Costa Rica: El desconocido que enamoró a Brasil

Los costarricenses son los más buscados para las fotos en Brasil.Antes de empezar el Mundial, para buena parte de los brasileños Costa Rica era

Los costarricenses son los más buscados para las fotos en Brasil.

Antes de empezar el Mundial, para buena parte de los brasileños Costa Rica era ese equipo desconocido al que los tres excampeones mundiales del “grupo de la muerte” enviarían a casa sin pena, ni gloria y hasta sin puntos.

Pero el adjetivo “desconocido” cambió a “sorprendente”, y tanto los anfitriones de la Copa como el mundo entero fijaron sus ojos sobre ese equipo que inició ganándole a Uruguay por 3-1. Fue amor a primera vista.

Si alguno tenía duda, o pensó que lo de Costa Rica era casualidad, los guerreros de Jorge Luis Pinto dieron la confirmación al vencer 1-0 a la poderosa Italia, a la cuatro veces campeona mundial.

Ya para ese punto vestir la “roja” costarricense en Brasil fácilmente le consigue a cualquiera una felicitación, un abrazo, una foto y hasta el cántico de una barra completa, sin importar su nacionalidad.

En una Copa del Mundo donde la selección brasileña es la “reina del carnaval”, la carroza costarricense es la que suma ahora más simpatías: chilenos, argentinos, españoles, colombianos, estadounidenses, mexicanos y los propios brasileños se han rendido al encanto “tico”.

En Río de Janeiro caminar con la camiseta costarricense hace que te pidan fotos, que te ofrezcan cambiarla por la de algún otro país, o que simplemente te ganés una muy eufórica felicitación.

¡Grande Costa Rica! ¡Van a llegar lejos en la Copa!, sale un grito desde un denso grupo de argentinos que reconocen el buen juego de nuestra selección.

“¿Cómo es Costa Rica?”, me pregunta un taxista ahora muy interesado. Un par de fotos de playas, bosques y otra del volcán Poás puestas en mi celular lo enamoran de inmediato. “¡Yo quiero ir a Costa Rica alguna vez!”, dice sin dudar y promete que hará todo lo posible para hacerlo pronto.

En Recife, un grupo de gente vestida de rojo me saluda a lo lejos al ver mi camiseta. Van vestidos como ticos: camiseta roja, gorro tricolor y una bufanda que dice Costa Rica. Cuando me acerco a saludar, en lugar de un “pura vida”, me hablan en portugués. Son brasileños.

“Brasil no está tan bien como esperamos (dice luego del empate  de su equipo ante México), entonces yo prefiero ahora apoyar a Costa Rica. Es el mejor equipo de la Copa”, dice Luca Ferreira, con la camiseta costarricense puesta, conseguida de seguro en un intercambio con algún tico.

Belo Horizonte recibió a la selección para el tercer partido, ante Inglaterra. En la zona de Savassi, en el centro de la ciudad, gran cantidad de jóvenes se reúnen para celebrar el gane de Brasil sobre Croacia, y los muchos ticos en la ciudad también hacen de las suyas.

Al coro de “ticos, ticos”, se unen cientos de voces brasileñas que posiblemente no sepan lo que están cantando, pero ahora Costa Rica es también su selección y quieren que tumbe a su tercer excampeón mundial consecutivo.

“Yo solo espero que Costa Rica no se encuentre con Brasil en las otras etapas. Es un equipo muy bueno. Conocí muchos costarricenses estos días y son gente muy amable”, dice un joven local vestido con la “verdeamarela” de su país.

EL MUNDIAL EN TICO

Para los periodistas costarricenses que cubren el Mundial desde Brasil, lo hecho por la selección también ha cambiado la relación con otros colegas. Los que éramos vistos de reojo como los “pobres ticos” que venían a pasear al Mundial, hoy son los más solicitados para que den información y entrevistas.

El reportero de la Gazzeta de lo Sport de Italia, el editor de la Revista El Gráfico de Argentina y el periodista de El País de España, se nos aproximan a preguntar por Costa Rica: ¿Cuál es el secreto para este éxito? ¿Cómo es el país? ¿Por qué les llaman ticos? ¿Qué significa “pura vida”?.

Emisoras de radio, canales de televisión y hasta un angustiado periodista inglés de la BBC anda en busca de un costarricense que hable bien su idioma para hacerle las preguntas que en Londres le demandan sus jefes.

Los periódicos locales ponen a Campbell y a Ruiz en sus portadas, el ESPN “brasileño” dedica horas a tratar de explicar y explicarse a esa “sorprendente Costa Rica”.  Maradona y  Mourinho se disculpan con nosotros por menospreciarnos. Aquí débil es cualquiera menos nuestro equipo.

En el aeropuerto de Río de Janeiro, un joven se me acerca para ofrecerme una suscripción a una revista. Un su veloz portugués me ofrece su “buen precio”, ofertas especiales y otros tantos beneficios.

−Pero, es que yo no soy brasileño.

−¿No? ¿De dónde es?

−De Costa Rica.

−¡De Costa Rica! ¡Qué bien juega Costa Rica! Merecen llegar muy lejos en la Copa. Tome esta revista, mi regalo para Costa Rica.

Tomo la revista, no sin algo de pena. No hice nada para merecerla, simplemente hoy en Brasil ser “tico” abre puertas, genera sonrisas, alimenta simpatías y llena de ilusión.

Cada brasileño que me encuentro promete “torcer” (apoyar) a Costa Rica. Brasil se enamoró de nuestra selección, de nuestra bandera y de nuestra gente.


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