no cumplen bien sus funciones que encomienda el pueblo».

Ismael Ramírez


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