Informe de los 100 días: ¿Un error o un hito político de Solís?

Con el informe sobre los primeros cien días, Luis Guillermo Solís busca responder a las esperanzas de cambio de quienes le dieron el triunfo

Con el informe sobre los primeros cien días, Luis Guillermo Solís busca responder a las esperanzas de cambio de quienes le dieron el triunfo el pasado 6 de abril. (Foto: Katya Alvarado, con fines ilustrativos)

¿Paso en falso o hito que refresca el ambiente político de Costa Rica? Para algunos, el presidente Luis Guillermo Solís ingenuamente “se puso para que le dieran”, con su frustrada iniciativa sin precedentes, de presentarse a la Asamblea Legislativa a dar cuerpo a un informe de sus primeros cien días de gobierno.

Dicha decisión portaba el riesgo de meterse a “la boca del lobo”, en momentos en que hay ansiosas expectativas de cambio, difíciles −si no imposibles− de cumplir, alimentadas por el mismo mandatario tras su arrasador triunfo con más de 1.300.000 votos el pasado 6 de abril.

También, cuando −cada vez más− llueven ataques desde bancadas de oposición y más allá, contra figuras cercanas al entorno presidencial, y reproches por falta de decisiones urgentes y de rumbo, o contradicciones internas e incumplimientos tempranos de algunas promesas.

Desde otro ángulo, la iniciativa presidencial se percibió como una señal del cambio prometido por el primer gobierno del Partido Acción Ciudadana (PAC) −tras medio siglo de hegemonía bipartidista de Liberación Nacional (PLN) y la Unidad Social Cristiana (PUSC)− y que se estaría materializando ya, con la ventilación de una serie de hechos de corrupción y desórdenes administrativos en el sector público, o de agravios éticos de los que no ha escapado incluso el partido oficial.

Ahora, con el cambio de escenario para el informe, la respuesta final dependerá del impacto que tenga en la ciudadanía el esperado mensaje presidencial.

En la Asamblea Legislativa, la mayoritaria bancada liberacionista cerró con sus votos las puertas a la comparecencia del mandatario, por lo que este decidió presentar el informe la noche del jueves 28 de agosto en el Teatro Melico Salazar, ante invitados de diversos sectores y organizaciones de la sociedad civil.

Debido a que el reglamento legislativo no contempla la comparecencia del presidente −salvo cada 8 de mayo, por mandato constitucional−, a los diputados les correspondía aprobar la sesión especial con Solís.

El presidente legislativo, Henry Mora, estableció que se requería mayoría calificada (38 votos) para aprobar el acuerdo, pero la moción que habían consensuado inicialmente los jefes de fracción no fue apoyada por el PLN, y no consiguió los votos necesarios. Sin embargo, tampoco los obtuvo la moción promovida por la bancada liberacionista, que pretendía someter a Solís a un interrogatorio de los legisladores, lo que fue calificado por Solís como una “celada” inaceptable.

Esto fue una circunstancia oportuna para el mandatario, que le permitió cambiar a un escenario más manejable. Habiéndose tomado esa decisión en la Asamblea, y dada la inconveniencia de someterse a “un circo mediático” −que no conlleva el espíritu que originalmente se preveía, de una conversación madura con los partidos de oposición en la Asamblea Legislativa−, la presentación se hará en el teatro Melico Salazar, anunció Solís el pasado 19 de agosto.

En el acto estará presente todo el Gabinete, los presidentes de las entidades autónomas, y serán invitados los diputados que deseen asistir, así como representantes de diversos sectores y movimientos organizados de la sociedad, dijo el presidente (ver recuadro).

DARDOS POLÍTICOS

Según el diputado liberacionista Rolando González, “show mediático” es el que quería hacer el Ejecutivo en el Parlamento y el que se escenificará en el Melico Salazar, donde “lo que va a haber es una cantata presidencial, con bases llenas para el aplauso”.

No es cierto –sostuvo− que Liberación Nacional impidiera la presentación en el Legislativo, pues aceptaron todo y lo que querían era que hubiera preguntas y respuestas una a una del mandatario.

Su compañero de bancada, Antonio Álvarez, dejó ver −durante una intervención en el plenario legislativo− parte del arsenal de reclamos que Liberación le tenía preparado al mandatario, achacándole −entre otros− incapacidad de señalar en este periodo un rumbo y mostrar una hoja de ruta con sus prioridades y cronogramas. Además, “graves” cuestionamientos éticos en cantidad como “no había visto antes” en otro gobierno, en sus primeros cien días, afirmó, punzando donde más le duele al PAC, que pone en la ética su principal pie de apoyo.

Mientras tanto, para José María Villalta −exdiputado y excandidato presidencial del Frente Amplio− si bien es justo y necesario exigirle a Solís que defina con claridad los grandes temas y los planes concretos con los cuales “aterrizará” las propuestas generales del plan que presentó al electorado, es descabellado emitir juicios concluyentes sobre su gestión, como algunos pretenden.

Desde su perspectiva, en tres meses el Gobierno ha tenido “aciertos innegables”, como la recuperación de la negociación salarial, con el reconocimiento de que urge hacer justicia a las personas trabajadoras de más bajos ingresos; pero, también ve errores, contradicciones con el discurso de campaña, algunos nombramientos desafortunados, y “al parecer en algunas áreas no tenían tanto equipo ni tanto programa como pregonaban”.

A los ojos del sociólogo y columnista político Manuel Rojas, lo que sucedió con la fallida comparecencia presidencial ante los diputados, fue que la fracción liberacionista −previendo una andanada de denuncias sobre malos manejos de los asuntos públicos y corrupción en los dos últimos gobiernos de su partido− decidió cerrar las puertas de la Asamblea y “enviar a Solís con su música a otra parte”.

Pero, a su juicio, con ello no lograron nada positivo para su imagen partidaria, pues no pudieron parar el informe de Solís y más bien ayudaron a aumentar las expectativas sobre su contenido, y si hay más denuncias de grueso calibre como las que se han venido haciendo en las últimas semanas, perdieron la oportunidad para contrastar en forma inmediata lo que el presidente diga, y no les salieron los cálculos de mejorar la situación en que se encuentra el partido.


Solís defraudado por portazo de diputados

El presidente Luis Guillermo Solís aseguró que se siente “un poco defraudado”, porque se ha estado hablando mucho tiempo de que se necesita una reforma política, y se han hecho muchas recomendaciones y sugerencias al respecto, y una que parecía muy sencilla no se pudo hacer, que era abrir un diálogo inédito entre el presidente y los legisladores, sobre la base de un informe de trabajo de los cien días, que preludiaba además otras conversaciones que podían haberse establecido los primeros de mayo, a propósito de los informes que constitucionalmente ha de presentar el Poder Ejecutivo.

“Me inspiraba –dijo− el más sincero y genuino interés cívico de tener este encuentro con los diputados y diputadas, para iniciar este proceso natural, que es además tan deseable y que constituye una actividad cotidiana en los regímenes parlamentarios, donde estas sesiones se realizan con toda naturalidad casi todos los días”.

Lamentó que no se pudiera realizar la presentación en la Asamblea, la cual fue pensada como una oportunidad para avivar el debate político, cambiando la dinámica que había hasta ahora, de un Poder Ejecutivo que no dialogaba con el órgano legislativo. No obstante, agregó, el que se cerraran las puertas de la Asamblea no inhibe que el informe se presente como se prometió.

El boicot se lo atribuyó a la fracción liberacionista y se lo explica por “el ejercicio de las prácticas políticas tradicionales”; cree que podría existir en la  bancada una preocupación por lo que diga el informe, y el precedente que se estaría sentando, con una nueva forma de rendir cuentas a futuro.

La reseña que dará en el Melico Salazar tendrá tres partes: una, presentará el estado de la administración tal y como el nuevo gobierno la encontró; otra, las acciones emprendidas en los últimos tres meses; y la tercera, el rumbo por seguir en adelante.

Será una mirada de las acciones y el rumbo del Gobierno en el corto plazo, que no sustituye la visión a largo plazo, contenida en el plan nacional de desarrollo que será presentado en noviembre, adelantó Solís.


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