Foro en la UCR: Panorama sombrío advierten economistas

Economistas de distintas corrientes de pensamiento coincidieron la semana pasada en la Universidad de Costa Rica (UCR) para analizar las causas y posibles soluciones

El “escudo” del Gobierno se quedó corto para enfrentar la crisis.

Economistas de distintas corrientes de pensamiento coincidieron la semana pasada en la Universidad de Costa Rica (UCR) para analizar las causas y posibles soluciones de la crisis económica. Tras el contraste de posiciones, quedó claro que no se sabe cuál será el impacto ni la duración de la crisis, y todos consideran que el “Plan Escudo” presentado por el Gobierno para enfrentarla resulta insuficiente.

“Causas, dimensiones y consecuencias previsibles de la crisis financiera global y su impacto para Costa Rica” se tituló el encuentro realizado durante cinco noches en el  auditorio de la Ciudad de la Investigación de la UCR.
Ante cientos de académicos, estudiantes y público en general, los economistas –más un sociólogo y una socióloga que participaron como comentaristas- expusieron las distintas visiones sobre las causas y la naturaleza de la actual crisis, así como propuestas para mitigar sus consecuencias y  reactivar la producción y el empleo.
Pese a la diversidad de posiciones ideológicas, hubo coincidencia en la mayoría que la crisis se originó en una burbuja del sistema financiero en EE.UU., pero su naturaleza es sistémica, y aunque tiene raíces estructurales más profundas puede interpretarse desde la perspectiva de los ciclos económicos que son recurrentes en las economías de mercado.
También se admitió, para poder entender plenamente las causas, las implicaciones y las soluciones se necesita más que una discusión entre economistas. Desde la economía política y la sociología política se escucharon argumentos que pusieron en la balanza las faltas de ética presentes en la génesis de la crisis, así como la necesidad de una valoración ética del crecimiento y desarrollo económico, aspecto que destacaron economistas como el catedrático y sacerdote dominico Jorge Arturo Chávez, y Helio Fallas, exministro de Planificación y de Vivienda.
Algunos plantearon incluso la hipótesis de que el mundo haya llegado a una posible “crisis de civilización” y el agotamiento de un modelo de desarrollo basado en el consumismo y una depredación insostenible de los recursos naturales, al punto de que habría que plantearse un nuevo rumbo para seguir.
Este fue el primero de una serie de foros que realizará la UCR, explicó el doctor Manuel María Murillo, coordinador de la Comisión Especial Interdisciplinaria de la Rectoría que organizó el evento.
En la apertura del foro, la rectora Yamileth González apuntó que el gasto exagerado y la vida  basada en el crédito formaron una burbuja de ilusiones que reventó con la crisis económica. Desde diciembre de 1997, poco después de la llamada Crisis Asiática, los más prestigiosos expertos, entre ellos Alan Greenspan, encargado de la Reserva Federal de EE.UU, e instituciones tan poderosas como el Fondo Monetario Internacional (FMI), advirtieron al mundo que se venía la peor crisis económica desde la debacle de los  años 30 del siglo pasado. Sin embargo, casi nadie hizo algo por detenerla y “la fiebre neoliberal” agudizó la tendencia.
Quizás esta crisis es mucho más que una recesión. Los expertos  y autoridades más influyentes en el mundo de hoy se reúnen en Davos (Suiza) y, aunque confusos, concuerdan en coordinar el salvamento de las empresas a través de la intervención del Estado y de los impuestos, recordó la rectora.
La “estatización” o la  “socialización”  ya no asustan, pues nadie parece encontrar una salida a la crisis, sin una mayor intervención del Estado y sin los recursos de toda la ciudadanía. Países europeos y EE.UU. compran acciones y bancos enteros, y ya no resulta tan escandaloso como cuando se habla de nacionalizar la banca en los gobiernos de Fidel Castro, Salvador Allende o Hugo Chávez, apuntó González.
El sociólogo Manuel Rojas llamó la atención en la jornada final, de que los supuestos presentes en algunas de las concepciones sobre el papel del Estado operan como barreras para la cabal comprensión del problema, y para visualizar el futuro lo que hay es una especie de “picadillo” difícil de juntar en un solo plato para tener unas conclusiones generales.
En este asunto no existen soluciones neutras ni puramente técnicas. Queda claro que al final se trata de decisiones políticas y, por tanto, las relaciones de poder entran en juego. Cómo se resolverá esta crisis y hacia dónde llegaremos será, por tanto, el producto de la interacción entre los diferentes grupos económicos y sociales, de cómo logren posicionarse y hacer valer sus intereses o negociar con otros sectores, apuntó el sociólogo.
A partir de este foro queda claro que no se sabe cuánto va a durar la crisis, ni se conoce su profundidad. Economistas y políticos no tienen respuestas y ni siquiera pueden dar algún pronóstico de una crisis que cada día se ahonda más. Sin embargo, hoy existe consenso que la recesión en EE.UU., que ya lleva un año, probablemente sea extensa y profunda. No se habla de esto, pero es posible que nos estemos deslizando hacia una depresión, añadió.
En el Foro de Davos, donde procuran estar todas aquellas personas que se consideran importantes en el mundo capitalista, la mayoría mostró incertidumbre generalizada sobre lo que va a suceder.
En Costa Rica el presidente del Banco Central (BCCR), Francisco de Paula Gutiérrez, dijo el 11 de marzo que no sabemos cuánto va a durar la crisis. Que la situación se puede extender en el nivel internacional por 15 meses o más y no podemos enfocarnos en una visión de corto plazo. Sin embargo, en la misma entrevista dijo que los instrumentos con que cuenta el BCCR para intervenir son sumamente limitados, que está con las manos amarradas y que la única solución son los recursos externos (como si abundaran hoy en día), señaló Rojas.
Esta actitud del BCCR fue objeto de mucha crítica durante el foro.

TARDE

A la hora de valorar el Plan Escudo, todos concordaron en que al Gobierno le cogió tarde para reaccionar frente a lo que venía ocurriendo en el 2007 y el 2008 en los países de mayor desarrollo capitalista.
Según Rojas, “no se entendió o no se quiso entender la gravedad de la crisis que se venía encima a la economía global.” Por un lado se creía que la crisis era solamente bursátil y se pensaba que las posibilidades de contagio eran muy pocas, dada la pequeñez de nuestro mercado de valores. Así lo expresaba el presidente del Banco Central en La Nación el 8 de octubre del 2008: “Costa Rica es  un país poco integrado al mercado bursátil internacional, se negocian pocas acciones aquí y los bancos tienen una situación patrimonial sana.”
Por otro lado, no se puede olvidar que hasta noviembre se logró aprobar la última de las leyes complementarias del TLC con EE.UU. y al Gobierno y los empresarios no les convenía hacer mucho ruido, y aceptar que se había entrado en un terreno pantanoso, en el que el Tratado poco o nada iba a servir de ayuda para avanzar, pues la economía a la que se estaba atando el país estaba haciendo aguas, recordó Rojas.
Otro punto resaltado por Rojas, es que la crisis actual se inscribe en el cambio de época que se ha venido anunciando desde principios de siglo. Es posible que la crisis acelere ese cambio, y si eso resulta cierto, no solo nos moveremos en la dirección de un nuevo punto de encuentro entre mercado y Estado, sino que también la arquitectura institucional que correspondía al tiempo anterior sufrirá cambios considerables
Lo deseable es que estos cambios se conviertan en un avance democratizador de la sociedad y las instituciones. Pero estos cambios no viene solos hay que empujarlos y ahí nuevamente entramos en el conflicto y los juegos de poder.
La socióloga Montserrat Sagot puso énfasis en que los costos de la crisis recaen principalmente sobre las mujeres, las niñas, los niños y los grupos más desfavorecidos, pero de esto poco se habla.
Es preciso comprender de donde viene la crisis y en ese sentido preocupa las explicaciones que dan a entender que esta crisis “nos cayó encima, no se sabe de dónde”, y no como resultado de relaciones de poder que originan la explotación y la desigualdad.
El mercado no es una fuerza invisible, sino que está condicionada por esas relaciones de poder. Dejar todo en decisiones individuales es no reconocer que las relaciones de poder permean las relaciones sociales, manifestó Sagot, en réplica a las tesis neoliberales escuchadas en el encuentro, que insisten en culpar al Estado de la crisis, y promueven un individualismo contrario a la intervención del Estado en la economía.
Para Sagot la solución a la crisis no es solo financiera, sino también política y social, y por lo tanto no es terreno solo para los economistas.


Lo dijeron

JUAN MANUEL VILLASUSO:

El exministro de Planificación Juan Manuel Villasuso afirmó que la crisis que empezó con la llamada burbuja inmobiliaria en Estados Unidos se extendió rápidamente a todo el mundo, y «hoy nadie sabe dónde estamos parados».
La lógica indica que hay que utilizar los instrumentos «keynesianos» que permitieron paliar la crisis de los años 30, pero ahora no serían suficientes porque el sistema económico se ha modificado, señaló.
En esa época y durante un largo trecho del siglo anterior –explicó- el sector de economía real estaba vinculado con el sector financiero, y éste financiaba la producción, pero ahora el sector financiero tiene vida propia, y apuesta más al consumo que a la producción. «Hoy las inversiones financieras compiten con la producción. Antes la bolsa de valores reflejaba la rentabilidad de las empresas. Hoy es un casino, donde prima la especulación de todo tipo», sostuvo.
La globalización condujo a un único mercado financiero, y cuando una crisis contamina una bolsa rápidamente se expande a las demás. Estos cambios hacen insuficientes las medidas recomendadas por la teoría keynesiana, advirtió.
Consideró que las medidas propuestas por el Gobierno para enfrentar la crisis son claramente insuficientes: «No veo el Plan Escudo como una propuesta seria. No va a mitigar el desempleo, ni se reactivará la economía», dijo.
Entre otras medidas, Villasuso propuso crear un seguro de desempleo, y rebajar el impuesto de ventas, que afecta directamente el consumo, ya que es en el consumo de alimentos donde más invierten los más pobres. También, amentar la inversión publica por parte de las municipalidades y el Gobierno central. Es el momento de incrementar sustancialmente el gasto público, como uno de los mecanismos para estimular la producción y crear empleo. Hay que realizar cambios estructurales como invertir en tecnología, salud y educación, en tiempos de recesión como los actuales no hay que tener miedo al gasto público, sostuvo.

JORGE GUARDIA:

El expresidente del BCCR, Jorge Guardia, advirtió que los efectos de la recesión económica en EE.UU. aún no se han sentido con toda su fuerza en Costa Rica y pronosticó un panorama sombrío para el 2009.
Al impacto de la crisis mundial se suman las consecuencias de “minicrisis” que tuvo la economía costarricense el año pasado y cuyos efectos todavía se están sintiendo, señaló Guardia, quien achacó al BCCR responsabilidad por mal manejo de la política monetaria.
El 2008 marcó el fin del ciclo expansivo de la economía mundial y de Costa Rica, donde después de tener un crecimiento económico de  7%  se cayó a 2,2% o menos, un cambio muy rápido en el término de dos años.
Se dieron varias paradojas, entre ellas, el BCCR estaba acumulando reservas en momentos que había expansión, y pese a su objetivo de lograr estabilidad y controlar la inflación, ésta se incrementó y llegó a 16% en noviembre (aunque en los precios de los alimentos fue mayor, y la canasta básica aumentó 23%).
Luego vino el fin del ciclo expansivo, disminuyeron las entradas de capital, el tipo de cambio se fue al alza, subieron las tasas de interés, disminuyó la expansión crediticia y se registró una fuerte caída del índice mensual de actividad económica.
Ahora todos pagaremos la resaca con los desajustes de la economía,  uno de los cuales es la elevación de las tasas de interés.
Cuando en julio el INEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) publique los resultados de la Encuesta de Hogares se verá una caída del empleo, de los salarios y los ingresos reales, con un impacto en el aumento de la pobreza, pronosticó Guardia.
El impacto de la recesión en EE.UU. todavía no ha golpeado, pero lo va a  hacer. Los efectos de la crisis son: menos exportaciones, turismo, entradas de capital y remesas, menos liquidez proveniente del exterior, contracción crediticia, temor y expectativas negativas, menos crecimiento de la producción.
Guardia apuntó que si la discusión del TLC con EE.UU. se hubiera dado este año, el No hubiera ganado el referéndum. “Salados” los del No que la discusión no fue este año, pero también “salados” los del Sí, porque todo lo que se habló de las bondades del libre comercio está ahora cuestionado. Y si los del No son vivos, en la próxima campaña electoral pondrán en el centro de la discusión el tema económico, señaló Guardia.

LEINER VARGAS:

El catedrático de la Universidad Nacional, Leiner Vargas, comentó que esta no es la primera y quizá no será la última crisis del capitalismo, y hay que aprender de ella para no repetir los mismos errores.
Las crisis son períodos de incertidumbre, en que la sociedad pierde confianza en las instituciones, como está sucediendo hoy en Costa Rica con el BCCR. Pero sobre todo la crisis rompe con la cohesión social. Si las reformas no son creíbles y generan poca cohesión social, no son sostenibles, y más bien se genera un aumento de la incertidumbre.
Vargas se declaró a favor de la existencia de un Estado fuerte e interventor, y cree que no hay otra salida para la actual recesión que reencontrar la receta keynesiana.
Sin embargo, advierte que los postulados keynesianos están diseñados para atenuar una situación de crisis, no para impulsar una política de desarrollo.
Hacia el largo plazo se requiere inversión en ciencia, tecnología, educación y salud. De cara a los retos planteados, el país no puede salir adelante sin una reforma fiscal.
El Plan Escudo debe completarse con una política monetaria, y hay que mantener el gasto público con créditos o sin ellos. Si se opta por recortar inversiones en educación y otras áreas vitales para el desarrollo, no solo no vamos a estar escudados contra la crisis, sino que la vamos a profundizar, afirmó.

HENRY MORA:

Henry Mora, decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional, tras hacer un análisis de “la naturaleza de la actual crisis global y los límites del capitalismo”, propuso una serie de medidas para enfrentar la crisis, unas “anticíclicas” y otras para “más allá de la crisis.”
Entre las primeras dijo que hubiera sido fundamental evitar o limitar la trasmisión de la crisis del sector transnacional y exportador al resto de la economía, pero el país no actuó a tiempo y ya es demasiado tarde para evitarlo.
Por otra parte, sería importante evitar el círculo vicioso de estancamiento productivo y la contracción del consumo, como ha ocurrido en EE.UU., donde los elementos se han conjugado en un círculo vicioso: la economía se estanca, la gente entra en pánico y no consume, lo cual a su vez profundiza el estancamiento, y éste genera más desempleo, menos ingresos, menos consumo, etc.
“Quizá estemos a tiempo de evitarlo, pero para eso hay que tener claro que el norte de la política tiene que ser el resguardo del empleo, porque si resguardamos el empleo resguardamos los ingresos y así resguardos el consumo. No se puede estimular artificialmente el consumo, por ejemplo, con una reducción generalizada de los impuestos, que podría tener mayor impacto en los desequilibrios macroeconómicos, y no un impacto deseado en la producción, señaló. Para el economista es claro que las políticas del Plan Escudo “no van en esa dirección.”
Entre las “medidas más allá de la crisis”, propuso corregir los principales defectos del modelo neoliberal que han contribuido a ampliar los efectos de esta crisis. Por ejemplo, el sesgo anti-estatista y el sesgo anti-mercado interno que tiene este modelo; la extrema dependencia de la inversión extranjera; el escaso valor agregado del sector transnacional y las exportaciones; la escasa innovación tecnológica y el aumento de la desigualdad social que el modelo ha generado, entre otras.
El economista instó a ampliar la reflexión entre los especialistas, con miras a “presentar un plan de reforma económica, social e institucional, que nos permita sortear esta crisis, prepararnos mejor para las vienen, porque van a seguir viniendo, y redireccionar el desarrollo del país.”


Aseguraban que no habría crisis
 
 
“Costa Rica es un país poco integrado al mercado bursátil internacional, se negocian pocas acciones aquí y los bancos tienen una situación patrimonial sana.”
Francisco de Paula Gutiérrez, presidente del Banco Central (La Nación 8 de octubre del 2008).
 
“No hay crisis, ni la habrá el año entrante”. Fernando Naranjo, exministro de RR.EE <http://RR.EE> ., presidente de la firma consultora CEFSA (La República 8 de diciembre del 2008).
 
 “No sabemos cuánto va a durar la crisis. La situación se puede extender a nivel internacional por 15 meses o más.”. Francisco de Paula Gutiérrez (La Prensa Libre, 11 de marzo del 2009).

 

 

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