El lento ocaso del INBioParque

El INBioParque cerrará temporalmente el 31 de marzo y abrirá cuando el Sinac encuentre un nuevo administrador para las instalaciones (Foto: Katya Alvarado).A finales

El INBioParque cerrará temporalmente el 31 de marzo y abrirá cuando el Sinac encuentre un nuevo administrador para las instalaciones (Foto: Katya Alvarado).

A finales de la década de los noventa, el Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio) decidió acercar su trabajo al grueso de la población. Para eso, solicitó un préstamo de $7 millones (¢3.710 millones, al tipo de cambio actual) para construir y empezar la operación de un centro para la enseñanza y divulgación de la riqueza natural del país.

Así nació el INBioParque, el hijo más famoso del INBio.

Eran otros tiempos. Costa Rica calificaba para recibir más fondos de cooperación por estar catalogado como un país en vías de desarrollo, la crisis financiera internacional todavía no había hundido las arcas públicas del mundo entero y el Instituto tenía una relativa salud financiera que hacían ver viable el proyecto.

Durante la década siguiente el panorama cambió y la institución descubrió que no podría pagar sus obligaciones financieras, especialmente el préstamo que adquirió para construir el parque. El INBio habló con el Estado, el gobierno anterior aceptó asumir sus deudas y con el cambio de administración se perdió algo de claridad. En eso estamos ahora.

Casi quince años después de abrir sus puertas, el INBioParque cerrará este 31 de marzo con la promesa de regresar, pero necesita un nuevo padrino dispuesto a manejar sus operaciones.

Durante este último mes que estará abierto, el centro mantendrá actividades normales y contará con ofertas en precios de ingreso durante los fines de semana para aumentar la visitación en estos últimos días.

«El permiso que tenemos nosotros es hasta el 31 de marzo, a partir de esa fecha van a proceder a cerrar el parque para la actividad administrativa de contratación del nuevo administrador», explicó Randall García, director del INBio.

RESCATE

Desde hace siete meses –y tras un rescate financiero de cerca de ¢5.000 millones que realizó el gobierno anterior al INBio– el parque es propiedad del Estado, pero la administración Solís Rivera todavía no tiene claro el futuro del centro.

En 2011, cuando el Instituto informó al gobierno de la posibilidad de venderle los terrenos del parque, el Ministerio de Ambiente valoró que el Sistema Nacional de Áreas de Conservación era la entidad ideal para recibirlo.

Incluso, las autoridades del momento consideraron que las instalaciones del parque eran ideales para albergar oficinas del Sinac a nivel nacional, al tiempo que podían mantener activo el centro como un espacio educativo. El contrato fue firmado en 2013, con un adelanto de ¢1.500 millones y el compromiso de pagar el restante de la deuda (¢3.500 millones).

En julio del año pasado, las instalaciones del INBioParque, en Santo Domingo, pasaron a manos del Sinac y este se autoimpuso un plazo: antes del primer trimestre del 2015 debería tener un nuevo administrador para el parque.

A inicios del 2015 fue evidente que la meta era demasiado ambiciosa y la viceministra de ambiente, Patricia Madrigal, anunció que luego del vencimiento del plazo, el parque cerraría por un año mientras encontraban un socio que lo manejara. Además, señaló que es inviable que las actuales estructuras en el centro alberguen al Sinac, por lo que valoran otras opciones.

Entretanto, la compra del inmueble ha levantado el interés de los diputados de la Comisión de Control del Ingreso y Gasto Público, que analizará la transacción y ya empezó a solicitar comparecencias de jerarcas de la anterior administración.

Ahora, el Minae debe determinar a quién asignará el manejo del centro.

CRISIS FINANCIERA

Nacido en 1989 con la promesa de ser un centro nacional de investigación en biodiversidad, el Instituto Nacional de la Biodiversidad ha sido durante más de 25 años un referente latinoamericano y mundial en la investigación y clasificación biológica.

A finales de los noventas, sus autoridades tomaron la decisión de acercar a los costarricenses su trabajo y solicitaron el préstamo de $7 millones (¢3.710 millones, al tipo de cambio actual) para construir y empezar la operación del actual INBioParque, al tiempo que mantenía su eje central.

Eran  otros tiempos para las finanzas la institución, pero los cambios en las políticas internacionales de cooperación y la crisis del 2007-2008 complicaron su situación al punto que sus ingresos disminuyeron en un 60%.

«Durante los 90 e incluso principios de la década de los 2000, el 80% de nuestros ingresos venía de cooperación internacional. Ahora de ahí llega solamente el 20%. El resto lo tenemos que generar nosotros con venta de servicios», señaló García, director del INBio.

Pronto, las autoridades del Instituto –una organización privada sin fines de lucro– descubrieron que no podían hacer frente a los gastos, especialmente al pago del préstamo.

«Una firma consultora en temas financieros le recomendó al INBio tomar dos decisiones para el mejoramiento de sus finanzas:  vender algunos activos, en este caso parte de sus terrenos, y trasladar las colecciones biológicas al Estado», señala un comunicado publicado en octubre del 2014 en el sitio del Instituto.

El mantenimiento de las colecciones –entre personal, edificios y acciones para evitar su deterioro– consumen cerca de $700.000 anuales, cifra que ahora asumirá el Estado.


Las colecciones

Durante los últimos 25 años, el INBio ha venido desarrollando un proceso de clasificación de las especies de flora y fauna del país, con una furiosa persistencia. Actualmente, las colecciones que desarrolla el centro tienen en su inventario entre el 28% y el 30% de las especies del país.

Una de las medidas que tomó la Junta Directiva del INBio para reducir sus gastos fue cederle al Estado la custodia de las colecciones. No fue una venta, porque estas son dominio público, sino una cesión de la custodia.

A partir del 27 de febrero, el Museo Nacional tomará posesión de las colecciones, aunque se mantendrán en el edificio donde las albergaba el INBio.


El parque educativo

Aunque con una fachada amigable con el ciudadano común, el INBioParque fue creado siguiendo la vocación educativa y científica de su institución madre. Durante las últimas semanas mantendrán ese espíritu y sus actividades regulares.

El parque todavía estará abierto hasta el 31 de marzo, en horarios de 9 a. m. hasta las 5:30 p. m. En su horario regular tienen descuentos para docentes y estudiantes y los siguientes fines de semana habrá una promoción de 2×1.

Entre las actividades tienen «Pequeños gigantes», una exhibición de cinco insectos y un escorpión en tamaño gigante para que los visitantes puedan comprender mejor a estos animales.

La noche del miércoles 25 de febrero se realiza la tercera y última Expedición Nocturna del año, en la que los visitantes pueden experimentar el parque desde las 7 p. m.

Luego del 31 de marzo, el parque cerrará a la espera de un nuevo administrador, pero el director del INBio advierte que es importante mantener este eje pedagógico.

«Hemos insistido mucho en lograr un balance entre el contenido educativo y el recreativo. Desde el punto de vista de INBio, lo más importante ha sido el contenido educativo y uno puede caer en la trampa de hacer esto en algo más entretenido para hacerlo más rentable”.


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