CCSS Agenda estratégica sería perjudicial

Un gran sector de la población dejaría de tener acceso a algunos servicios médicos en la Caja. La CCSS podría dejar de atender a

Un gran sector de la población dejaría de tener acceso a algunos servicios médicos en la Caja.


La CCSS podría dejar de atender a personas con enfermedades crónicas que no tengan la capacidad de pagar un monto extra a su cotización.

Dos analistas que examinaron la «Agenda Estratégica» de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), determinaron que se pretende cobrar un monto extra a quienes requieran atención médica compleja, como es el caso de las enfermedades crónicas.

Según explicaron, esta agenda promueve que la Caja funcione como una institución aseguradora y que compita en el mercado ante la llegada del Tratado de Libre Comercio de Centroamérica con Estados Unidos (TLC).

UNIVERSIDAD conversó con la pediatra y salubrista Patricia Allen y con el sociólogo especialista en reforma del sector salud, José Manuel Valverde, quienes detallaron los alcances de dicho documento.

La «Agenda Estratégica de la Caja Costarricense de Seguro Social 2004-2006» es un documento elaborado por la presidencia ejecutiva de la institución con fecha octubre del 2004.

Sin embargo, aparentemente nunca ha sido debatido ni estudiado por otros sectores involucrados, sino que se limita al uso exclusivo del presidente de la CCSS, Alberto Sáenz Pacheco.

Se intentó varias veces localizar al Dr. Sáenz durante dos semanas y en repetidas ocasiones la oficina de prensa comunicó de las dificultades del presidente ejecutivo para atendernos. Luego avisaron que Sáenz no pensaba referirse más al tema «por ser un documento de ámbito privado de su trabajo». Según se dijo se trata de un documento donde reúne sus «ideas y reflexiones» y no una propuesta de reforma propia de la institución. Es por eso que tampoco está aprobada por su junta directiva.

EL FACTOR RIESGO

Por su lado José Manuel Valverde explicó que en realidad se trata de una nueva propuesta de reforma disimulada para subsanar el fracaso de la reforma de 1992.

Agregó que se parte del principio de que hay un aumento en los gastos del seguro de salud pero no de los ingresos y que eso pone a la Caja en situación vulnerable.

Patricia Allen puntualizó que esta situación se da porque el Estado no paga las cuotas que le corresponden dentro del sistema tripartido, y eso crea una alta morosidad.

Ambos dicen que por eso planean aplicar un sistema de «seguro por riesgo», que a su vez abre los portillos ante un próximo TLC. Este sistema sería desventajoso para las personas con menos recursos, advirtieron.

El documento dice que ante la ruptura del monopolio de los seguros comerciales algunas compañías entrarían en competencia con la CCSS y que por eso se deben introducir «mecanismos de competitividad».

Según los expertos, este mecanismo consiste en cobrar una cuota adicional a las personas que padecen enfermedades complejas o crónicas, es decir que si usted es diabético la atención le resulta más cara a la institución y la diferencia la debería pagar de su bolsillo.

Lo que Allen y Valverde argumentan es que muchas personas tienen acceso a la atención médica por los montos cotizados con sus salarios o bien con lo que el Estado cubre del régimen no contributivo. Estas últimas no estarían en capacidad de pagar más por ser atendidas.

Según Valverde esta medida estratificaría a los asegurados. Quienes no tengan recursos solo podrán usar el nivel más básico de atención médica, mientras los asalariados podrán usar el segundo y tercer nivel en clínicas y hospitales; finalmente quienes requieran tratamientos complejos y riesgosos serán obligados a pagar la cuota adicional.

Valverde indicó que con esto los principios de solidaridad y universalidad de la seguridad social serían cosa del pasado.

Allen enfatizó en que la gente más pobre, que normalmente sufre más enfermedades, no tendrá opción para ser atendida. Ciertamente es necesario definir cuáles servicios debe dar la CCSS, por ejemplo operaciones de cirugías estéticas que no sean fundamentales para la salud y con altos costos, podrían no tener prioridad.

VENTA DE SERVICIOS

Por otro lado ambos especialistas se refirieron a la venta de servicios de salud, ya que con la ejecución de la agenda, ésta se vería incentivada.

El documento dice textualmente: «la Institución requerirá diseñar estrategias estratificadas de prestación de servicios para responder a necesidades concretas de los distintos grupos socioeconómicos, con una mayor orientación al usuario». Y continúa: «caben aquí alternativas como el fortalecimiento o replanteamiento de los programas de medicina mixta, libre elección médica, o bien mediante la introducción de esquemas complementarios de acceso a servicios no institucionales».

Valverde agregó que «este es el último empujón para privatizar la atención en salud». Recordó que varios servicios se sometieron antes a licitaciones públicas que ganaron empresas privadas como la Clínica Bíblica.

Allen explicó que la CCSS perdería su condición de aseguradora y se convertiría en una proveedora de servicios de salud, por lo que empezaría a comprar otros privados como ahora lo hace con las clínicas cooperativas, en menor escala.

Agregó que las filas son una forma disimulada de privatizar, porque la gente se aburre o tienen enfermedades muy urgentes y buscan dinero para pagar atención privada. Esto da pie a un sistema de estafa conocido como «biombo» donde el médico de la Caja dirige al paciente a su consultorio privado con la excusa de que debe tratarse de urgencia y en la Caja no le satisfarán la necesidad, porque el equipo está malo y necesita con urgencia ser atendido.

ELIMINARON LA PREVENCIÓN

Ambos especialistas coincidieron en que la CCSS ha disminuido o eliminado programas de salud preventiva y esto degenerará en más gastos pues la población se enfermaría más.

Valverde dijo que el departamento de control del VIH SIDA ya cerró, aunque es un campo muy necesario pues los pacientes con sida no son bien vistos ni atendidos en las clínicas.

Mencionó otros siete campos de la salud preventiva en los que los programas se han eliminado y los profesionales se han diseminado por la institución.

Allen mencionó que los de atención integral a los adolescentes y a la mujer también sufrieron la misma suerte, a pesar de ser fundamentales para la población.

«El seguro social es un baluarte, no me imagino a Costa Rica sin seguridad social,» concluyó la pediatra, al insistir en que este cambio acabaría con el principio de solidaridad de la CCSS.

 

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