Economistas apoyan endeudamiento, pero con proyectos definidos

Diputados en la Asamblea Legislativa se muestran recelosos del apuro que ha expresado el presidente Arias para que los préstamos por más de $1.000

Economistas apoyan endeudamiento, pero con proyectos definidos

La construcción de infraestructura como carreteras, es uno de los objetivos principales de los préstamos externos que promueve el Gobierno (Foto: Katya Alvarado).

En medio de la lentitud del mandatario Óscar Arias Sánchez para anunciar un  plan para enfrentar la crisis económica, economistas consultados por este Semanario dijeron no ver negativo el endeudamiento externo que el Gobierno propone para financiar obras de desarrollo, siempre que presente planes concretos para esa inversión.

Diputados en la Asamblea Legislativa se muestran recelosos del apuro que ha expresado el presidente Arias para que los préstamos por más de $1.000 millones se aprueben, si antes no se les demuestra que el país tiene capacidad de endeudamiento, que los dineros tienen fines claros y definidos, y que no se desviarán recursos hacia consultorías.

El Presidente calificó en días pasados de “mezquindad” y de “falta de amor a la patria” a los diputados, por la lentitud en que tramitan dichos créditos.

Como contraste de la premura presidencial, los economistas Henry Mora –decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional- y Helio Fallas –exministro de Planificación y de Vivienda-, cuestionaron que el mandatario haya tardado tanto en presentar su plan para hacerle frente a la crisis económica nacional e internacional, minimizada por él y su equipo de gobierno a finales del año pasado.

A la vocera y diputada del Gobierno, Mayi Antillón, se le envió el 22 de enero un trío de preguntas sobre las razones de por qué no se ha dado a conocer la forma en que la Administración combatirá las crisis.

Ese mismo día, su encargado de prensa Johel Jiménez, en un mensaje escueto dijo que “el presidente de la República, Óscar Arias Sánchez, dará a conocer las medidas el jueves de la próxima semana. En esta comunicación se referirá a tema que usted consulta”.

Al cierre de esta edición (lunes 26), la Casa Presidencial hizo circular la invitación a la prensa, para dar a conocer el 29 de enero a las 6 p.m. el “Plan de protección y estímulo social y económico para los costarricenses”.

Una de las preguntas planteadas a Antillón era: “Si la Asamblea Legislativa no aprueba el financiamiento externo que busca el Gobierno, ¿tiene el Poder Ejecutivo algún plan alternativo para promover obras de desarrollo? ¿Cuál sería?”.

Hasta ahora, la medida más visible contra la crisis adoptada por el Gobierno es el financiamiento de los bancos Nacional, de Costa Rica y Crédito Agrícola, con $117 millones aprobado a finales del año pasado.
De igual manera, a mediados del 2008 el Poder Ejecutivo acordó fortalecer al sector agrícola, con miras a encarar la crisis alimentaria. Sin embargo, esto no ha cuajado, según advirtió Guido Vargas, secretario general de la Unión Nacional de Pequeños y Medianos Productores Agrícolas (UPANACIONAL) (véase recuadro “No han cumplido nada”).

Prueba de las dificultades financieras que tendrá la economía durante el 2009, es el anuncio que hizo el pasado 23 de enero el tesorero nacional, José Adrián Vargas, de que para el primer semestre deben buscar la venta de títulos valores por ¢350.000 millones, con el fin de financiar gastos del Gobierno.
Vargas, junto con el director de crédito público, Juan Carlos Pacheco, se refirieron en una conferencia de prensa del Ministerio de Hacienda a la forma de administrar la deuda pública en los primeros seis meses del 2009.

DEUDAS SÍ, PERO JUSTIFICADAS

En cuanto a si conviene engrosar la deuda externa con nuevos préstamos, tal como son las intenciones del Gobierno de Arias que vive sus últimos meses, los economistas Helio Fallas y Henry Mora no expresaron objeción, aunque advirtieron que sí se debe tomar en cuenta tanto las condiciones de los créditos, como la capacidad de endeudamiento de las arcas públicas.

Mora además enfatizó en la importancia del uso de los recursos, “porque si este es para fines productivos, la deuda se paga sola”, y el país estaría en posibilidad de resolver algunos “cuellos de botella” productivos.
Agregó que “en principio no me opongo a que la deuda pueda aumentar en este momento, siempre y cuando haya controles para que el endeudamiento realmente produzca un incremento de la capacidad productiva”.

En su criterio, también es de vital importancia -y “es algo a lo que hay que ponerle mucha atención”- evitar que el Gobierno utilice este endeudamiento para condicionar determinadas políticas de sesgo neoliberal, como las que impulsan bancos como el Interamericano del Desarrollo (BID) y Mundial (BM). Llamó la atención para que la Asamblea Legislativa esté vigilante de que esto no ocurra.

Igual llamado hizo para que el Poder Legislativo no se deje chantajear por el Gobierno, el cual ha urgido la aprobación de los préstamos, supuestamente necesarios para reparar el proyecto hidroeléctrico Cariblanco –dañado durante el terremoto de Cinchona-; financiar obras que mejoren la producción eléctrica; y para financiar la reconstrucción por el sismo.

Cabe destacar que el 21 de enero el Ministro de la Presidencia, Rodrigo Arias Sánchez, insistió en que “independientemente del fin al que vayan destinados, sea para mejorar las plantas hidroeléctricas o bien para hacer infraestructura como caminos y puentes, vienen en un momento en que al país le urge tener fondos para crear empleos”.

Por otra parte, Mora opina que desde el punto de vista macroeconómico, el grado de endeudamiento de Costa Rica –en particular su deuda externa- es relativamente bajo en comparación con su producción nacional.

“Un país como Costa Rica necesita endeudar su sector público. El endeudamiento de los últimos años ha sido fundamentalmente del sector privado. El déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos –que ronda el 8% del Producto Interno Bruto (PIB)-, es del sector privado, porque incluso el público tiene en este momento un superávit financiero. De manera que no veo problema en contraer más deudas, siempre que se haga con prudencia y responsabilidad”, puntualizó.

En torno a las posibilidades gubernamentales de invertir en desarrollo sin necesidad de recurrir a créditos externos, Mora comentó que para esto se requeriría la reforma tributaria que los últimos tres gobiernos dejaron “simplemente en el papel”.

Lamentó que “no hay interés en impulsar una reforma tributaria que eleve la carga de impuestos al 20% o 21% del PIB, que es lo que un país como Costa Rica necesita, para ejecutar un mayor desarrollo con menor endeudamiento”.

“Este Gobierno, al igual que los anteriores, prometió una reforma tributaria que no ha cumplido y tampoco lo va a hacer. Claro, una verdadera reforma tributaria que permita bajar el nivel de endeudamiento sería lo deseable; pero en las actuales condiciones eso no parece posible”, agregó.

Mientras tanto, el economista Helio Fallas destacó que aparte de aspectos como plazos, y tasas de intereses de los créditos, es importante que estos no tengan condicionamientos perjudiciales para el país, como era el caso de los programas de ajuste estructural (PAE), que obligaban a los gobiernos a adoptar una determinada política económica, como la liberalización de los mercados.

Acerca de la posibilidad de que el Gobierno construya obras sin que esto implique contraer deudas, el exministro de Planificación instó a que el Poder Ejecutivo dedique un porcentaje de sus ingresos fiscales para la construcción de infraestructura.

Por lo anterior, indicó que “no tiene mucho sentido hablar de un superávit del Gobierno. Más bien, si sobra plata, lo que debería hacer es crear un fondo para financiar infraestructura”. Respecto del superávit, hizo ver que este podría deberse a que a la administración Arias le faltó capacidad para ejecutar ese dinero, o identificar y tener claros los rubros de inversión.

¿PLAN CONTRA CRISIS?

De acuerdo con Mora, la ausencia de un plan gubernamental para enfrentar la situación obedece a que “equivocadamente pensaron que la profundidad de esta no era la realmente tiene. Lo vimos en varias comunicaciones oficiales, tanto del Ministerio de Hacienda como del Banco Central, ignorando o pretendiendo ocultar la gravedad de la crisis que se avecinaba”.

Cabe recordar que en una visita en noviembre anterior que hizo Arias Sánchez a El Salvador, afirmó que “los problemas que tiene el mundo hoy son complejos, son difíciles; pero, por lo menos nuestro pequeño país está bien preparado”.

Otro error grave que le atribuyó el decano de Ciencias Sociales de la UNA a las autoridades del Gobierno, es que valoraron que el impacto de la crisis no iba a ser en Costa Rica de gran envergadura. “Ahora se dan cuenta de que la profundidad y la dependencia que la economía costarricense tiene con Europa y Estados Unidos –al menos en exportaciones, importaciones, turismo, remesas extranjeras e inversión-, va a ser más severa de lo que en un principio habían calculado”.

Mora cree por estas razones se le hizo tan tarde al Gobierno en presentar sus medidas paliativas “y los mismos empresarios están preocupados de que el Gobierno haya reaccionado de manera tan lenta”.
Añadió que para finales de enero las autoridades gubernamentales esperaban presentar su plan anticrisis; pero “ya se han perdidos meses valiosos. En otros países sí tuvieron la capacidad de emprender acciones a tiempo, como debió hacerse aquí también”.

En relación con este tema, Helio Fallas sostuvo que es muy grave que el Gobierno terminando enero no haya presentado un plan contra la crisis, pues esta se ahonda cada vez más.
Coincidió con Henry Mora en cuanto a que al Gobierno le faltó profundidad en su visión de la crisis y se quedó corto con las medidas por impulsar.

En su opinión la administración Arias debería presentar un plan que contemple no solo acciones económicas, sino también de carácter social.

Advirtió que en este momento lo que urge es saber hacia dónde va el país y para tener esa visión es primordial reconocer que se está en una crisis muy profunda, la cual va a tener efectos serios en la parte productiva y la social.

Mientras tanto, el director de la Tesorería Nacional –José Adrián Vargas- aseguró que el Gobierno sí ha tomado medidas contra la crisis y citó como ejemplo la gestión iniciada  el año pasado ante algunos organismos financieros, para obtener créditos y así garantizarse la disponibilidad de recursos externos, “ante la eventualidad de que el mercado interno no provee los fondos suficientes para mantener el ritmo del gasto del Gobierno”.

A lo anterior sumó el crecimiento en los presupuestos de varias instituciones, para rubros como educación e infraestructura, lo cual “sin lugar a dudas es positivo para enfrentar la crisis”.

Vargas alabó el superávit financiero logrado en el 2008 (¢36.465 millones), ya que pone al país en una posición más ventajosa que aquellos países que tiene una relación entre deuda externa y PIB más desventajosa para conseguir nuevos recursos, por lo que “podemos pedir prestado sin preocuparnos tanto”.

Ministerio de Hacienda: No hay problemas para endeudarse

La deuda pública del Gobierno Central cerró en el 2008 en ¢3.884.9 millones, de los cuales ¢1.132 millones correspondieron a deuda externa, detallaron José Adrián Vargas –director de la Tesorería Nacional- y Juan Carlos Pacheco –director de Crédito Público- del Ministerio de Hacienda, al explicar los planes del Gobierno frente a la administración del endeudamiento para el primer semestre del 2009.

La forma en que el país manejará su deuda pública en los primeros seis meses del presente año, fue dada a conocer por ambos funcionarios en una conferencia de prensa el pasado 23 de enero. Esta deuda está conformada en un 71% por su parte interna (¢2.752 millones) y el 85% está en moneda nacional.

Los funcionarios recordaron que para el segundo semestre del 2008 habían previsto la venta de títulos valores por ¢90.000 millones, pero solo colocaron ¢14.650 millones, debido a la crisis financiera que comenzó a golpear a las economías del mundo y consecuentemente del país.

Con los datos de la deuda pública, Juan Carlos Pacheco aseguró que “tenemos una situación privilegiada para poder enfrentar la crisis financiera”, esto en materia de endeudamiento externo.

Entre las opciones de préstamos en trámite legislativo, citó el de $72 millones (Limón-Ciudad Puerto), de $19 millones (turismo en áreas silvestres protegidas), de $850 millones (para infraestructura) y otro por $700 millones para apoyo presupuestario.

Pacheco precisó que para el primer semestre del 2009 piensan vender títulos valores por un máximo de ¢350.000 millones y aquí no se incluye la segunda venta de los llamados bonos chinos por $150 millones.
Al respecto, el Ministro de Hacienda –Guillermo Zúñiga- dijo que esos $150 millones entrarán en febrero y se usarán para pagar otros préstamos que están por vencerse. “Será una sustitución de la deuda. Usaremos plata barata para pagar plata más cara” (diario La Nación, 21-01-09).

Según Pacheco, la deuda pública (interna y externa) supera los $11.000 millones, de los cuales unos $7.000 corresponden al Gobierno Central.

 

Secretario de UPANACIONAL: No han cumplido nada

El Gobierno no ha cumplido nada para remediar la crisis alimentaria que a mediados del año pasado antecedió a la debacle financiera que ahora agobia al mundo, aseguró Guido Vargas, secretario general de la Unión Nacional de Pequeños y Medianos Productores Agrícolas (UPANACIONAL).

Respecto a las promesas que hizo el Gobierno al sector agrícola para paliar el alza problemas de precios internacionales relacionados con los costos de producción, de especulación de los mercados y de escasez, Vargas –quien también fue diputado- se quejó por los incumplimientos y afirmó que los problemas del agro más bien se incrementaron.

Explicó que con el alza de los combustibles del año pasado, el crecimiento de China e India, el calentamiento global y el impulso a los biocombustibles, “se nos dispararon los costos de producción, y lo que hoy estamos cosechando es producto de la inversión que hicimos con esos costos”, con la desventaja de que los precios actuales del petróleo y de muchos productos bajaron.

Vargas lamentó que a pesar de que las materias primas de muchos insumos han bajado de precio en el mundo, aquí se mantienen sin disminuir y el Gobierno no hace nada para regularlos.

Una crítica similar externó el diputado José Merino, en el plenario legislativo el 19 de enero, cuando aseveró que “el Gobierno en el momento culminante de la crisis trató de abordar el tema (de la crisis alimentaria),pero da la impresión de que muy pronto lo está olvidando o lo está arrinconando”.

“Mientras -agregó, miles de campesinos siguen sometidos a necesidades y angustias; cualquiera que recorra los campos se dará cuenta de que no llegan los programas de crédito, de ayuda técnica, de subsidios, de posibilidades de recuperar la economía campesina que sufrió una grave destrucción en las dos últimas décadas de imposición de este modelo neoliberal”.

Por su parte, Vargas planteó la necesidad de desarrollar un plan de seguridad alimentaria, “para poder uno decir: Costa Rica se enrumba a una determinada producción; eso no lo tenemos”.

El dirigente de UPANACIONAL criticó el nulo apoyo a los productores y recordó que “cuando a nosotros nos consultaron sobre banca de desarrollo, dijimos que no era una banca de fomento y menos una de desarrollo”. Es cosa que los agricultores hagan fila allí, para que vean que no hay recursos, agregó.
Según Vargas, “ellos (la banca) siguen con la idea de que hay que prestar allí donde consideran que hay más rentabilidad y más seguridad”.

En referencia a las expectativas de producción a corto plazo, no ve un buen panorama, sobre todo si se trata de productos de exportación, debido a los costos tan altos de los insumos en el ámbito local, a pesar de que han bajado en el mercado internacional, y tampoco el Estado fija márgenes adecuados de comercialización.

Los mismos factores afectan a los agricultores que producen para el mercado nacional, añadió Vargas.
No estamos viendo ese trabajo de respaldo a la agricultura, con los programas que decían que iban a implementar, cuestionó.

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La construcción de infraestructura como carreteras, es uno de los objetivos principales de los préstamos externos que promueve el Gobierno. (Foto: Katya Alvarado)

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