Diputados del Frente Amplio difieren sobre viaje a celebración sandinista en Managua

Patricia Mora, diputada y presidenta del Frente Amplio. (Foto: Katya Alvarado)Patricia Mora, presidenta del Frente Amplio, defiende el gesto de solidaridad con los sandinistas,

Patricia Mora, diputada y presidenta del Frente Amplio. (Foto: Katya Alvarado)

Patricia Mora, presidenta del Frente Amplio, defiende el gesto de solidaridad con los sandinistas, mientras que Edgardo Araya, subjefe de fracción de dicho partido, dice que era exponerse y por eso no aceptó la invitación para viajar a Nicaragua.

Patricia Mora: El FA no necesita presentar nuevas credenciales sobre su sentido patriótico

La diputada y presidenta del Partido Frente Amplio (FA), Patricia Mora, en entrevista con UNIVERSIDAD descartó que haya sido un error político el viaje de 5 de los 9 legisladores y legisladoras de la bancada el pasado 19 de julio a Managua, donde el Frente Sandinista “conmemoró con líderes políticos progresistas de toda América Latina”, el aniversario número 35 de la caída de la dinastía somocista.

La visita de Mora, Jorge Arguedas, Ligia Fallas, Ronal Vargas y José Ramírez, no fue compartida por el resto de la bancada, incluido el subjefe de la fracción, Edgardo Araya, quien dice estar preocupado por la conducta de Daniel Ortega en materia ambiental (ver recuadro adjunto).

Doña Patricia, se ha dicho que ustedes fueron a rendir pleitesía a Daniel Ortega, pese a la invasión de isla Calero y el conflicto limítrofe de Nicaragua con Costa Rica, que se debate en la Corte Internacional de Justicia.

−No, la fracción del FA recibió una invitación del Frente Sandinista, no del gobierno nicaragüense. El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) conmemoró con líderes políticos progresistas de toda América Latina el 35 aniversario de la caída de Somoza. El 19 de julio de 1979, quizás todo el planeta tenía los ojos puestos en Nicaragua, y todos los seres humanos tenemos un sentido de dignidad como lo tiene el pueblo costarricense, que en ese momento mayoritariamente se tiró a las calles a celebrarlo, pues nos dimos cuenta que el rostro de América Latina y de Centroamérica había cambiado con el triunfo de la Revolución Sandinista.

La fracción conoció de la invitación del FSLN y cinco de sus miembros decidimos aceptarla, para conmemorar junto con el pueblo nicaragüense esa fecha importantísima para nosotros.

Los han criticado mucho por eso.

−Sobre las críticas que otras fuerzas políticas han hecho de si esto es un gesto de pleitesía, no les hemos dado ninguna importancia. El FA no necesita presentar nuevas credenciales sobre su sentido patriótico. Nuestro diputado José María Villalta fue el primero en el parlamento que se paró a defender la postura de doña Laura Chinchilla (frente al diferendo fronterizo con Nicaragua), a pesar de que obviamente nosotros no éramos adeptos a ese Gobierno.

Para nosotros, los intereses de nuestro país están por encima de cualquier otra consideración. De eso hemos dado muestras quienes fueron nuestros diputados, José Merino y José María Villalta.

Entonces, fue un gesto de solidaridad con un pueblo que hace 35 años tuvo esta enorme victoria y que hoy, 35 años después, quizás más de un millón de nicaragüenses llegaron por sus propios medios a esa plaza (de la Revolución) a celebrarlo.

¿Cree que el FSLN de hoy es el mismo de la Revolución de 1979?

No, el mundo de hoy no es el mismo del 79, el FSLN tampoco es el mismo del 79. Patricia Mora no es la misma del 79. Sin embargo, el Frente Sandinista y el FA son dos partidos progresistas de América Latina, que forman parte del llamado Foro de Sao Paulo, que fue creado en 1990 por el presidente Lula (Luiz Inácio da Silva) de Brasil, y que congrega a todos los partidos progresistas y de izquierda del continente. En ese tanto, nosotros mantenemos unas relaciones cordiales; ni aceptamos que ellos intervengan en nuestras decisiones, ni nosotros pretendemos intervenir en las de ellos.

Dice que fueron invitados por el FSLN y no por el Gobierno de Ortega. ¿Se puede establecer diferencia entre uno y otro?

Obviamente que sí se puede hacer. Una cosa es el partido que lo llevó al poder y otra cosa el Gobierno de la República. En este caso, aunque efectivamente el presidente de la República es fundador de ese movimiento político, quien organizaba la celebración era el FSLN y fue el Frente el que oficialmente nos invitó.

Pero Ortega los recibió a ustedes, los presentó en el acto oficial.

−Sí, pero no nos recibió.

Los saludó y les dio un recibimiento político.

No, no; a nosotros nos recibieron en el aeropuerto unos funcionarios de la secretaría de relaciones internacionales del FSLN, no emisarios del gobierno. Y la alusión −que me imagino que todos los que siguieron el acto vieron− que hizo Daniel Ortega a la delegación costarricense, era enmarcada en el contexto de una cuestión anecdótica, donde él habló del gesto de amistad que tuvo nuestro futbolista Óscar Duarte, de llegar a entregarle su camiseta. Y el presidente Ortega, a propósito de ese gesto, señaló la necesidad de que las relaciones entre los países sean muy amigables, muy apegadas a las normas del derecho internacional y muy respetuosas de la soberanía de cada uno de los países.

¿Y no fueron ellos los que causaron con la invasión los diferendos fronterizos?

−Sí ha habido diferendos con el gobierno nicaragüense. Yo tengo diferencias y se lo he dicho a ellos con algunas de las actitudes que ellos han tenido. No me meto en la política interna de Nicaragua, así como no permitiría que ellos se metan en la nuestra. Aquí todos somos mayores de edad. Creo que a la par  de errores que han cometido, creo que ha habido una utilización intencionada de fuerzas que en nuestro país están muy interesadas en que las relaciones con un gobierno de corte progresista se enturbien. En algún momento creo que también el gobierno anterior utilizó el problema fronterizo, para desviar la atención de enormes problemas nacionales que teníamos. El FA ha sido crítico de algunas de las posturas de carácter político que el gobierno sandinista ha mantenido con relación a los diferendos limítrofes.

Se ha dicho que fue un gran error político del FA haber participado en la celebración sandinista.

−Error político nuestro sería darle la espalda a la defensa de la soberanía de nuestro país, y la ciudadanía costarricense sabe que nosotros nunca lo hemos hecho. Personalmente vengo de una izquierda absolutamente respetuosa de la idiosincrasia costarricense, una izquierda que hizo aportes enormes al robustecimiento de nuestro sistema democrático, una izquierda cuyo líder máximo (Manuel Mora) fue declarado  benemérito de la patria; por algo sería, no precisamente porque le diera la espalda a los intereses costarricenses.

Creo que hay que entender que el FA significa eso, un frente amplio. Somos nueve diputados, algunos de los cuales consideraron que no participarían en la delegación y no participaron. Tenemos vocación de amplitud, y en eso nadie nos va a separar. Es el deber y el sentido de responsabilidad inclaudicable con la solidaridad, con los más desposeídos de nuestro país, con la defensa de la soberanía costarricense, y en ese sentido no le otorgo mayor importancia a una visita a la conmemoración de una fecha tan representativa como la del 19 de julio de 1979.

¿Cree que en Nicaragua hay realmente una revolución en estos momentos?

−En Nicaragua hay un enorme esfuerzo de parte del Gobierno −no lo dice el gobierno sandinista, lo dicen por ejemplo las cifras de la Comisión Económica para América Latina− por aumentar el gasto social. Es un país terriblemente golpeado por guerras intestinas, un país que en una charla de un científico social −que fue la otra actividad que tuvimos− explicaba las perspectivas de la construcción de ese canal interoceánico, y que daba cifras de lo que significó la guerra de la Contra (grupo armado financiado por Estados Unidos, que pretendía derrocar por las armas al gobierno sandinista de los años 80), donde murieron 53.000 jóvenes nicaragüenses, una generación entera que se perdió, y es con ese país así de destrozado que el FSLN vuelve a tomar el poder.

Las cifras de nicaragüenses que han logrado salir de la pobreza, de los que hoy han conseguido habitación, por ejemplo, son elocuentes. Nicaragua es uno de los países de Latinoamérica que en el último quinquenio ha logrado reducir la desigualdad entre los que más tienen y los que menos tienen, según el índice de Gini, a diferencia de lo que desgraciadamente ha sucedido en nuestro país. Sí, es un país que tiene una realidad que a pesar de la cercanía con nosotros ha tenido una vida política totalmente distinta, y hay que medirlo con esa vara y no con otra.

¿No es el FSLN un instrumento que utiliza en su provecho Ortega para mantenerse en el poder?

Claro, él está en el poder porque fue el candidato del Frente Sandinista.

¿Cree que es real el proyecto de construir el canal?

−Creo que sí.

¿No es un engaño a los nicaragüenses, o un “cuento chino” como considera el escritor Sergio Ramírez, por ejemplo?

No, no, según ellos informaron, según ha dicho la prensa, ellos han mantenido conversaciones con la empresa china y parece que el canal va a ser una realidad.

¿Cree que Costa Rica debe buscar mejorar las relaciones con Nicaragua?

−Eso el primero en haberlo dicho ha sido Luis Guillermo Solís.

¿Se ha hecho algo en ese sentido?

−No lo sé. Según nos dijo don Luis Guillermo en alguna reunión que tuvimos, su Gobierno está dispuesto a llevar adelante relaciones civilizadas con todos los países del mundo, y sobre todo con un país que está a la par nuestra y con el cual nos unen lazos de sangre, de tradiciones; ciudadanas y ciudadanos nicaragüenses comparten nuestro cielo y nuestro suelo, y lejos de atizar un conflicto, tenemos que ayudar a que ese conflicto se supere.


Edgardo Araya: La relación con Nicaragua debe asumirse de otra manera

Don Edgardo, usted fue uno de los cuatro diputados del FA que prefirió no ir a la celebración sandinista. ¿Por qué?

−Por la forma en que se ve. Sabía que los medios hegemónicos de comunicación de este país iban a usar esto en contra del FA, como parte de la campaña del miedo que ya sabemos que existe. Sabía la connotación negativa que se le iba a dar al viaje a Nicaragua; por eso es que dije: mejor yo no voy. Eso se habló en la fracción.  Dije: tengan cuidado, no se presten para que les den. Al final ellos dijeron vamos, y bueno, están bien.

¿Hubo alguna otra razón para no ir?

−Además, creo que la relación con Nicaragua debe asumirse de otra manera. Es un país hermano, es un proceso revolucionario; me parece que Nicaragua tiene un proceso particular que no vamos a entrar a juzgar ahora, no es propio entrar a juzgar eso, pero ha habido algunas afirmaciones de Daniel Ortega, ante las que creo que nosotros deberíamos por lo menos guardar algunas formas.

Creo que el gobierno de Daniel Ortega en materia ambiental, por ejemplo, deja mucho que desear. Entonces no quería tampoco que se viera un apoyo abierto, (aunque) creo en las grandes cosas que ha logrado la Revolución Sandinista, soy objetivo.

¿Fue un error político de sus compañeros haber ido a la celebración en Managua?

−Era exponerse. Yo al menos no lo hubiera hecho de la manera en que lo hicieron. Pero eso se discutió en la fracción, y los compañeros decidieron igualmente ir. Eso yo lo respeto, no ha pasado absolutamente nada y todo sigue tal cual.

¿Qué piensa del proyecto del canal interoceánico de Nicaragua?

−Me da terror ese canal. Ya de por sí va a ser un  impacto ambiental descomunal, pero además está la manera en que el Gobierno de Nicaragua ha manejado el tema declarándolo secreto de Estado.

En materia ambiental no puede haber secretos de Estado. Y si hemos sufrido en este país por una institucionalidad que, a pesar de los pesares, es una institucionalidad un poquito más robusta que la que existe en Nicaragua, diay, terminamos pensando que ahí puede pasar cualquier cosa. Creo que cuando ahí dicen que el canal va por aquí, va por ahí y se acabó. Ahí no hay Setena (Secretaría Técnica Nacional Ambiental). Preocupa mucho.

Alguien puede decir, no se meta en asuntos internos de Nicaragua, pero es que en materia ambiental no hay fronteras. Y no nos han aclarado si se va a afectar o no al río San Juan, que es de ellos, eso nadie lo cuestiona, pero tenemos derecho a navegación. Y si se va a afectar el caudal, pues lo menos a que tenemos derecho es a saber qué va a pasar con eso, para tomar las previsiones que haya que tomar.


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