Cuestionan sumisión diplomática

El apoyo a la intervención militar en Iraq dejó al descubierto las debilidades de la política exterior costarricense. La política exterior costarricense está alineada

El apoyo a la intervención militar en Iraq dejó al descubierto las debilidades de la política exterior costarricense.

La política exterior costarricense está alineada con la guerra.

«Nos alineamos con un  mundo unipolar y solo en contadas excepciones el país tuvo política exterior independiente», destacó esta semana el analista político y jurista, Guillermo Arce, al considerar que la invasión a Irak descubrió los compromisos oficiales costarricenses  con la intervención militar de Occidente en Irak.

Desde cualquier perspectiva este alineamiento con la invasión a Irak equivale a marginar  la política exterior a favor de la paz con la cual el país ayudó  a pacificar al istmo, y es el entierro oficial del principio de autodeterminación de los pueblos, expresó a UNIVERSIDAD.

Arce se refirió al plan de Paz para Centroamérica mediante el cual el entonces presidente de Costa Rica, Oscar Arias, resolvió las contradicciones al interior de las clases tradicionales en El Salvador, Guatemala y Nicaragua, en lugar de la opción intervencionista promovida por su homólogo de Estados Unidos Ronald Reagan. Agregó que también recuerda «la posición decorosa» mantenida en el gobierno de Rodrigo Carazo (1978-1982).


El proyecto Arias favoreció para que los sectores económicos desplazados del poder o amenazados en su dinámica socioeconómica, resolvieran internamente sus diferencias y recuperaran luego su vigencia con  ayuda de elecciones generales periódicas. Por esta destacada  participación  obtuvo el Premio Nobel en 1987.

De esta forma, las declaraciones del presidente Abel Pacheco, en el sentido de que él «haría lo mismo que Bush» contra Sadam Husein,  pocas horas después de que contingentes de Estados Unidos y Gran Bretaña entraron en Irak, levantaron el mayor polvorín diplomático desde la guerra en Corea, cuando el gobierno apoyó esa conflagración.

No tanto por la forma espontánea con que Pacheco avaló esta nueva  intervención militar, sino por la manera clara con que «el mandatario ratificó la tradicional política exterior de «republic banana» que algunos creían había enterrado el plan de Paz de Arias», precisó el historiador Gerardo Contreras.

Este investigador y docente de la UCR, opinó que con excepción del diplomático Luis Felipe Molina, el país pocas veces tuvo una «política exterior independiente y honorable». Se refirió al representante costarricense en Washington, Estados Unidos, durante la invasión filibustera a Centroamérica, cuando era presidente Juan Rafael Mora.

Molina no cesó de denunciar al filibusterismo como parte de los planes de sumisión con que los esclavistas del sur norteamericano querían tratar a las nacientes naciones de Centroamérica y la decisión del pueblo costarricense de luchar hasta lograr su  autodeterminación.

GUERA A LA GUERRA

Estos retazos de independencia diplomática durante los gobiernos  de Juanito Mora, Rodrigo Carazo y Oscar Arias, en contraste con  la nueva actitud gubernamental  de claro alineamiento con la invasión en Irak, provocaron que hoy se mantengan en la Asamblea Legislativa los pedidos de renuncia del canciller Roberto Tovar Faja.

Tanto el canciller como Pacheco justificaron  la presencia de Costa Rica en la lista de aliados de Estados Unidos contra Irak en el  respeto a los «derechos humanos», el «sistema democrático» y la «lucha contra el terrorismo y las armas de exterminio masivo» .

Según reconocimiento oficial, ellos han trabajado en las últimas semanas en la redacción de un texto de consenso para la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas contra Cuba.

Por declaraciones públicas de ambos se tiene además claramente delimitado su concepto de terrorismo. Forrar con explosivos a un militante del grupo Hamas para hacerlo estallar en una garita de soldados invasores en Irak es un acto imperdonable de terrorismo; no así, en cambio, el ametrallamiento de siete mujeres y niños por «soldados estadounidenses nerviosos», según la cadena CNN.

Esta posición de alineamiento hacia Estados Unidos tocó ya las relaciones familiares del mandatario Pacheco. Según un cable de la Agencia France Presse (AFP), el hijo del gobernante, Fabián Pacheco, censuró la posición del gobierno respecto a la intervención en Irak.

«Es muy triste la posición de los gobiernos de Centroamérica y de nuestro país después de haber vivido cruentas guerras, masacres a comunidades indígenas y campesinas entre muchas otras acciones genocidas que fueron financiadas por míster dólar y Estados Unidos», atribuyó AFP haber dicho el hijo del presidente.

«No solo acepto el hecho de que mi hijo Fabián discrepe de mi posición, sino que me siento muy orgulloso de su valentía y de la firmeza con la cual defiende todas sus ideas», respondió el mandatario a sus declaraciones.

«Todo esto lo que significa es que seguimos la política definida por el escritor  de origen peruano, Mario Vargas Llosa, como la de «perrito faldero», en alusión al apoyo dado por algunas naciones, incluso España, a esta intervención militar en Irak, añadió el investigador  Contreras.

NEUTRALIDAD

La otra arista despuntada por la política exterior de Pacheco tiene que ver con la neutralidad planteada  desde la Administración del presidente Luis Alberto Monge (1982-1986). De momento, la fracción del Partido Liberación Nacional (PLN) solicitó  al Jefe de Estado incluir el proyecto de ley «Proclamación de la Neutralidad de Costa Rica» en las  sesiones extraordinarias.

Esta política de neutralidad  enarbolada hoy por los liberacionistas tiene  origen en un documento que el gobierno de Monge distribuyó durante un periplo  realizado por Europa en contra de la guerra en el istmo, durante la década de los 80. Para el analista y  diputado de esa época, Álvaro Montero Mejía, nunca hubo tal neutralidad, sino que fue una especie de cortina de humo del gobierno de Monge para ocultar la ayuda de nuestro país a los «contras» nicaragüenses.

En esa misma época de la declaración de la neutralidad costarricense sucedió el atentado terrorista de La Penca en Nicaragua, contra un grupo de periodistas; en este último perdieron la vida cuatro personas y media docena de ellas fueron heridas.

Para el Secretario General de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), Albino Vargas, la sumisión actual de la política exterior costarricense no basta buscarla solo en Washington,  sino también en la marcada influencia que ejercen dentro de los distintos gobiernos, los sectores sionistas.

Según Vargas la intervención militar de la » coalición anglonorteamericana» en Irak, implica una repartición del mundo árabe de la que no están al margen los sionistas y sus enormes  negocios con la guerra.

Para Vargas, Arce y Contreras el gran dilema es el futuro del derecho internacional y de las Naciones Unidas. Los tres coincidieron en  que el derecho internacional es el del más fuerte militarmente hablando y que la ONU está reducida a repartir alimentos y regalar agua.

«Los costarricenses deberíamos contribuir  a la recomposición de la ONU como centro para dirimir problemas, enaltecer la vida y la dignidad  e impulsar el desarrollo; jamas de apoyar la guerra, la muerte  y legitimar intervenciones militares, sea cual  sea el pretexto» , concluyó Vargas.

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