Costa Rica: Modelo de apertura comercial presiona aumento en desigualdad

Un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reveló que Costa Rica es el segundo país con menor desigualdad en

La desigualdad en Costa Rica es de las menores en la región, aunque expertos aseguran que es una señal para mejorar.

Un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reveló que Costa Rica es el segundo país con menor desigualdad en ingresos en América Latina. Sin embargo, especialistas coinciden en que la implementación de políticas sociales enfocadas a combatir estas brechas, es esencial para mantener esta posición e igualar a las naciones desarrolladas.

El Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe, reveló que Costa Rica es superada por Uruguay y le siguen Venezuela y Argentina. Los países más desiguales son Bolivia, Haití y Brasil. Las posiciones se obtienen de acuerdo con el Coeficiente de Gini, medida para calcular la desigualdad de los ingresos y expresada en porcentaje.
El país alcanzó la cifra de 47%, la cual lo diferencia de la constante en la región, que ronda los 55 puntos porcentuales.

¿ECONOMIA SOBRE POLITICA SOCIAL?

Según el documento, existen varios factores que han permitido que la desigualdad en Costa Rica sea menor que en la gran mayoría de países de América Latina y el Caribe.
Como antecedentes, cita que en la época de la Colonia, la población no vivió con toda su intensidad sus fenómenos más fuertes, como el uso de la mano de obra esclava o servil y el libre acceso a la tierra durante la primera mitad del siglo XX.

Destacó el temprano establecimiento de un modelo de educación primaria común, obligatorio y gratuito y un sistema democrático de elecciones libres. Asimismo, la abolición del ejército permitió la asignación de más recursos a políticas sociales y el impulso de sistemas nacionales de salud y de seguridad social con una amplia cobertura.
Pese a la posición de privilegio, la desigualdad ha aumentado en los últimos años. De un promedio de 38,3% en la década de los 90, pasó a 42,3% en el actual decenio.

La representante residente del PNUD en Costa Rica, Luisa Carvalho, manifestó que a pesar de los buenos resultados, se observa la persistencia de la pobreza y el incremento en la desigualdad, aunque haya tasas sostenidas de crecimiento y de inversión social.

Las causas del incremento de las brechas se relacionan, prosiguió, con las opciones tomadas por el país en los últimos 20 años. La investigación encontró que el estilo de desarrollo mostrado pudo incidir en dicho aumento.
Una plataforma basada en una fuerte apertura comercial, con la exportación de productos de alta tecnología y la expansión de servicios como el turismo y la parte financiera, es considerada una de las formas de contribuir a la desigualdad.

De la misma forma, el uso de incentivos fiscales es otro elemento que aumenta las brechas, ya que los sectores más dinámicos de la economía, como el financiero, de exportaciones no tradicionales y turismo, que tienen elevados niveles de ganancias, son los que menos tributan.

Las elevadas pero volátiles tasas de crecimiento y el tipo de empleo, también afectan los ingresos igualitarios. En este último, la desigualdad en salarios entre trabajadores calificados y no calificados, y formales e informales y agropecuarios, impulsa las distancias laborales y la distribución del ingreso.
“La brecha entre ingresos y el incremento de la desigualdad coincide con la mayor inserción de Costa Rica en el comercio mundial”, señaló Carvalho.

Pablo Sauma, encargado del informe en la parte de Costa Rica, destacó que aunque Latinoamérica en su conjunto es la región más desigual del mundo, las cifras de este país se aproximan a las de los países más desarrollados.
“Cuando se analiza la situación específica de Costa Rica y sobre todo el proceso económico a partir de los 90, nos damos cuenta de que la desigualdad va en aumento, lógicamente sigue siendo menor, pero es una señal de alerta de que si aspiramos a llegar a una situación de un país muy desarrollado, tenemos que incidir en el tema”.

El economista indicó que uno de los puntos fuertes es la institucionalidad, porque otros países tienen cajas del seguro, pero no han logrado la calidad y cobertura de los servicios como se da aquí.

“El país no se está centroamericanizando de ninguna manera, es solo que nuestro ritmo de avance ha mermado. Tenemos que retomar la senda desde un adecuado desarrollo humano”, aseguró.

El estancamiento de los niveles de pobreza es otro de los factores que propician los ingresos heterogéneos. La región más afectada es la Brunca, donde 30 de cada 100 hogares son afectados por esta circunstancia, seguida del Pacífico Central y Chorotega, con cerca de la cuarta parte de hogares pobres en cada una. No obstante, el hecho de que la mayor parte de la población reside en la región Central, hace que dos de cada tres hogares pobres del país se encuentren en esa zona.

La mitad de las personas que integran estas familias pobres, se insertan en el sector informal no agropecuario y 35 de cada 100 en el agropecuario. Casi la tercera parte de quienes laboran, lo hacen mediante subempleo invisible, es decir, que reciben menos del salario mínimo aunque trabajan jornadas de tiempo completo o más.

La educación y capacitación insuficientes limitan el acceso a trabajos de calidad, aunado a la poca disponibilidad de ofertas laborales en cada región, ya que las industrias más dinámicas suelen concentrarse en la región central.
Aunque la tasa de escolaridad en educación primaria es casi del 100%, en la educación secundaria disminuye, puesto que poco menos de la mitad de las personas que ingresan al colegio logra graduarse.

Sauma añadió que en los países más desarrollados, 9 de cada 10 adolescentes terminan la secundaria. “Esta es la mejor forma de garantizar que los jóvenes van a tener acceso a trabajos que si bien no son los mejor remunerados, su brecha de ingreso no será tan grande como la prevaleciente en países donde hay grandes contingentes de población con educación primaria o menos”.

Esto propicia las condiciones de informalidad en los trabajos entre las poblaciones de estratos socioeconómicos más bajos. “Está comprobado que la deserción y abandono escolar es mayor entre los adolescentes de hogares de menores ingresos”, citó.

El informe propone que para mermar la desigualdad, se debe romper ese “círculo vicioso” como un objetivo explícito, y extender la cobertura de los programas universales, para lo que se requiere más recursos y por ende una reforma fiscal con perspectiva de igualdad.  Igualmente, expone fomentar la generación de empleos de calidad y una política de salarios mínimos, para distribuir los resultados positivos del crecimiento económico, y fomentar los programas de transferencias condicionadas en la educación, como Avancemos, para evitar la deserción.

Sauma mencionó que es fundamental impulsar el aumento en los ingresos de quienes se encuentran más abajo en la escala de distribución de entradas, que son los trabajadores informales y no calificados y campesinos. El apoyo a la micro, pequeña y mediana empresa con créditos y capacitación, resulta vital para su progreso, aseveró el profesional.
Estas políticas se deben enfocar en incluir elementos que le brinden empoderamiento a la ciudadanía, con el fin de disminuir las brechas y mejorar la distribución de la riqueza, apuntó la investigación.


 “Efecto goteo” es insuficiente 

UNIVERSIDAD consultó a la socióloga Juliana Martínez sobre las políticas para atacar la desigualdad, de acuerdo con los datos revelados por el Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe, que colocan a Costa Rica como el segundo país con menores brechas de ingresos en la región.

La profesional afirmó que la reducción de la desigualdad exige el impulso de un conjunto de políticas públicas, ya que no se reducirá por el “efecto goteo” de otras políticas, como las que se dirigen a promover el crecimiento económico o las que se enfocan solamente en la parte educativa.

Añadió que “la creciente desigualdad costarricense se explica por la insuficiente generación de empleos de calidad y por el comportamiento de los salarios. Cada vez más gente se tiene que ‘inventar’ trabajos, generalmente mal remunerados y desprotegidos, sin seguridad social, aguinaldo ni otros derechos laborales, es decir, informales”.

“Las políticas sociales como la Red de Cuido podrían, sumadas a otras medidas, ser un motor de generación de empleo de calidad. El reto es, siguiendo lo planteado por el informe regional, actuar desde estas políticas de manera simultánea y coherente”, indicó.

Las brechas en aumento, prosiguió, se manifiestan en un pobre desempeño del país en materia educativa. “El país requiere invertir más, y también invertir mejor en educación”.
Explicó que hay una necesidad de un abordaje simultáneo de políticas de empleo, salariales y sociales que giren en torno al eje de retomar la senda de un país que tienda a la igualdad.


 

 

 

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