Helio Fallas: Hay que plantearse si se debe dejar el sistema de bandas cambiarias

En momentos en que hay inestabilidad, incertidumbre y hasta desconfianza en el mercado cambiario, el economista Helio Fallas cuestiona la conveniencia de mantener el

Esquema de metas de inflación del Banco Central está basado en una teoría inapropiada, afirma.

En momentos en que hay inestabilidad, incertidumbre y hasta desconfianza en el mercado cambiario, el economista Helio Fallas cuestiona la conveniencia de mantener el sistema de bandas cambiarias implantado por el Banco Central de Costa Rica (BCCR) en el 2006 como paso transitorio hacia la liberación total del mercado. Advierte que el modelo se mantiene a pesar de que no se están cumpliendo las condiciones señaladas por el mismo Banco como necesarias. Además, critica que el Banco Central centre su política en el  control de la inflación, lo que renombrados economistas consideran inapropiado en momentos en que se necesita incentivar la producción y el empleo.

Hace falta preguntarse con seriedad y responsabilidad: ¿es necesario seguir con el actual proceso de migración hacia un esquema de metas de inflación o si debemos replantearnos otras alternativas cambiarias que propicien un clima económico más estable para el crecimiento y el desarrollo social?”, se preguntó Fallas.
El consultor de economía y exministro de Planificación y de Vivienda recordó que el sistema de bandas cambiarias, en el que el Banco Central fija un piso y un techo a la cotización del dólar, se implantó en el 2006, luego de 20 años de regir un sistema de minidevaluaciones, al que los economistas señalan tanto ventajas como desventajas.
En una primera etapa se observó una estabilidad del tipo de cambio, hasta diciembre del 2007, cuando empezó a bajar hasta mayo del 2008, cuando tendió a bajar y luego a subir con mayor volatilidad hasta agosto del 2009, coincidiendo con la crisis económica mundial y nacional, y desde el mes de setiembre se da una tendencia a la baja de la moneda estadounidense, con mayor volatilidad mayor, sobre todo a partir de enero.
Según un estudio realizado por Fallas sobre el comportamiento del tipo de cambio hasta el 12 de abril pasado, desde el 1 de enero la divisa norteamericana se había depreciado en 12%.
La mayor caída se registró a finales de abril, cuando el precio del dólar llegó a bajar hasta ¢506, tras lo cual siguió un fuerte repunte en la primera semana de mayo, y entre lunes y viernes había subido cerca de ¢30 en el mercado mayorista.

Es de notar que hasta agosto del 2009 el BCCR estuvo interviniendo mediante la compra o venta de dólares para defender el piso de la banda o estabilizar el mercado, pero desde ese mes dejó de hacerlo, y desde entonces hubo tendencia a la baja del dólar.

¿Es competitivo el mercado cambiario, de cara a la liberación total contemplada por el BCCR?

—Si se analiza la tendencia del mercado mayorista MONEX, donde participan entidades e individuos con transacciones de $1.000 o más, y que representa más o menos un tercio del total del mercado (el resto está en “ventanilla” de las entidades financieras), desde setiembre del 2009 se nota que en doce ocasiones la relación porcentual “monto máximo negociado/monto total negociado” superó el 20%. Esto significa que un agente económico, que puede variar de una sesión a otra, tuvo una influencia significativa en el monto total negociado en ese mercado. En un caso, el 31 de marzo 2010, esa proporción alcanzó el 57%. Aún más preocupante es que esa relación se presenta la mitad de las veces en el mes de marzo del presente año. Ello apunta que en ese mes se produjo una mayor distorsión en el mercado cambiario, sin ninguna reacción del BCCR aduciendo que aún no llega a la emblemática cantidad de ¢500 colones por dólar (piso de la banda).

Por otro lado, cabe preguntarse si la reducción de ¢90 por dólar es sostenible para el sector productivo exportador. En otras palabras, si por mantener un esquema monetario sea necesario de sacrificar diversos sectores productivos o industrias locales. En ese contexto, cabe resaltar que las pérdidas acumuladas en esas 12 ocasiones representan casi un 50% del total de la reducción del tipo de cambio en el periodo mencionado de setiembre del año pasado a marzo 2010.

Lo referido arroja serias dudas sobre el comportamiento de ese mercado como un mercado competitivo y, por lo tanto, confiable como para dejarlo a disposición de las “fuerzas del mercado”.

En relación con la evolución del tipo de cambio del colón por dólar resulta necesario valorar también qué ha sucedido con las transacciones en la Bolsa Nacional de Valores, según moneda. Y allí se ve una leve tendencia hacia la desdolarización en las transacciones (tendencia a realizar más transacciones en colones), que se acentúa desde que se fijan las bandas cambiarias en octubre del 2006, situación que crece aún más a partir de setiembre del 2009. Eso se da después que BCCR se sale del mercado de divisas y renuncia a su participación como paso previo a la puesta en marcha del esquema integral de metas de inflación.

La gente debe conocer el contexto en que se da esto. En abril del 2009, en plena crisis mundial y nacional, el FMI le aprueba a Costa Rica un acuerdo Stand-By mediante el cual le otorga un préstamo por $735 millones, con el propósito de fortalecer la estrategia económica del país en vista de la situación económica mundial.

¿En que condiciones se dio eso?

—Uno de los componentes del programa es que Costa Rica debe adoptar pasos hacia la adopción de un esquema de metas de inflación, incluyendo medidas que tiendan a fortalecer los mecanismos de transmisión de la política monetaria. Las metas de inflación son un esquema, que el economista Bernanke ha definido como un “marco de referencia de política monetaria caracterizado por el anuncio público de metas cuantitativas (o rangos) de carácter oficial de tasas de inflación respecto de uno o más horizontes temporales, con la certeza explícita de que una inflación baja y estable es el principal objetivo de largo plazo.”
Bernanke y otros renombrados economistas han señalado que el esquema de metas de inflación debe aplicarse con cuidado y luego de algunas condiciones básicas; además, no omite los peligros de una reducción de la producción y un aumento del desempleo abierto, por el aumento de tasas de interés para bajar la inflación.
Joseph Stiglitz dice que las fuentes de inflación pueden ser muy variadas en los países y la tasa de interés podría hacer muy poco para controlarla en algunas circunstancias.
Según otros economistas, un problema adicional que enfrentaría esta estrategia en el caso de los países emergentes es la vulnerabilidad del sistema financiero y de la moneda frente a ataques especulativos.
Considero, como esos economistas, que el juicio más relevante de crítica al objetivo inflacionario exclusivo de los bancos centrales es de economía política. La preocupación centrada en la inflación en la política monetaria parece querer liberar a los bancos de sus obligaciones con el desarrollo económico y social de un país. Además, si se impulsa un esquema de metas de inflación en forma ortodoxa, se omite la utilización de instrumentos útiles que pueden servir en escenarios complejos.

¿Qué impacto ha tenido el sistema de bandas en la vida de la gente?

—Con el nuevo esquema cambiario en el marco de la migración al sistema de metas de inflación, el BCCR obligó al ciudadano común y al empresario a convertirse en un “adivinador” y eventualmente en un “especulador” en potencia, en vista de la imposibilidad de prever el tipo de cambio. Esto significa que el ambiente económico se volvió más inestable e inseguro. Por supuesto, que el papel de especular lo pueden cumplir solo muy pocos agentes económicos participantes del mercado cambiario.

Si bien uno de los objetivos en el esquema de metas de inflación es que el BCCR pueda administrar mejor su política monetaria, mediante el uso de una política de interés apropiada, y de esa forma el país tenga una tasa de inflación baja, economistas de peso como los aquí nombrados reclaman que los bancos centrales deben velar también por el crecimiento y el empleo.

El Banco lo que dice es que el tipo de cambio hay que dejarlo a las fuerzas del mercado, pero como no puede hacerlo de una sola vez, entonces el paso intermedio son las bandas.
Eso funcionaría en un mercado competitivo, pero hasta el Banco reconoce en cierta forma que no es competitivo. En un documento reciente dice que hay tres niveles de competencia (bajo, mediano y alto) y de acuerdo con un índice que ellos calcularon el que tenemos es bajo.

En definitiva usted considera que no es correcta la orientación que lleva el BCCR…

—Yo digo que en el fondo lo que hay es una decisión de economía política. Reconocerlo así es reconocer que el BCCR no es tan independiente como lo pretende mucha gente. No, está asumiendo un compromiso y una forma de ver la economía. Y ahí es donde viene la pregunta: ¿Qué es lo que debe hacer el Banco Central? ¿Preocuparse solamente por controlar la inflación, o preocuparse también por el sector real, por el sector exportador que es el más perjudicado?
Se está aplicando este modelo que desestimula el crecimiento, en momentos en que hay necesidad de estimular la economía. Es lo contrario de lo que está haciendo Bernanke en la Reserva Federal de EEUU. ¿Acaso está subiendo las tasas de interés porque puede haber inflación? No, las está bajando para que haya crecimiento.
Hay otro elemento que es importante entender para ver cómo funciona la lógica del crecimiento. A los agricultores y a otra gente se les dijo hace 20 años que el país tenía que volcarse hacia las exportaciones. Y un incentivo muy importante era el tipo de cambio. Para eso se diseñó el sistema de minidevaluaciones. Pero ahora le ponen este otro sistema  y le bajan en unos meses el tipo de cambio. Entonces es una contradicción total de la política económica.

¿Pero ellos siguen con el modelo pase lo que pase….

—Pareciera que sí; que lo que importa es aplicar el modelo. Y aquí hay que decir algo muy importante, y es que cuando se aprobó esto de las bandas cambiarias, en el mismo comunicado del BCCR se dijo que tenían que haber dos condiciones fundamentales para llegar a las metas de inflación. Una, que tenían que aumentar los ingresos fiscales, porque el déficit fiscal había que bajarlo. Sin embargo, ahora el déficit aumentó bastante. La otra era que el Gobierno tenía que financiar el déficit del Banco Central, originado precisamente por cuestiones cambiarias. En eso se hizo una parte, pero no completa.

Sin embargo, en la lógica del Banco las bandas si están funcionando…

—En la lógica de ellos si, pero yo aquí lo que estoy cuestionando es el modelo conceptual, y lo que muestra la práctica es que no es un mercado competitivo, que hay déficit fiscal, que todavía hay pérdidas del Banco Central, es decir que no han cumplido con lo que ellos mismos propusieron para implantar el sistema.

 

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