CCSS conocía irregularidades en Calderón Guardia desde el 2011

Exdirector administrativo del Calderón Guardia denuncia que nivel central de CCSS desoyó advertencias.Gerentes Médica y de Logística de la CCSS mantienen silencio, subauditor alega

Exdirector administrativo del Calderón Guardia denuncia que nivel central de CCSS desoyó advertencias.

Gerentes Médica y de Logística de la CCSS mantienen silencio, subauditor alega que informes de auditoría fundamentaron intervención del centro médico.

El departamento de Adquisiciones de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) fue notificado desde setiembre del 2011 de la existencia de irregularidades en un cuerpo de 1022 facturas por un monto total de $2,3 millones que la empresa Synthes Costa Rica pretendía cobrar al Hospital Calderón Guardia por el suministro de artículos quirúrgicos de ortopedia.

A pesar de tener esta información documentada por los funcionarios del hospital, la CCSS solo presentó una denuncia ante el Ministerio Público el 17 de enero del 2014, es decir dos años y cuatro meses más tarde.

Así lo revelan actas y documentos a los que accedió UNIVERSIDAD.

Uno de esos documentos es la carta que la jefa de Gestión de Bienes y Servicios del Hospital Calderón Guardia, Laura Torres, envió el 7 de setiembre del 2011 al Departamento de Adquisiciones de la CCSS, en donde puntualmente señalaba que las facturas presentadas al cobro por la Synthes contenían situaciones irregulares.

“Les adjunto el acta de envío de facturas de pago de la empresa Synthes, donde se detallan las situaciones irregulares detectadas en el proceso de facturación de la empresa Synthes para la compra de consignación de insumos para el servicio de ortopedia”, afirmó en setiembre del 2011 la jefa de Bienes y Servicios del Calderón Guardia.

Tres meses más tarde, en diciembre de 2011, una carta de la misma funcionaria ordenó suspender el trámite de pago que Synthes impulsaba ante la CCSS por equipos supuestamente provistos al Calderón Guardia.

El pedido de suspender los pagos a Synthes en el Calderón Guardia no tenía efecto sobre el resto de las facturas que la firma tenía al cobro como parte de los cinco contratos que tiene vigentes con la CCSS.

Estos contratos fueron firmados con el nivel central de la CCSS y contemplaban la provisión de materiales para otros 15 clínicas y hospitales de distintas regiones del país en las mismas condiciones que para el Hospital Calderón Guardia, en donde se descubrieron las supuestas facturas anómalas.

UNIVERSIDAD  solicitó a la dirección  de comunicación de la CCSS información sobre los montos pagados a la firma Synthes en el resto de las clínicas y hospitales amparados por los contratos para proveer suministros médicos pero, al cierre de esta edición, no se nos entregó la información.

Tampoco fue posible obtener las versiones de la gerente Médica  de la CCSS, María Eugenia Villalta, quien no respondió los mensajes dejados en su oficina. La gerente de Logística, Dinorah Garro, por su parte señaló que no se refiere al tema por estar en investigación judicial.

Como respuesta a las solicitudes de información que efectuó UNIVERSIDAD, la oficina de prensa de la CCSS envió una respuesta elaborada por el subauditor Ólger Carrillo, en donde el funcionario alega que la Auditoría Interna había emitido un informe sobre un tema relacionado, en agosto del 2010, pero no puntualiza qué acciones concretas recomendó tomar sobre el caso específico de Synthes.

Según el subauditor Carrillo, fue la información aportada por la Auditoría la que fundamentó la decisión de la Junta Directiva de la CCSS de intervenir el Hospital Calderón Guardia.

En abril del 2011, la empresa Synthes fue adquirida por la multinacional Johnson & Johnson. Desde Florida, Estados Unidos, la vocera de la empresa, Mariela Meléndez, evadió comentar sobre la investigación que el Ministerio Público lleva acerca de la firma en Costa Rica.

“La empresa es respetuosa del proceso de investigación y se pone al servicio de la Fiscalía; decir más ahora sería entorpecer, más que enriquecer. Como empresa, estamos comprometidos con el cumplimiento de las regulaciones internacionales, nacionales e internas en lo que se refiere a la práctica de negocios”, expresó Meléndez.

LA DENUNCIA

El director médico del Hospital Calderón Guardia, Taciano Lemos, y su jefe de cirugía, Raúl Valverde, fueron quienes presentaron finalmente, el pasado 17 de enero, una denuncia formal contra el presidente de Synthes, Lorenzo Castaño, en su calidad de “director, propietario o representante legal” de la firma proveedora de la CCSS.

En las conclusiones de esa denuncia, se indica como posible delito “la tentativa de estafa en perjuicio de la CCSS-HCG”, al presentar al cobro facturas por insumos en procedimientos ortopédicos.

Según se indica en el documento, una revisión de los expedientes médicos que respaldan las 1022 facturas que Synthes quiere cobrar revela serias inconsistencias y posibles falsificaciones de firmas.

“En algunos casos, los pacientes eran inexistentes o fallecidos sin haberse realizado el procedimiento de la cirugía. Se supone el delito de falsificación de firmas por parte de Synthes, por señas y trazos dudosos en las únicas facturas que podrían ser pagadas”, señala la denuncia de Lemos y Valverde.

Cinco meses más tarde de presentada esa denuncia, el 10 de junio de este año, un equipo de la Fiscalía Adjunta de Fraudes a cargo de la fiscal Emilia Navas, allanó diferentes oficinas del Hospital Calderón Guardia, las oficinas centrales de la CCSS y de la empresa Synthes en Santa Ana.

La jefa de prensa del Ministerio Público, Tatiana Vargas, indicó que se investigan los posibles delitos de estafa y tentativa de estafa; “en esta etapa de la investigación no hay todavía individualizado ningún responsable.

“Estamos analizando  el material que logramos decomisar en los allanamientos. Se obtuvieron facturas, expedientes de licitaciones, expedientes médicos y respaldos informáticos”, señaló Vargas.


¿QUIÉNES SON  SYNTHES Y CASTAÑO?

La empresa Synthes Costa Rica Ltda. es una firma fundada en 2006 que tiene cinco contratos vigentes con la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) para la provisión de equipos médicos, por un monto total de ¢2480 millones.

Su presidente es el médico Lorenzo Ramón Castaño Suárez, de 46 años, nacido en Santiago de Cuba.

Según la Dirección General de Migración y Extranjería, Castaño es ciudadano costarricense naturalizado.

Los registros migratorios de Castaño revelan constantes viajes al exterior, durante los últimos dos años el empresario ha salido en 27 ocasiones de Costa Rica.

Castaño aparece vinculado con la Junta Directiva de nueve empresas en Costa Rica: Eco Vehículos S.A., Servicios Administrativos Castaño S.A, Inmobiliaria Espinal, Lorwen S. A. 3-101-478552 S.A., Soluciones Médicas Innovadoras S.A., Synthes Costa Rica , Corporación B L Ciento Tres de Santa Ana S.A. 3-101-478552

La empresa Synthes fue adquirida en abril del 2011, por la multinacional Johnson & Johnson y según una publicación del diario español El País, la compra fue por un monto de $21.300 millones.

UNIVERSIDAD intentó localizar a Castaño pero no recibió respuesta.


MARCO SEGURA, exdirector administrativo del Calderón Guardia

“No solo el Calderón Guardia recibía insumos de Synthes”

El exdirector administrativo del Hospital Calderón Guardia, Marco Segura, señala que fueron los funcionarios a su cargo en el hospital quienes detectaron las posibles irregularidades en las facturas de la empresa Synthes y que fueron ellos quienes alertaron a los niveles centrales de la CCSS.

El funcionario, hoy suspendido en sus labores, alega desconocer que los funcionarios del nivel central de la CCSS hayan tomado acciones formales contra la empresa luego de recibir la alerta dada por el hospital. A continuación, un extracto de la entrevista exclusiva que Marco Segura ofreció a UNIVERSIDAD.

¿Cómo se detectó esta presunta irregularidad?

— En mayo de 2011,  el jefe de la subárea de almacenamiento y distribución nos dice que le acaban de presentar varias cajas con facturas; en ese momento creo que eran como 700 facturas. Ese mismo mes, el jefe de la subárea le avisa a la jefa del área de Bienes y Servicios, quien me lo reporta, yo le indico que se reúna con los representantes de Synthes para ver qué pasó. En junio se da la reunión.

¿De qué fecha son esas facturas?

— 2010 y 2011. El problema es que nos presentan facturas del 2010 a cobro en 2011, cuando ya hay una liquidación presupuestaria y no tenemos reserva. Había que hacer una previsión presupuestaria.

¿Por lo general, cuánto se tarda en entregar las facturas?

— Es relativo, hay empresas que tienen mucho dinero y se dan el lujo de presentar las facturas un año después. Desde mi llegada a la dirección, hace tres años, he intentado ordenar un poco la casa y las empresas pueden durar hasta cinco meses.

¿En este caso la empresa duró un año?

— Casi un año, como once meses.

¿Si eso era lo habitual, por qué hubo una sospecha?

— Cuando nuestro proveedor las recibe, se revisa que las facturas vengan firmadas, con el número de contrato, la hoja de consumo firmada por el cirujano e instrumentistas,  y nada de eso venía, por lo que no nos da certeza de que esos insumos realmente fueron utilizados.

¿Cómo venían?

— Vienen en varias cajas, la empresa le dice “recíbame esto”. Normalmente, las empresas presentan una nómina con el detalle por factura. Ahí es donde yo le instruyo a la jefa del área de servicios para que se reúna con Synthes.

En junio del 2011…

— Se reúnen en junio y agosto, para indicarles que presenten el reclamo formal de cobro. Visto lo complicado y la falta de claridad de lo que estaban presentando, en setiembre, se advierte al Departamento de Adquisiciones de la Caja de la serie de irregularidades de esas facturas.

¿Por qué esa advertencia?

— Porque no solo el Calderón Guardia recibía insumos de Synthes. Entonces, les dijimos que las facturas no cumplían con los requisitos de pago.

¿Hay respuesta de la Caja?

— En el documento les pedimos una reunión urgente. A ese punto no sé si la Caja siguió pagando las facturas que presentaba Synthes, nosotros lo que hicimos fue encenderles las luces de alerta.

¿Pero algo formal?

— Que yo conozca no.

¿Qué hicieron en el Calderón?

— En diciembre del 2011, la Dirección Administrativa y Financiera ordena suspender el trámite de pago a la empresa hasta que no se nos aclare todo esto. Ahí mismo me reuní con el exdirector del hospital, Luis Paulino Hernández, y le dije: “Esto está horrible”, le pedí el favor de instruir una investigación preliminar. Él, mediante un oficio, pidió al director de cirugía (Raúl Valverde) iniciar la averiguación, yo no le podía dar una orden a Valverde porque él no es mi subordinado.

¿Por qué al doctor Valverde?

— Él era el jefe de la Unidad de Cirugía, que es la superior del servicio de ortopedia. En ese momento, también le solicitamos a Eithel Corea, director de Aprovisionamientos de Bienes y Servicios de la Caja, una reunión urgente.

¿Lo reitera?

— Exactamente. La reunión se hizo a mediados de enero del 2012. Le explicamos la situación para evitar pagar esas facturas, o cobrar la garantía en caso de que ya se hubiera desembolsado.

¿Qué pasaba en el Calderón?

— Se le instruye a Valverde para que verifique cada expediente clínico con lo reclamado por la empresa para valorar el pago de las 1022 facturas que teníamos.

¿Qué resultó de esa investigación?

— En agosto, Valverde me dice que ya la había terminado y que la iba a trasladar al CIPA (Centro para la Instrucción de Procedimientos Administrativos). Solicito los resultados y a marzo aún no tenía respuesta.

¿Hasta ese momento, cuál era el criterio de la empresa?

— Ellos nos pidieron una reunión donde solicitan una explicación del porqué reteníamos el pago, ahí me entero que el doctor Valverde solicita que se realice la investigación que en teoría ya se había concluido; hasta ese momento, solamente se habían revisado seis facturas. En ese momento, la empresa Synthes envió una nota de reclamo aduciendo que era por recomendación de las autoridades de la gerencia logística de la Caja y punto.

¿Qué establecen los contratos de Synthes?

— Esos no son contratos que utiliza el hospital, son de las oficinas centrales de la Caja. Supuestamente, estos contratos, que se facturan placas y tornillos, el objeto contractual era otra cosa, aparentemente eran por caderas, sistemas de osteosíntesis específicos pero no sistemas de consignación.

¿Por qué el cambio?

— En qué momento deciden que lo que era para caderas y otras cosas se utilizará para otras cosas, no sé.

¿Pero, pudo hacerse por adenda?

— Puede ser, pero que se revise el contrato, yo no la conozco. Eso sería rarísimo, lo que debió darse era una nueva contratación.

Nunca bajo ese mismo contrato…

— No, es que supuestamente no había contrato. Hasta diciembre del 2013, la Caja hace el primer contrato para la compra de placas y tornillos. No existía un contrato en ese momento.

¿Cómo hacía la Caja?

— Habría que preguntarle al tesorero de la institución si pagó, aunque lo hayan pagado y como supuestamente no había un contrato que lo respaldara eso se llamaría contratación irregular. Si los pacientes recibieron las placas y tornillos, en la Ley de Contratación Administrativa dice que el pago se da bajo el concepto de indemnización disminuyendo el lucro cesante. Si usted no logra determinar el lucro cesante, se rebaja el 10% de la factura procediendo, posteriormente, a realizar una investigación para determinar quiénes son los responsables de esa contratación, pero para poder pagar. La Caja tenía que tener la certeza de que los insumos se usaron.


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