Estudio de OIT: Crisis duplicaría la tasa de desempleo en Costa Rica

Más de medio millón de personas se agregarían a las filas de las cesantes en Centroamérica y República Dominicana; mientras que en Costa Rica

Especialista critica falta de enfoque de género en las políticas para preservar el empleo ante la recesión.

Más de medio millón de personas se agregarían a las filas de las cesantes en Centroamérica y República Dominicana; mientras que en Costa Rica la desocupación podría duplicarse al finalizar el 2009.

Este es el obscuro panorama que describe el estudio “Impactos de la crisis económica en el mercado laboral de Centroamérica y República Dominicana”, presentado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Además de las estimaciones sobre el desempleo, el estudio presenta una serie de observaciones a los planes contra la crisis que han puesto en marcha los gobiernos de la región, que hasta el momento parecen ser insuficientes para amortiguar el embate de la recesión.

PANORAMA DIFICIL

El especialista de OIT, Leonardo Ferreira, recordó que la región viene de una época de bonanza económica, en la que el crecimiento del Producto Interno Bruto regional se mantuvo en promedio alrededor del 5%, más alto que el promedio latinoamericano.

Sin embargo, las estimaciones del crecimiento económico para el 2009 son bastante distintas a las de los años anteriores, ya que se observa una desaceleración generalizada de las economías centroamericanas. En los casos de Costa Rica y El Salvador, tiende más al estancamiento (o sea, cero crecimiento).

El contraste es tal, que economías como la panameña, que mantuvo un promedio de crecimiento anual del 8,8% durante los últimos cinco años, ahora espera un incremento en su PIB de solo un 3% (ver cuadro).

“Es un escenario muy diferente al de los últimos cinco años. Este crecimiento permitió que se mejorara la calidad del empleo, el nivel de aseguramiento y también tuvo impacto en la pobreza. Pero con la crisis toda esta mejora en los indicadores laborales, se podría perder”, comentó Ferreira.

Según los datos de OIT, en Centroamérica y República Dominicana hay 37,6 millones de personas en edad de trabajar, de las cuales 20,8 millones (55,4%) conforman la fuerza laboral de la región.

De estos 20,8 millones de personas, 19,6 millones tienen trabajo, mientras que 1,27 millones carecen de empleo, y es a este grupo al que podrían sumarse casi 500.000 desempleadas más.

Esto significaría que el promedio regional de desempleo pasaría de un 6% a un 9%, con lo que prácticamente se retrocede en cinco años el avance obtenido por la región en este rubro.

Al revisar las proyecciones por país, Costa Rica presenta una de las diferencias más altas entre el panorama con crisis y lo que hubiese sido del mercado laboral sin la difícil situación económica actual.

Costa Rica reportó el año anterior un índice de desempleo del 4,9%, según la última Encuesta de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Pero de acuerdo con el estudio de OIT, al finalizar el 2009 esta cifra podría alcanzar el 7,8%.

Muy distinta sería la situación si la bonanza económica de años anteriores se hubiese extendido durante este año, ya que la cifra de desempleo habría bajado hasta un 3,5%.

En la región, República Dominicana presenta el índice más alto de desempleo, el cual podría llegar al 18,5% al finalizar el año.

MENOS ASALARIADOS

Otra de las grandes preocupaciones para la OIT es el tema de las personas asalariadas, ya que se estima que en la región 285.000 personas con empleo formal perderían su trabajo, lo cual empujaría aún más el crecimiento de la informalidad en estos países.

Actualmente en la región el 47,6% de la fuerza laboral trabaja en la informalidad, (o sea, en empleos poco remunerados por cuenta propia y sin seguros sociales) lo cual equivale a 9,2 millones de personas.

Ferreira estimó que la recesión impedirá la creación de al menos 300.000 nuevos empleos asalariados, lo cual podría repercutir también en las finanzas del sistema de seguridad social de cada país.

Según Ferreira, en el caso de Costa Rica, entre septiembre del 2008 y febrero del 2009 se perdieron aproximadamente 15.400 empleos asegurados, pertenecientes sobre todo a los sectores de construcción, comercio, hoteles, restaurantes, industria y actividades inmobiliarias.

Sin embargo, la situación es más grave cuando se considera que en ese mismo periodo se dejaron de crear 70.000 empleos asegurados, que es el cálculo de los puestos que se habrían generado sin la crisis.

“Estas disminuciones no solo repercuten negativamente en los gobiernos, también afectan directamente la recaudación para la seguridad social y perjudican su cobertura”, explicó Ferreira.

En El Salvador la reducción de los empleos asegurados entre agosto y enero fue de 23.000, mientras que en Nicaragua, la cifra bajó en 2.500; pero se debe considerar que Costa Rica tiene un mayor porcentaje de su población ocupada cubierta por el seguro social.

En el caso salvadoreño sectores como la construcción, industria y comercio son las más afectadas, mientras que en Nicaragua la industria manufacturera es la que presenta mayores problemas.

De los demás países Ferreira señaló que no se pudo tener acceso a los datos de la seguridad social.

PLANES INSUFICIENTES

Ferreira destacó que en el marco de la crisis, prácticamente todos los gobiernos de la región han anunciado una serie de medidas para tratar de mitigar el efecto de la crisis, sobre todo en cuanto al empleo.

“Los gobiernos vienen combinando medidas para mantener los puestos de trabajo y el nivel de ingresos, promover la generación de micro y pequeños emprendimientos y condiciones para la protección social y la reconversión de las competencias laborales”, afirmó Ferreira.

Sin embargo, el especialista apuntó que la coyuntura es una gran oportunidad que no se está aprovechando para sentar las bases de mejoras estructurales, como es la reducción de la informalidad en el trabajo.

“Hay que tratar de garantizar y proteger los ingresos, ampliar la cobertura de la seguridad social. No se puede permitir que en este contexto haya una violación de los derechos laborales, y es fundamental también aprovechar este contexto de crisis para promover un  diálogo social más efectivo que contribuya a generar agendas positivas para enfrentar la crisis”, comentó.
En su criterio, la mayoría de los planes no tienen acciones específicas para poblaciones especialmente vulnerables en este momento, como son el empleo para los sectores jóvenes y las mujeres (Ver recuadro).

Según las estimaciones, en el caso de los jóvenes el desempleo regional podría pasar de un 14% a un 16%, por lo que para OIT es de suma importancia que se apliquen medidas como las transferencias de dinero condicionadas, que mantengan a estas personas por más tiempo en el sistema educativo.

“Todos los programas sociales de transferencias condicionadas son muy importantes en este contexto, sobre todo para no permitir un incremento en el trabajo de niños, niñas y adolescentes, pero también puede ser una oportunidad para que estos últimos  se mantengan en las escuelas. Esto evita una presión innecesaria en el mercado de trabajo, cuando el mercado no tiene la capacidad para generar los puestos necesarios”, explicó el experto.

Ferreira criticó la falta de programas específicos para reducir la informalidad, la ausencia en muchos casos de un seguro de desempleo que garantice un ingreso a las familias e inclusive la poca importancia que dan los gobiernos a la generación de empleos basados en energías limpias, conocidos como “empleos verdes”.

El especialista insistió en la opción de brindar créditos para nuevos emprendimientos productivos, una mayor capacitación para la fuerza de trabajo, y sobre todo,  proteger la normativa laboral.

Respecto de las propuestas para implementar la flexibilidad laboral, Ferreira indicó que reducir las jornadas laborales es una posibilidad para preservar algunos empleos, siempre y cuando el valor del trabajo por hora no se vea afectado.
Consultado por UNIVERSIDAD sobre una posible relación entre estas medidas de disminución de la jornada y el salario con un aumento en la informalidad (ya que las personas necesitarían redondear sus ingresos de otra forma), Ferreira admitió que no existen estudios al respecto, pero que es una relación muy posible.

Sobre la reducción en los presupuestos de las universidades en tiempos de crisis, Ferreira dijo que es importante mantener la capacidad del sistema educativo para formar personas cada vez mejor calificadas.


¿Y el escudo para las mujeres?

Uno de los principales señalamientos de OIT respecto a los planes para enfrentar la crisis tiene que ver con la falta de una política clara que resuelva los problemas de acceso al empleo para las mujeres.

De acuerdo con el estudio, las mujeres aportarán casi la mitad de las personas desempleadas que se esperan para este año, a pesar de representar el 39% de la Población Económicamente Activa de la región.

Esto significa que para estos grupos el desempleo este año subiría en al menos 3,5%, es decir hasta un 14% de desocupación.
En el caso de Costa Rica la situación no es muy diferente, ya que mientras el desempleo total sería de 7,8%, en las mujeres el índice podría alcanzar el 10%.

Otras realidades como la de República Dominicana son más dramáticas: mientras el desempleo total esperado es de 18,5%, el estimado para las mujeres es un alarmante 28,1%.

Leonardo Ferreira aseguró que para el desempleo femenino se deben considerar las barreras sociales y culturales que tienen las mujeres cuando intentan ingresar al mercado del trabajo; ya que ellas deben hacerse cargo además de las obligaciones domésticas y cuido de infantes.

“Sería importante que los gobiernos estimulen la creación de sistemas públicos de cuido para niños y ancianos, que permitan a las mujeres insertarse más fácilmente en el mercado laboral”, comentó Ferreira.

El experto aseguró que el beneficio de este tipo de medidas podría ser grande no solo en cuanto al ingreso para las mujeres, sino para la sociedad como un todo.

UNIVERSIDAD consultó a la nueva presidenta ejecutiva del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), Mayra Díaz, respecto de la ausencia de un enfoque de género en el “Plan Escudo” presentado por el gobierno para enfrentar la crisis.

Díaz aseguró que hay una propuesta del INAMU para ser incluida en dicho Plan, pero que necesita tiempo para conocer más detalles, dado su reciente llegada al puesto de presidenta.

“Para nosotras el tema productividad es sustantivo, tenemos un programa que interinstitucionalmente y con los diferentes actores y actoras pretendemos sacar adelante, para fortalecer las oportunidades que las mujeres tengan en empleo, trabajo y producción”, afirmó Díaz.

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